Por Canuto  

China completó a bordo de Tianzhou-10 la primera prueba en órbita de un sistema de bus de potencia espacial de 400V, una tecnología diseñada para suministrar más energía con menor peso a futuras misiones lunares tripuladas, estaciones de investigación y exploración de Marte.

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  • El sistema de 400V superó dos ciclos de pruebas en órbita y cumplió todos los requisitos técnicos previstos.
  • La arquitectura reduce la corriente, el peso del cableado y las pérdidas de energía frente a los sistemas tradicionales de 28V y 100V.
  • China busca utilizar esta plataforma en alunizajes tripulados, rovers, propulsión eléctrica de alta potencia y futuras bases lunares.

 


China completó la primera prueba en órbita de un sistema de bus de potencia espacial de 400V. La validación ocurrió a bordo de la nave de carga Tianzhou-10, que orbita la Tierra.

El desarrollador informó que el sistema cumplió todos los requisitos técnicos establecidos. También señaló que ningún bus de potencia de 400V había operado antes en órbita en ninguna parte del mundo.

El proyecto fue liderado por el Instituto de Ingeniería de Sistemas Espaciales Tripulados. Esta entidad forma parte de la Academia China de Tecnología Espacial, conocida como CAST.

La Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, o CASC, también participa en el desarrollo aeroespacial del país. El proyecto reunió a varios institutos de investigación y socios de la industria.

Según Global Times, los resultados demostraron que la nueva arquitectura puede operar de forma estable y confiable en el entorno espacial. El avance busca resolver las crecientes necesidades energéticas de las naves de próxima generación.

Por qué importa el salto de 28V y 100V a 400V

Los sistemas de energía funcionan como el corazón de una nave espacial. Su rendimiento influye en la capacidad de carga, la duración operativa y el número de tareas que una misión puede ejecutar.

La mayoría de las naves actuales utiliza buses de potencia de 28V o 100V. Estas arquitecturas fueron adecuadas para generaciones anteriores, pero enfrentan más dificultades cuando la demanda energética aumenta.

A igual potencia transmitida, una tensión más alta permite trabajar con una corriente menor. Esa característica reduce el tamaño y el peso de los cables que recorren la nave.

El ahorro resulta especialmente importante en el sector espacial. Cada kilogramo que no necesita viajar en el cohete puede reducir los costos de lanzamiento o liberar espacio para instrumentos y equipos científicos.

La menor corriente también ayuda a disminuir las pérdidas de energía en las líneas de transmisión. En recorridos largos, los sistemas de baja tensión pueden convertir una mayor proporción de la energía en calor.

El diseño de 400V facilita además la gestión térmica. Esta ventaja puede simplificar la operación de equipos que requieren suministro continuo y estable durante misiones prolongadas.

Carburo de silicio y protección para el espacio

El sistema utiliza semiconductores de carburo de silicio, conocidos como SiC. Estos componentes pueden mejorar la eficiencia de la conversión de energía frente a elementos electrónicos de potencia convencionales.

Con una conversión más eficiente, el sistema completo puede ocupar menos espacio y pesar menos. La capacidad liberada puede destinarse a cargas útiles para investigación, navegación o exploración.

El desarrollador indicó que la arquitectura puede mantener una entrega continua de potencia en el nivel de los megavatios. Esa capacidad está orientada a equipos con demandas muy superiores a las de las misiones actuales.

El sistema incluye distribución de potencia de estado sólido. También incorpora mecanismos de protección de aislamiento de alta tensión, necesarios para mantener la seguridad y la continuidad del suministro.

El entorno espacial impone desafíos que no aparecen de la misma forma en la Tierra. La radiación y los cambios extremos de temperatura pueden afectar los componentes y comprometer la confiabilidad de una nave.

CAST afirmó que todos los componentes clave fueron desarrollados en China. El equipo también alcanzó control independiente sobre toda la cadena tecnológica, desde la generación y el almacenamiento hasta el control, la distribución y la transmisión.

Qué demostraron las pruebas de Tianzhou-10

Después de que Tianzhou-10 entró en órbita, el sistema de verificación realizó dos pruebas dedicadas. Ambas evaluaciones buscaron comprobar la fiabilidad y la adaptación ambiental de la tecnología.

Los dos ciclos confirmaron la estabilidad del sistema durante la operación orbital. Los resultados cumplieron los requisitos técnicos definidos para la misión de validación.

Las pruebas también examinaron la respuesta frente a la radiación espacial. Este punto es esencial para una plataforma energética que podría utilizarse en misiones de mayor duración y distancia.

El equipo observó asimismo el comportamiento del sistema ante oscilaciones extremas de temperatura. Estas variaciones ocurren cuando una nave pasa entre zonas iluminadas por el Sol y regiones de sombra orbital.

El investigador retirado de CAST Pang Zhihao describió la validación como un avance contra un cuello de botella clave. En su opinión, la prueba establece una base energética para la exploración lunar tripulada y el desarrollo de bases lunares.

Pang también indicó que la arquitectura puede formar un marco de suministro para misiones futuras hacia destinos más lejanos. Entre ellos mencionó a Marte, aunque el sistema todavía continuará en una fase de optimización tecnológica.

Una plataforma para la Luna y Marte

China planea realizar un alunizaje tripulado antes de 2030. El programa contempla dos lanzamientos separados mediante cohetes Long March 10.

Uno de los lanzamientos transportará el módulo de aterrizaje. El otro llevará la nave espacial tripulada que participará en la misión lunar.

Las operaciones lunares exigirán más energía que muchas misiones actuales. La propulsión eléctrica de alta potencia aparece como una de las aplicaciones que podría beneficiarse del bus de 400V.

Los módulos de aterrizaje y los rovers también necesitarán electricidad para operar instrumentos y sistemas de movilidad. El soporte vital y otros equipos de superficie exigirán un suministro sostenido.

Según Pang, la reducción del peso puede disminuir los costos de lanzamiento y aumentar la carga útil disponible. En términos operativos, esto permitiría enviar más instrumentos, repuestos o equipos especializados.

China también desarrolla junto con Rusia una estación de investigación lunar de largo plazo. Esa instalación necesitaría energía continua para instrumentos científicos y sistemas de soporte vital destinados a la tripulación.

La arquitectura de 400V fue diseñada para atender esas demandas de alta potencia. CAST señaló que continuará optimizando el rendimiento antes de incorporarla a futuras misiones, incluidos los vuelos tripulados a Marte.

Implicaciones y próximos desafíos

La prueba no significa que todas las naves espaciales vayan a cambiar de inmediato a 400V. La transición deberá considerar nuevos requisitos de diseño, seguridad, compatibilidad y mantenimiento.

El aislamiento de alta tensión seguirá siendo uno de los retos técnicos centrales. Una falla en la distribución energética podría afectar sistemas críticos de navegación, comunicación o soporte vital.

La protección contra la radiación también requiere validaciones prolongadas. Las futuras misiones deberán demostrar que los componentes mantienen sus prestaciones durante periodos más largos y en trayectorias más exigentes.

La arquitectura puede mejorar la eficiencia, pero no elimina la complejidad de generar y almacenar energía en el espacio. Cada misión tendrá que adaptar la capacidad del sistema a sus objetivos, duración y entorno operativo.

El valor estratégico del avance está en contar con una plataforma energética de mayor potencia. Esa plataforma puede respaldar naves, módulos, rovers y estaciones que demanden más electricidad sin incrementar de forma proporcional el peso del cableado.

La primera validación orbital ofrece una referencia para los siguientes desarrollos de CAST. Si las optimizaciones mantienen la estabilidad demostrada por Tianzhou-10, China tendrá una base tecnológica más sólida para sus programas lunares y sus planes de exploración profunda.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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