China acelera una carrera nacional para construir centros de datos que sostengan sus ambiciones de inteligencia artificial, aunque el ritmo de inversión también alimenta temores de sobreconstrucción.
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- Las autoridades de Shatian planean invertir CNY 100.000 millones en un parque de datos y computación de 3.600 hectáreas.
- El proyecto de Dongguan contempla una finalización para 2030 en una isla actualmente desierta.
- El condado de Jiashan inauguró la primera fase de un centro con 15.000 petaflops por segundo de capacidad.
China acelera los centros de datos mientras crecen las dudas por la sobreconstrucción
Una carrera nacional por la infraestructura de inteligencia artificial
China vive una competencia nacional para levantar centros de datos y de computación. Estas instalaciones ocupan un lugar central en el desarrollo de la inteligencia artificial, porque concentran los equipos necesarios para procesar grandes volúmenes de información.
La expansión ocurre en paralelo con Estados Unidos, donde también proliferan los centros de datos, especialmente en ubicaciones remotas. Sin embargo, ambos países muestran reacciones locales muy distintas frente a la llegada de estas instalaciones.
En Estados Unidos, residentes y localidades luchan contra planes para construir centros de datos en sus vecindarios. En China, por el contrario, los funcionarios regionales adoptan estos proyectos como oportunidades para atraer nuevas inversiones y reforzar sus capacidades tecnológicas.
La competencia interna china también está modificando el mapa de las inversiones. Algunas grandes ciudades están perdiendo frente a pueblos y condados que buscan convertirse en nuevos polos de datos y computación.
El South China Morning Post informó que la velocidad y la escala de la construcción coinciden con el impulso tecnológico general promovido por Pekín. El mismo reporte advirtió que una carrera sin control podría producir una infraestructura mayor de la que realmente necesita el mercado.
Shatian prepara un megaproyecto en una isla desierta
Uno de los proyectos más ambiciosos se encuentra en Shatian, un pequeño pueblo costero perteneciente a la ciudad de Dongguan. La localidad está ubicada en la provincia de Guangdong, en el sur de China.
A principios de julio, las autoridades municipales anunciaron un plan agresivo para invertir CNY 100.000 millones en un parque de datos y computación. La cifra equivale a USD $14.700 millones, según el contenido de la noticia original.
El parque ocupará 9.000 acres, una superficie equivalente a 3.600 hectáreas. Las autoridades proyectan construirlo en una isla desierta, lo que refleja la escala territorial de la apuesta por la infraestructura digital.
El calendario oficial fija 2030 como fecha de finalización del proyecto. La planificación incorpora varios años de construcción, expansión de instalaciones y desarrollo de la capacidad computacional prevista para el parque.
El anuncio convierte a Shatian en un ejemplo de cómo pueblos y condados pueden competir por inversiones que antes parecían reservadas para grandes centros urbanos. La dimensión del plan también muestra la prioridad que las autoridades otorgan a la inteligencia artificial.
Jiashan inaugura capacidad de 15.000 petaflops por segundo
Otra iniciativa relevante apareció en la provincia oriental de Zhejiang. El condado de Jiashan, poco conocido fuera de China, limita con Shanghái y busca posicionarse mediante una infraestructura de computación de gran escala.
Jiashan inauguró la primera fase de un centro de datos con una inversión de CNY 5.000 millones. El proyecto representa una apuesta adicional por llevar recursos avanzados de computación a territorios que no son grandes ciudades.
La primera fase cuenta con una capacidad de 15.000 petaflops por segundo. Un petaflop por segundo equivale a un cuatrillón de cálculos, de acuerdo con la explicación incluida en la información de origen.
Cuando el centro esté completamente terminado, su capacidad total se duplicará. La noticia no ofrece una fecha de finalización para esa expansión, por lo que el alcance temporal de la segunda etapa todavía no aparece definido en los datos disponibles.
El caso de Jiashan ilustra la competencia territorial que acompaña al crecimiento de la inteligencia artificial. Un condado cercano a Shanghái puede atraer una inversión multimillonaria y presentar una capacidad computacional comparable, en escala, con las ambiciones nacionales del sector.
El riesgo de construir más capacidad de la necesaria
La expansión de centros de datos responde a una necesidad evidente de la inteligencia artificial: disponer de infraestructura capaz de sostener sus procesos de computación. Por eso, las autoridades chinas consideran estas instalaciones el corazón de la IA.
Sin embargo, el aumento acelerado de proyectos también plantea una pregunta sobre la eficiencia de la inversión. Si muchas regiones compiten por construir al mismo tiempo, algunas instalaciones podrían terminar con una demanda menor a la esperada.
Ese temor no implica que los proyectos carezcan de utilidad tecnológica. La preocupación se concentra en una posible descoordinación entre la velocidad de construcción, la localización de los centros y el crecimiento real de las necesidades de computación.
La localización remota presenta una paradoja dentro de esta carrera. Por un lado, permite que pueblos y condados reciban proyectos de gran escala; por otro, puede intensificar la competencia entre territorios que buscan atraer las mismas inversiones.
El contraste con Estados Unidos aporta otra dimensión al debate. Mientras comunidades estadounidenses cuestionan los centros de datos en sus vecindarios, los funcionarios regionales chinos los promueven como instrumentos de desarrollo tecnológico y económico.
Una apuesta tecnológica con implicaciones nacionales
Los proyectos de Shatian y Jiashan muestran que la estrategia china no depende únicamente de sus principales ciudades. Pueblos, condados y zonas costeras también participan en la construcción de la base material necesaria para sus ambiciones de inteligencia artificial.
La escala financiera de Shatian destaca dentro de esta tendencia. Una inversión de CNY 100.000 millones para un parque de 3.600 hectáreas sitúa a una localidad pequeña en el centro de la conversación sobre la infraestructura tecnológica del país.
Jiashan, por su parte, combina una inversión de CNY 5.000 millones con una capacidad inicial de 15.000 petaflops por segundo. La futura duplicación del rendimiento amplía todavía más la importancia del proyecto para la competencia regional.
Estas cifras reflejan la magnitud de los recursos que China está destinando a los centros de datos. También explican por qué algunos expertos observan con cautela una expansión que avanza con rapidez y a una escala considerable.
La carrera seguirá vinculada a la capacidad de China para convertir infraestructura en aplicaciones de inteligencia artificial. Por ahora, los anuncios de Shatian y Jiashan confirman el impulso de Pekín, aunque la amenaza de una infraestructura sobreconstruida permanece como una preocupación central.
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