Por Canuto  

Kazajistán y Uzbekistán buscan aprovechar las ventajas de la IA estadounidense y china, una postura que expone los límites de la estrategia de Washington para formar bloques tecnológicos.
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  • Kazajistán continúa sus proyectos de inteligencia artificial con China pese a participar en Pax Silica.
  • Uzbekistán afirma que necesita tanto la tecnología estadounidense de vanguardia como los modelos chinos de menor costo.
  • La posición de ambos países revela las dificultades de EE.UU. para imponer una elección tecnológica en Asia Central.


Asia Central desafía la presión de EE.UU. y mantiene vínculos de IA con China

La creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China empieza a encontrar límites en Asia Central, donde Kazajistán y Uzbekistán intentan conservar abiertas sus opciones de cooperación. Ambos países muestran interés en acceder a herramientas estadounidenses avanzadas, pero también mantienen proyectos con instituciones y empresas chinas, especialmente cuando estas ofrecen modelos de inteligencia artificial más económicos. La postura desafía la expectativa de Washington de que los gobiernos de la región deban escoger un solo socio tecnológico.

Kazajistán conserva sus dos canales de cooperación

La discusión cobró fuerza después de que Reuters informara, el 14 de agosto, sobre un borrador del Departamento de Estado estadounidense relacionado con Pax Silica. Según esa información, el documento busca que los países interesados en proyectos conjuntos y controles de exportación vinculados con la iniciativa reduzcan su dependencia de China. Reuters indicó que el borrador plantea que participar simultáneamente en Pax Silica y en iniciativas rivales podría ser incompatible.

El caso de Kazajistán resulta especialmente significativo porque el país pertenece tanto a Pax Silica como a la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial, conocida por sus siglas en inglés como WAICO. La doble participación ha sido señalada por reportes sobre ambas iniciativas y contradice la lógica de exclusividad descrita en el borrador estadounidense. No obstante, la información disponible no demuestra que Washington haya expulsado a Kazajistán de Pax Silica ni que el país haya recibido una orden formal para abandonar WAICO.

Los funcionarios kazajos no han comentado públicamente esa doble participación, pero las actividades recientes de Astana sugieren que el gobierno no pretende reducir sus contactos con China en el campo de la inteligencia artificial.

El 18 de agosto, expertos de las academias de ciencias de Kazajistán y China acordaron desarrollar conjuntamente una plataforma de inteligencia artificial orientada a la investigación científica. De acuerdo con un comunicado del gobierno kazajo, el sistema analizará literatura científica y grandes conjuntos de datos, identificará patrones, ayudará a formular y probar hipótesis, modelará procesos complejos, planificará experimentos y permitirá predecir resultados.

La cooperación bilateral también incluye DeepBas, una iniciativa de inteligencia artificial diseñada para crear modelos especializados en una gestión más eficiente de los recursos hídricos. En un país donde la administración del agua representa un desafío relevante para la planificación económica y territorial, el proyecto muestra que Kazajistán evalúa la IA como una herramienta práctica, no únicamente como un símbolo de alineamiento geopolítico.

Los intercambios técnicos entre ambos países continúan en otros sectores. Ingenieros kazajos de la compañía espacial nacional participaron recientemente en China en un programa de capacitación sobre el uso de la IA para analizar datos satelitales y mejorar los sistemas de alerta temprana frente a desastres naturales, mientras que investigadores chinos y kazajos debatieron en un simposio en Almaty aplicaciones para la medicina y la agricultura.

Uzbekistán pide acceso a todas las alternativas

Uzbekistán ha expresado su posición con mayor claridad. Durante un foro tecnológico celebrado en Taskent el 24 de agosto, Bobur Khodjaev, asesor del presidente Shavkat Mirziyoyev, defendió una estrategia abierta a las soluciones disponibles, sin importar el país de origen, y planteó indirectamente que Washington debería abandonar una postura basada en la idea de elegir entre Estados Unidos y China.

Khodjaev reconoció que las compañías estadounidenses ofrecen chips y modelos de inteligencia artificial de vanguardia, una ventaja que puede resultar determinante para proyectos de alto rendimiento. Sin embargo, también señaló que China ofrece modelos de código abierto significativamente más baratos, una diferencia de costos que pesa especialmente para un país en desarrollo que busca ampliar el uso de estas herramientas sin asumir las inversiones más elevadas de las plataformas estadounidenses.

“Como país en desarrollo, queremos tener acceso a todas las tecnologías disponibles”, dijo Khodjaev, según Gazeta.uz. Al referirse específicamente a Estados Unidos y China, el funcionario explicó que Uzbekistán desea disponer tanto de los chips y modelos avanzados estadounidenses como de las alternativas chinas de menor costo, en lugar de renunciar a una de ellas por razones de alineamiento político.

La declaración refleja una preocupación concreta sobre el acceso tecnológico, más que una preferencia diplomática definitiva. Para Uzbekistán, la posibilidad de comparar precios, capacidades y aplicaciones puede ser crucial para incorporar inteligencia artificial en una economía que todavía está ampliando sus capacidades digitales, por lo que una restricción de proveedores podría elevar costos y limitar la velocidad de adopción.

El asesor presidencial agregó que Uzbekistán permanece abierto a colaborar con todos sus socios e interesados y que busca aplicar tecnologías de inteligencia artificial en las finanzas y en las demás áreas de la economía. Esa amplitud incluye sectores que pueden beneficiarse del análisis automatizado de datos, aunque la información disponible no especifica proyectos particulares ni compromisos exclusivos con alguno de los dos países.

El desafío para la estrategia tecnológica de Washington

Las posiciones de Astana y Taskent se producen mientras Estados Unidos busca ampliar sus vínculos económicos y tecnológicos con los cinco Estados de Asia Central. La región tiene importancia estratégica por su ubicación, sus recursos y sus conexiones comerciales, pero sus gobiernos suelen procurar relaciones simultáneas con distintas potencias para evitar depender por completo de un solo socio.

En ese contexto, Pax Silica y WAICO representan más que dos programas de cooperación tecnológica. También funcionan como instrumentos de influencia en una competencia internacional por el acceso a chips, modelos, datos, talento e infraestructura de inteligencia artificial, de modo que la pertenencia a una iniciativa puede interpretarse como una señal política aunque sus objetivos declarados sean científicos o económicos.

La experiencia de Kazajistán muestra por qué esa estrategia enfrenta dificultades. El país puede participar en una plataforma liderada por Estados Unidos y, al mismo tiempo, aprovechar la experiencia china en investigación científica, gestión del agua, análisis satelital, medicina y agricultura; para sus autoridades, esos vínculos no necesariamente se excluyen si producen beneficios concretos para el desarrollo nacional.

Uzbekistán plantea el mismo problema desde el criterio del costo. La tecnología estadounidense puede ofrecer un rendimiento superior en determinados segmentos, pero los modelos chinos de código abierto pueden resultar más accesibles para instituciones y empresas con presupuestos limitados, una diferencia que convierte la competencia tecnológica en una decisión económica cotidiana y no solamente en una disputa entre grandes potencias.

La posibilidad de que otros gobiernos de Asia Central adopten una postura similar dependerá de las condiciones de acceso, los precios, las garantías de seguridad y las exigencias asociadas con cada iniciativa. Por ahora, las declaraciones y proyectos de Kazajistán y Uzbekistán indican que ambos países prefieren mantener margen de maniobra, negociar con los dos lados y seleccionar las herramientas que consideren más útiles para sus propias prioridades.

La disputa seguirá evolucionando a medida que Washington defina si Pax Silica permite una cooperación flexible o si exigirá compromisos más estrictos frente a WAICO. Mientras tanto, Asia Central envía una señal clara: en la carrera global por la inteligencia artificial, sus gobiernos no parecen dispuestos a sacrificar opciones tecnológicas y económicas para satisfacer la lógica de bloques.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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