Por Canuto  

Alibaba habría ordenado a sus empleados dejar de usar Claude Code, la popular herramienta de programación de Anthropic, en medio de una disputa que combina acusaciones de destilación de modelos, controles para detectar usuarios vinculados a China y una competencia cada vez más dura entre Washington y Pekín por el liderazgo en inteligencia artificial.
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  • Alibaba habría prohibido a sus empleados usar Claude Code en el trabajo y les estaría indicando migrar a Qoder.
  • Anthropic acusó el mes pasado a Alibaba de intentar destilar capacidades de Claude para acelerar su propio desarrollo de IA.
  • La medida surge tras la polémica por funciones de Claude Code que inspeccionaban entornos de usuario para frenar abuso de cuentas y reventa.


Alibaba habría prohibido a sus empleados utilizar Claude Code en el trabajo, según una persona familiarizada con la orden citada por Reuters. La decisión marca un nuevo episodio en la disputa entre el gigante chino y Anthropic, desarrolladora del modelo Claude.

La medida se produce en un momento de creciente fricción entre empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos y China. También refleja cómo los controles de acceso, la seguridad de los modelos y la competencia geopolítica ya afectan decisiones operativas dentro de grandes tecnológicas.

Claude Code es el asistente de codificación de IA de Anthropic para desarrolladores de software. Pese a las restricciones de acceso impuestas por la empresa estadounidense a usuarios y entidades en China, la herramienta se había vuelto popular entre programadores del país.

De acuerdo con la persona consultada, que no estaba autorizada para hablar con medios y pidió anonimato, los empleados de Alibaba estaban siendo instruidos para usar Qoder. Esa es la plataforma de codificación desarrollada por la propia compañía china.

Ni Alibaba ni Anthropic respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios, según Reuters. Hasta ahora, Alibaba tampoco ha emitido una respuesta pública específica a las acusaciones formuladas recientemente por Anthropic.

Una prohibición en medio de una disputa más amplia

El veto interno no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una escalada entre ambas compañías. En el centro del conflicto está la acusación de Anthropic de que Alibaba habría extraído de forma indebida capacidades de su modelo Claude.

El mes pasado, Anthropic afirmó haber sufrido un ataque por parte de Alibaba que describió como un intento de “destilación”. En términos simples, la destilación consiste en entrenar un modelo menos capaz usando las salidas generadas por uno más avanzado.

Ese proceso puede reducir tiempo y costo de desarrollo, lo que explica por qué se ha convertido en un punto sensible para las empresas líderes en IA. También es visto como una amenaza directa a la ventaja competitiva de quienes invierten miles de millones en entrenamiento y seguridad.

Anthropic sostuvo en una carta dirigida a dos senadores de Estados Unidos, vista por Reuters, que la destilación ayudaría a acelerar la capacidad de China para acercarse a las funciones avanzadas de Mythos Preview. Esa afirmación añade una dimensión política al conflicto empresarial.

El caso ilustra cómo la carrera por el liderazgo en IA ya no gira solo en torno a lanzar mejores chatbots o asistentes de programación. Ahora también incluye vigilancia técnica, restricciones territoriales, cumplimiento corporativo y acusaciones de apropiación indirecta de conocimiento.

La polémica por las funciones de inspección en Claude Code

La orden atribuida a Alibaba llegó pocos días después de que desarrolladores señalaran que Claude Code incorporaba mecanismos para inspeccionar los entornos de los usuarios. Entre los datos revisados figuraban información de zona horaria y detalles relacionados con proxies.

Además, según los reportes de esos desarrolladores, la herramienta insertaba marcadores sutiles en los mensajes enviados a los servidores de Anthropic. Ese hallazgo generó críticas entre usuarios preocupados por privacidad, trazabilidad y posibles controles encubiertos.

Un empleado de Anthropic explicó el martes en una publicación pública que esa función era “un experimento que lanzamos en marzo”. Según esa versión, el objetivo era prevenir el abuso de cuentas por parte de revendedores no autorizados y protegerse frente a la destilación del modelo.

La explicación sugiere que Anthropic está endureciendo defensas técnicas para vigilar cómo se accede a sus herramientas. Para una empresa que intenta impedir reventa, acceso no autorizado y extracción de capacidades, ese tipo de controles puede verse como una barrera comercial y de seguridad.

Sin embargo, la reacción también muestra los costos reputacionales de esas medidas cuando se conocen públicamente. En especial en mercados sensibles, la idea de que una herramienta de desarrollo inspecciona entornos y deja marcadores puede provocar rechazo inmediato dentro de equipos corporativos.

China, cumplimiento y límites reales a las restricciones

La persona que habló sobre la prohibición dijo que las restricciones de Anthropic dirigidas a China eran difíciles de aplicar en usuarios individuales. Un usuario puede desplegar servidores en Estados Unidos y hacer que el tráfico aparente originarse allí.

Esa observación ayuda a entender por qué los bloqueos geográficos no siempre son efectivos en el mundo del software y la nube. También explica por qué una herramienta restringida puede aun así volverse popular entre desarrolladores de una jurisdicción específica.

No obstante, la misma fuente indicó que las empresas suelen ser más conscientes de los riesgos legales y de cumplimiento. En otras palabras, una compañía del tamaño de Alibaba enfrenta incentivos muy distintos a los de un programador individual que busca sortear barreras técnicas.

Para una corporación grande, usar una plataforma extranjera bajo restricciones ambiguas puede abrir preguntas sobre gobernanza interna, seguridad de datos y exposición regulatoria. Ese marco probablemente hizo más fácil justificar la migración hacia una alternativa propia como Qoder.

El trasfondo regulatorio también importa porque China y Estados Unidos han elevado los controles sobre tecnologías estratégicas. En ese contexto, una simple herramienta de programación asistida por IA pasa a ser parte de una disputa industrial mucho más amplia.

El giro hacia modelos locales y de código abierto

Mientras los desarrolladores estadounidenses de IA buscan limitar el acceso no autorizado, la reventa y la destilación de sus sistemas, las empresas chinas de nube e inteligencia artificial han ajustado su estrategia. El movimiento favorece modelos nacionales y opciones de código abierto.

Entre los nombres mencionados en ese giro figuran DeepSeek, Qwen de Alibaba, Moonshot y Zhipu. La tendencia sugiere que China busca reducir dependencia de proveedores estadounidenses, sobre todo en herramientas críticas para programación y productividad empresarial.

Ese cambio no responde solo a razones políticas, sino también económicas y operativas. Un modelo local puede adaptarse mejor a necesidades del mercado chino, facilitar integración con infraestructuras internas y reducir vulnerabilidades derivadas de sanciones o restricciones externas.

Alibaba, en ese sentido, parece estar reforzando un principio de autosuficiencia tecnológica en el uso cotidiano de IA. Pedir a sus empleados que usen Qoder en lugar de Claude Code encaja con una estrategia más amplia de desarrollo y control interno.

La situación recuerda que el mercado de IA se parece cada vez más a una arquitectura de bloques separados. Cada bloque intenta proteger sus modelos, controlar quién accede a ellos y fortalecer su propio ecosistema de herramientas, chips, nube y datos.

La rivalidad también empieza a sentirse en Estados Unidos

El avance de los modelos chinos no se limita al mercado doméstico. Al mismo tiempo que China impulsa alternativas locales, sus sistemas de IA están ganando terreno en el mercado estadounidense, un fenómeno que ya despierta preocupación entre algunos expertos del sector.

Esa inquietud tiene varias capas. Incluye dudas sobre competitividad, seguridad, dependencia tecnológica y el posible traslado de valor desde compañías estadounidenses hacia plataformas chinas que mejoran con rapidez y atraen usuarios globales.

La prohibición atribuida a Alibaba, por tanto, no solo afecta una herramienta concreta de programación. También funciona como símbolo de una rivalidad en la que ambas partes endurecen posiciones mientras intentan cerrar brechas técnicas y comerciales.

Reuters señaló que la prohibición de Alibaba fue reportada primero por medios chinos. Ese detalle muestra que la noticia ya circulaba dentro del ecosistema informativo local antes de alcanzar una audiencia global mediante cobertura internacional.

Lo ocurrido deja una conclusión clara para empresas, desarrolladores e inversionistas que siguen de cerca la IA. La competencia entre Estados Unidos y China está entrando en una fase en la que cada función de producto, cada política de acceso y cada acusación de destilación pueden alterar alianzas, hábitos de uso y estrategias corporativas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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