Por Hannah Pérez  

La iniciativa chilena Bitcopper plantea una infraestructura que conecta sensores, Blockchain e inteligencia artificial bajo una tesis: convertir el calor del cobre en valor digital. 

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  • El proyecto Bitcopper introduce el mecanismo “Proof of Heat” y tokens espaciales basados en datos físicos.
  • Propone una criptomoneda llamada BITCU que se vincula al cobre pero sin respaldo físico.
  • Una nueva capa de IA y “encriptación de carbono” amplían la propuesta que apunta a la convergencia entre datos físicos del cobre y economía digital.

Una nueva iniciativa chilena promete conectar cobre, Blockchain, criptomonedas e inteligencia artificial (IA) en una sola infraestructura digital. DiarioBitcoin conversó con Pedro Ramos Morales, fundador de Bitcopper, para conocer más sobre el alcance y funcionamiento de esta propuesta, que además prevé publicar su código base (“bitcopper-core”) el próximo 1 de mayo en GitHub.

De Chuquicamata al código: el origen del proyecto

Bitcopper se presenta como una empresa tecnológica nacida en Chuquicamata, una de las principales zonas cupríferas del mundo. Bajo el lema “Desde el cobre al código”, el proyecto afirma desarrollar soluciones digitales que conectan el mundo físico con la economía digital.

Su fundador, Pedro Ramos Morales, vincula directamente la propuesta con su historia personal:

Crecí en Chuquicamata. Desde niño veía pasar el tren cargado de cátodos de cobre… Hoy sé que ese cobre termina en las placas madre de los computadores de todo el planeta.

A partir de esa experiencia, el proyecto construye una narrativa que conecta cobre, computación y calor: “Y cuando esos computadores trabajan, el cobre genera calor… Ese calor siempre existió… Bitcopper es el primer protocolo que le dio una determinación a ese calor. No inventamos el valor. Lo reconocimos donde siempre estuvo.”

Hardware y datos firmados en origen

El sistema se apoya en un dispositivo físico denominado Bitcu-Space (o BitCU Stick), actualmente en fabricación, que incorpora sensores de temperatura, GPS y medición analógica.

Según el equipo, cada lectura genera un paquete de datos firmado criptográficamente desde el origen: “El payload firmado incluye device_id + GPS + timestamp + temperatura + dato_sensor. Cualquier alteración posterior invalida la firma automáticamente.

El objetivo es asegurar la integridad de la información capturada desde el territorio. No obstante, el propio Morales introduce un matiz relevante: “No afirmamos que el sensor sea infalible… La firma no elimina el error del sensor — garantiza que ese error es trazable.”

Tokens espaciales y mapa territorial

Bitcopper propone una categoría propia denominada “tokens espaciales”, los cuales se generarían a partir de datos físicos capturados en el territorio. Dentro de este esquema, PACHA corresponde a una lectura territorial certificada mediante hardware, VETA representa la detección de anomalías —definidas como desviaciones térmicas superiores a dos desviaciones estándar respecto a un valor base—, mientras que TERMA alude a una validación sostenida en el tiempo, basada en la confirmación de un mismo punto a través de 29 lecturas, en referencia al número atómico del cobre (Cu=29).

El proyecto sostiene que este enfoque permitiría construir un “mapa real” basado en datos físicos verificables, especialmente en regiones como el desierto de Atacama.

“Proof of Heat” y validación basada en física

Uno de los conceptos centrales es el denominado “Proof of Heat”, PoH por sus siglas en inglés o prueba de calor, en español, descrito como un mecanismo de validación basado en señales físicas, no en consenso entre nodos.

En palabras del proyecto, se trata de un “mecanismo de attestation físico — no de consenso entre nodos… Lo que lo diferencia de un oracle”. Según explicó Morales, un sistema de oráculos depende de la confianza en quien provee los datos, mientras que el enfoque PoH se basa en la verificación directa a través de las propiedades físicas del hardware combinadas con mecanismos criptográficos.

El modelo incluye fórmulas que combinan variables como resistividad del cobre, corriente y tiempo para calcular la emisión de tokens. Sin embargo, la implementación detallada de estas ecuaciones no ha sido completamente documentada públicamente.

BITCU, CUPR y el vínculo con el cobre

El ecosistema contempla dos tokens criptográficos: BITCU, una moneda nativa del sistema; y CUPR, token ERC-20 en Polygon con suministro máximo de 29 millones de unidades.

BITCU se describe como un activo indexado al precio del cobre en mercados como el London Metal Exchange. Sin embargo, el equipo aclara que no existe respaldo físico. “BITCU no tiene respaldo en cobre físico almacenado. Su fundamento es la constante ρ₀ — una propiedad universal del cobre, no un activo custodiado.”

Esto sitúa al token en una categoría distinta a los activos tokenizados tradicionales respaldados por materias primas.

Nueva capa: inteligencia artificial y “encriptación de carbono”

En declaraciones adicionales, Morales amplió el alcance del sistema hacia un modelo de inteligencia artificial (IA) propia denominado BitCU-IA, un motor de IA con múltiples capas y que estaría detrás vigilando todos los procesos.

Según el fundador, el uso de bots se aprovecha para operar distintos componentes del sistema, con una memoria criptográfica que evoluciona con el protocolo. Agregó que las capas de motor de BitCU-IA recientemente se ampliaron de 11 a 15.

Esta IA posiciona las capas a cada producto nuestro… además su memoria criptográfica avanza más con el protocolo“, afirmó. También menciona un concepto denominado “encriptación de carbono verde”, vinculado a dispositivos como el BitCU Stick, OBD y redes LoRaWAN.

Un elemento particularmente novedoso —aunque no detallado— es la idea de que “cada inferencia y contexto de la IA consume de su propio valor disipado”. El equipo no proporcionó más información técnica sobre este mecanismo.

Infraestructura en etapa inicial

Bitcopper afirma operar una red con más de 1,5 millones de bloques firmados y 12 nodos activos en un entorno semi-privado. También asegura haber sometido su hardware a múltiples pruebas de seguridad.

Sin embargo, reconoce la ausencia de validación independiente. “No hemos tenido auditorías formales de terceros a la fecha”, aseguró Morales. La publicación de su código (“bitcopper-core”) está prevista para mayo de 2026.

Entre innovación y preguntas abiertas

Bitcopper combina elementos reales —sensores, firma criptográfica, Blockchain— con una narrativa basada en física, cobre y energía.

Algunos aspectos, como la trazabilidad de datos físicos, se alinean con tendencias emergentes en infraestructura descentralizada. Otros, como la validación basada en calor, la indexación al cobre y la integración de inteligencia artificial, requieren mayor especificación y validación independiente. “La energía nunca muere. Se transforma. Ahora es BITCU.”

Por ahora, el proyecto se posiciona como una propuesta ambiciosa en etapa temprana, donde la convergencia entre física, datos y economía digital aún está por demostrarse en condiciones reales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Artículo editado por Hannah Pérez, escrito por un redactor de contenido de IA


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