Por Canuto  

OpenAI analiza alianzas para construir centros de datos en Canadá, atraída por la disponibilidad de energía y terrenos, mientras el alto costo eléctrico y la regulación frenan su proyecto Stargate en Reino Unido.
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  • George Osborne afirmó que OpenAI explora alianzas de centros de datos en Canadá por la disponibilidad de energía y terreno.
  • El proyecto Stargate UK fue pausado después de enfrentar costos eléctricos, incertidumbre regulatoria y cuestionamientos sobre su ejecución.
  • Noruega ya alberga Stargate Norway, mientras la Unión Europea intenta impulsar gigafactorías de inteligencia artificial con más de EUR 20.000 millones en inversión privada.

 


OpenAI está explorando alianzas para desarrollar centros de datos en Canadá, una posibilidad que la empresa vincula con la disponibilidad de energía y terrenos para infraestructura de inteligencia artificial. George Osborne, responsable de OpenAI for Countries, expuso esa orientación durante una cumbre de inversiones celebrada en Toronto, donde explicó que el país norteamericano reúne condiciones especialmente atractivas para la expansión internacional de la compañía.

La señal llega mientras OpenAI mantiene en pausa su proyecto Stargate UK y evalúa las condiciones necesarias para comprometer capital en infraestructura de largo plazo. El contraste entre Canadá, Reino Unido y Noruega muestra que la carrera por ampliar la capacidad de cómputo no depende únicamente de los chips o de los modelos, sino también del acceso estable a electricidad, suelo y redes de conexión.

Canadá entra en el mapa de Stargate

Según la información publicada por The Next Web, Osborne dijo a Bloomberg que OpenAI analiza alianzas de centros de datos en Canadá debido a la energía y el terreno disponibles en el país. El ejecutivo habló en la cumbre de inversiones organizada por Mark Carney en Toronto, un encuentro realizado los días 14 y 15 de septiembre que reunió a cientos de inversores y representantes empresariales.

Carney busca catalizar USD $1 billón en inversiones durante cinco años, una meta que convierte a la infraestructura tecnológica en uno de los ejes de la estrategia canadiense. Osborne describió como atractiva la visión de mediano y largo plazo del primer ministro y destacó el plan canadiense de adopción de inteligencia artificial.

La relación entre ambos funcionarios añade contexto político a la conversación, aunque no implica que exista todavía un acuerdo definitivo para construir instalaciones de OpenAI en Canadá. Osborne fue canciller de Gran Bretaña entre 2010 y 2016, y en 2012 contrató a Carney, quien entonces era gobernador del Banco de Canadá, para dirigir el Banco de Inglaterra.

Osborne se incorporó a OpenAI en diciembre como responsable de OpenAI for Countries, el área encargada de llevar el modelo Stargate al extranjero. El ejecutivo trabaja desde Londres, una ubicación que le permite participar en la discusión europea mientras la empresa compara las condiciones de distintos mercados para desplegar capacidad informática.

El freno del proyecto británico

OpenAI pausó Stargate UK en abril y señaló que retomaría el proyecto cuando la regulación y el costo de la energía permitieran realizar inversiones sostenibles en infraestructura. El plan contemplaba comenzar con 8.000 GPU de Nvidia en el noreste de Inglaterra y escalar posteriormente hasta 31.000 unidades, una expansión que habría exigido un suministro eléctrico considerable.

El costo de la electricidad industrial británica representa uno de los principales obstáculos para ese tipo de instalaciones. La fuente señala que la electricidad industrial en Reino Unido cuesta aproximadamente cuatro veces más que en Estados Unidos, Finlandia, Noruega y Suecia, una diferencia capaz de alterar de forma importante la economía operativa de los centros de datos que procesan modelos de inteligencia artificial.

La presión sobre la red también ha aumentado. Las solicitudes de conexión pasaron de 41 gigavatios en noviembre de 2024 a 125 gigavatios en junio de 2025, una evolución que refleja la creciente demanda de proyectos tecnológicos e industriales, pero que también puede prolongar los plazos de conexión y complicar la planificación de nuevas instalaciones.

El anuncio de Stargate UK enfrentó además cuestionamientos sobre su nivel de preparación. The Guardian descubrió que OpenAI nunca había visitado el sitio de su proyecto británico insignia, mientras que el gobierno había promocionado un contrato de GBP £1.900 millones que no estaba firmado, elementos que contribuyeron a elevar las dudas sobre la solidez de la iniciativa.

Regulación, derechos de autor y capacidad europea

La incertidumbre británica no se limita a la electricidad ni a las conexiones de red. La discusión sobre los derechos de autor continúa abierta, después de que una propuesta para crear una excepción de minería de textos y datos encontrara oposición de las industrias creativas, sin que hasta ahora se haya aprobado una ley que cierre esa disputa.

Para una empresa de inteligencia artificial, el marco regulatorio determina qué datos puede utilizar, bajo qué condiciones puede entrenar modelos y qué riesgos legales enfrenta al ofrecer sus productos. Por eso, la disponibilidad de terrenos y energía puede perder atractivo si las normas aplicables siguen siendo inciertas o si los costos de cumplimiento dificultan compromisos financieros de largo plazo.

Europa intenta responder a esta brecha de capacidad mediante una convocatoria de gigafactorías para establecer hasta siete instalaciones en el continente. El programa espera atraer más de EUR €20.000 millones en inversión privada para desarrollar esos sitios, una escala que busca reducir la dependencia de infraestructura ubicada fuera de Europa.

Francia ya presentó una oferta de USD $10.000 millones dentro de ese esfuerzo europeo. La iniciativa muestra que los gobiernos están compitiendo por atraer centros de datos y capacidad de cómputo, porque esas instalaciones pueden convertirse en activos estratégicos para el desarrollo de inteligencia artificial, aunque también aumentan la presión sobre las redes eléctricas y los recursos territoriales.

Noruega ofrece un modelo alternativo

OpenAI sí avanzó con una instalación europea en Noruega mediante Stargate Norway, un proyecto que funciona con energía hidroeléctrica de Narvik. La instalación comenzó con una capacidad de 230 megavatios y tiene como objetivo alcanzar 100.000 GPU de Nvidia para finales de este año, de acuerdo con la información disponible.

El caso noruego resume los dos factores que Osborne destacó en Toronto: energía y terreno. La hidroelectricidad ofrece una fuente relativamente estable para alimentar centros de datos, mientras que la disponibilidad territorial facilita el diseño de complejos de gran escala sin enfrentar necesariamente las mismas restricciones de densidad urbana que existen en otros mercados.

La comparación no significa que Canadá vaya a replicar exactamente el modelo de Noruega ni que OpenAI haya confirmado una ubicación concreta. Sí indica, sin embargo, que la compañía está priorizando jurisdicciones capaces de combinar suministro eléctrico, espacio físico y condiciones regulatorias suficientemente previsibles para sostener inversiones intensivas en infraestructura.

El siguiente paso dependerá de si las conversaciones canadienses se transforman en acuerdos concretos y de cómo evolucionen los proyectos europeos. Para OpenAI y sus competidores, la ventaja tecnológica de los modelos deberá acompañarse con una estrategia energética y territorial capaz de sostener miles de GPU durante años, una exigencia que ya está redefiniendo el mapa global de la inteligencia artificial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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