Por Canuto  

Edwin Mata, CEO de Brickken, sostiene que Wall Street funcionará por completo sobre blockchain para 2030, impulsado por la tokenización y por agentes de IA que automatizarán decisiones financieras. Al mismo tiempo, advierte que Europa corre el riesgo de quedarse atrás por un marco regulatorio que, en su opinión, favorece a los grandes bancos y complica la supervivencia de las startups.
***

  • Edwin Mata proyecta que Wall Street operará completamente sobre infraestructura blockchain para 2030.
  • Brickken afirma que la IA reemplazará paneles tradicionales por interfaces de chat que ejecutarán tareas financieras complejas.
  • El CEO criticó el marco MiCA de la Unión Europea por elevar barreras para startups y beneficiar a instituciones financieras consolidadas.


La separación entre las finanzas tradicionales y el ecosistema cripto podría perder sentido antes de que termine la década. Esa es la tesis de Edwin Mata, CEO y fundador de Brickken, quien aseguró que Wall Street funcionará totalmente sobre blockchain para 2030, en un proceso donde la tokenización de activos y la automatización con inteligencia artificial tendrían un papel decisivo.

La idea no se limita a un cambio narrativo. Según explicó Mata a CoinDesk, conceptos que durante años dominaron el discurso de la industria, como Web3, estarían dejando de ser relevantes a medida que grandes bancos y firmas financieras adoptan blockchain como infraestructura operativa para liquidaciones, pagos y otros procesos de base.

Para quienes recién se acercan a este tema, la tokenización consiste en representar activos del mundo real, como acciones, bonos o participaciones, mediante tokens registrados en blockchain. La promesa es reducir fricciones, agilizar la liquidación y crear mercados más programables, con registros más directos y trazables.

Desde esa perspectiva, Mata considera que el futuro no será una convivencia entre dos sistemas separados, sino una integración completa. “La fusión entre Wall Street y la tecnología va a disiparse”, dijo. “Ya no vamos a hablar más de blockchain. Se está fusionando con fintech”.

La declaración llega en un momento en que la tokenización de activos del mundo real se mantiene como una de las narrativas más persistentes dentro del mercado de activos digitales. El interés institucional también ha ganado visibilidad con iniciativas como BUIDL, el fondo de BlackRock centrado en este segmento.

En la lectura de Mata, el movimiento ya no pertenece solo a firmas nativas de criptomonedas. También estaría atrayendo a los grandes actores de Nueva York, que buscan participar en un modelo donde la emisión, el registro y la circulación de instrumentos financieros ocurran directamente sobre redes blockchain.

Un cambio estructural en la plomería financiera

Uno de los ejemplos que refuerzan esta transición es la adquisición por USD $4.200 millones de Equiniti por parte de Bullish, una operación enfocada en el mantenimiento de registros de accionistas corporativos. La lógica del acuerdo, según lo descrito en la cobertura original, apunta a que las acciones puedan emitirse y registrarse en cadena desde el inicio, en vez de depender de “envolturas” digitales sintéticas.

Ese matiz importa porque toca una diferencia clave dentro del proceso de tokenización. En un modelo nativo, el activo y su registro conviven en la blockchain desde su origen. En modelos intermedios, lo que circula en cadena es una representación derivada o sintética, mientras el registro principal permanece fuera de ella.

Mata interpreta que el verdadero salto de la industria ocurrirá cuando la infraestructura de mercados de capitales se reconstruya sobre esa base nativa. En su visión, el lenguaje de moda desaparecerá porque la tecnología dejará de ser vista como un sector aparte y pasará a integrarse a las finanzas cotidianas.

Brickken, con sede en Barcelona, se presenta como parte de ese proceso. La empresa ha servido como vía para llevar a cadena alrededor de USD $500 millones en activos del mundo real y cuenta con 200 clientes, de acuerdo con las cifras mencionadas en la información original.

Ese recorrido le da a Mata una posición desde la cual observar tanto el entusiasmo por la tokenización como los cuellos de botella que aún frenan su adopción. Para él, la carrera ya no depende solo del avance tecnológico, sino también de qué jurisdicciones permiten construir con mayor velocidad.

La IA como siguiente capa de automatización

Además de la tokenización, Mata anticipa un segundo cambio de fondo: el papel central de la inteligencia artificial en la operación financiera. Su tesis es que los paneles tradicionales de software serán reemplazados por interfaces conversacionales, donde simples mensajes de chat activarán procesos complejos en segundo plano.

Según explicó, Brickken está integrando agentes de IA para automatizar la incorporación de activos y la recolección de liquidez entre sus clientes. En ese modelo, el usuario no necesitaría navegar entre múltiples menús o herramientas, porque los agentes ejecutarían el backend para encontrar opciones y coordinar tareas.

La proyección es ambiciosa. Mata incluso sugirió que el rol humano en la toma de decisiones financieras perderá peso frente a sistemas automáticos. “El tomador de decisiones ya no seremos nosotros. Será IA”, afirmó.

Más allá del tono provocador, el planteamiento encaja con una tendencia visible en varias áreas de software empresarial. Las plataformas buscan reducir la complejidad de uso mediante asistentes conversacionales que centralicen operaciones, consultas y ejecución de órdenes.

En el terreno financiero, sin embargo, el cambio abre preguntas relevantes sobre supervisión, responsabilidad y gestión de riesgos. Aunque la nota original no profundiza en esos desafíos, la afirmación de Mata sugiere un escenario donde la eficiencia y la automatización avanzarían más rápido que la adaptación de los marcos operativos tradicionales.

Europa bajo presión regulatoria

Donde Mata fue especialmente crítico fue en su evaluación del entorno europeo. A su juicio, la Unión Europea se está sobre regulando hasta quedar fuera de la carrera, justo cuando otras regiones se muestran más abiertas a captar startups y proyectos vinculados con activos digitales.

El principal objetivo de sus críticas fue MiCA, el marco regulatorio europeo para criptoactivos. Según Mata, esas reglas de cumplimiento protegen a la banca tradicional al imponer requisitos costosos y lentos a empresas emergentes con menos capacidad financiera y menor margen para esperar.

“Los jugadores más pequeños no pueden acceder al mercado, lo que crea un foso para los jugadores más grandes”, dijo. “Puede llevarte nueve meses [conseguir una licencia], y si eres una startup, nueve meses sin monetizar, estás muerto”.

La observación apunta a una tensión habitual en regulación financiera. Las autoridades buscan reducir riesgos y ordenar el mercado, pero los costos de cumplimiento pueden terminar reforzando a los incumbentes si las compañías pequeñas no cuentan con tiempo ni capital suficiente para atravesar el proceso.

Como consecuencia, Mata cree que muchas startups optarán por trasladarse a Emiratos Árabes Unidos y al sudeste asiático, en lugar de operar bajo barreras que consideran demasiado altas. En su lectura, ese desplazamiento podría restarle dinamismo innovador a Europa en un momento clave para la infraestructura financiera digital.

La crítica de Mata no fue aislada. Charles Guillemet, CTO de Ledger y radicado en Francia, compartió una visión similar, al señalar que el marco regulatorio de la UE ha transformado el panorama competitivo de Web3 y que, de forma no intencional, ha perjudicado a startups cripto mientras beneficia ampliamente a instituciones financieras tradicionales.

Estados Unidos y el peso del mercado de capitales

Frente a ese contraste, Mata sostiene que Estados Unidos seguirá siendo la principal potencia para la innovación en criptomonedas. Su argumento no depende únicamente de la política regulatoria del momento, sino del peso estructural del país como sede del mayor mercado de capitales del mundo.

Desde esa óptica, las disputas regulatorias que hoy dominan parte del debate en Washington serían ruido temporal frente a una ventaja más profunda. Si la tokenización termina transformando los mecanismos de emisión, liquidación y custodia, el centro financiero más grande del planeta tendría incentivos naturales para liderar esa transición.

La hipótesis también encaja con el creciente interés institucional de firmas estadounidenses en la tokenización. No se trata solo de experimentar con nuevas herramientas, sino de modernizar la infraestructura que mueve grandes volúmenes de capital y donde cada mejora operativa puede traducirse en eficiencia, velocidad y menores fricciones.

En ese contexto, la frase de que Wall Street será “enteramente onchain” para 2030 resume una visión maximalista, pero coherente con una tendencia que gana tracción entre bancos, gestores de activos y proveedores de infraestructura. Lo que aún está por verse es si el calendario será tan rápido como prevé Brickken y si la regulación acompañará el cambio sin concentrar más el mercado.

Por ahora, la advertencia de fondo es clara. Si blockchain deja de percibirse como una categoría separada y pasa a fundirse con fintech, como plantea Mata, el debate ya no girará en torno a si Wall Street adoptará la tecnología, sino a qué actores llegarán primero y bajo qué reglas competirán.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín