Illia Polosukhin, cofundador de NEAR, plantea que el próximo gran salto cripto no vendrá de otra ola de tokens de moda, sino de una integración silenciosa: agentes de IA que operen blockchain como back-end financiero, mientras los humanos solo conversan con asistentes que ocultan monederos, exploradores y hashes.
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- Illia Polosukhin afirma que los agentes de IA serán los principales “usuarios” de Blockchain, con la IA como interfaz y la cadena como infraestructura.
- El cofundador de NEAR sostiene que depender de exploradores y hashes expone una mala abstracción tecnológica, y que la meta es ocultar esa complejidad.
- Critica el historial de las DAOs y la cultura de memecoins, al advertir que la especulación y estafas dañan la reputación cripto ante la comunidad de IA.
Durante años, la industria de las criptomonedas ha buscado su próximo gran momento, uno comparable al “verano DeFi” o al auge de los NFT. En paralelo, la inteligencia artificial se integró en la vida diaria sin demasiada ceremonia. Desarrolladores usan ChatGPT como copiloto, y consumidores se apoyan en asistentes para redactar correos, planear viajes y manejar flujos de trabajo.
En contraste, para muchas personas el ecosistema cripto todavía se percibe como infraestructura: monederos, exploradores, direcciones, comisiones y un lenguaje técnico que rara vez se traduce a experiencias simples. Para Illia Polosukhin, cofundador de NEAR, esa separación está por colapsar, pero no con el tipo de “narrativa IA” que ha dominado los ciclos recientes de tokens y bots temáticos.
Su tesis es directa: “Los usuarios de Blockchain serán los agentes de IA”, dijo Polosukhin en una entrevista realizada en San Francisco, California. Bajo esa visión, la IA operará el front-end, mientras Blockchain quedará como back-end. En otras palabras, el humano hablará con un asistente, y el asistente ejecutará acciones sobre protocolos y redes.
La propuesta también desafía el enfoque que ha prevalecido en buena parte de la experimentación cripto con IA. Polosukhin marcó distancia con el énfasis en tokens especulativos, memecoins y bots de trading disfrazados de “agentes”. En su lugar, argumenta que lo transformador ocurrirá cuando la IA se convierta en la capa de interfaz principal para todo en línea, incluidas las criptomonedas.
La IA como interfaz y la blockchain como capa invisible
En el modelo planteado por Polosukhin, los monederos, exploradores y hashes de transacciones dejarían de ser parte visible de la experiencia. “El objetivo es hacer que tu IA oculte toda la Blockchain”, afirmó. Para él, que hoy dependamos de exploradores para verificar lo que pasa en una red no es una virtud, sino una señal de que la abstracción falló.
“El hecho de que tengamos exploradores de [Blockchain] es efectivamente un fracaso, porque no abstraemos la tecnología”, sostuvo. La frase apunta a un problema recurrente en adopción: muchos sistemas exigen que el usuario entienda detalles de implementación. En el mundo web, por ejemplo, pocos piensan en TCP/IP; solo usan aplicaciones. Polosukhin sugiere que Blockchain debería llegar a ese nivel de invisibilidad.
En esta visión, Blockchain no desaparece; retrocede a un plano de infraestructura. Los agentes de IA interactuarían de forma directa con protocolos para ejecutar pagos, administrar activos, coordinar servicios e incluso votar en sistemas de gobernanza. El humano, en cambio, operaría a través de conversaciones, instrucciones y permisos otorgados al asistente.
Polosukhin amplió la idea más allá de cripto: “IA es el front-end, no solo para Blockchain, sino para todo”. Su proyección es que, en pocos años, la experiencia digital se parezca a un sistema operativo centrado en IA. Bajo esa lógica, el rol de blockchain sería proveer ejecución verificable y rieles de liquidación, no ser la aplicación que la gente “abre”.
Por qué no hubo un “momento IA” cripto como el de las herramientas generativas
La industria cripto ha intentado colgarse de la ola de la IA, pero sin un punto de consenso sobre qué producto masivo debería emerger. Para Polosukhin, una explicación es estructural: “Blockchain es inherentemente financiero”. Eso limita los casos de uso más naturales, aunque también abre una lectura más amplia: “Estará limitada a finanzas, pero todo lo que hacemos en nuestra vida es financiero”.
El argumento conecta con una idea conocida entre tecnólogos y economistas: gran parte de la coordinación social y digital depende de pagos, propiedad y contratos. Si los agentes de IA comienzan a actuar en nombre de los usuarios, tarde o temprano necesitarán formas confiables de pagar facturas, contratar servicios, asignar capital o ejecutar acuerdos. Allí, dice Polosukhin, la infraestructura cripto podría encajar sin pedir protagonismo.
Más que competir con plataformas de IA, el papel de las criptomonedas podría ser el de proveer “carriles” financieros neutrales por debajo de esas plataformas. En su relato, eso incluye liquidación, propiedad, verificabilidad e incentivos programables. El énfasis está en la neutralidad: infraestructura que no dependa de un actor único para autorizar o revertir acciones.
Desde esa perspectiva, el “momento” cripto no se vería como un boom de usuarios abriendo dApps, sino como una transición donde los asistentes de IA consumen servicios Blockchain de manera permanente. La métrica relevante dejaría de ser cuántas personas entienden un hash, y pasaría a ser cuántas tareas cotidianas terminan liquidadas, registradas o automatizadas en una red.
Críticas a la gobernanza en blockchain y el debate sobre agentes en DAOs
Polosukhin también fue crítico con el enfoque de la industria sobre IA y gobernanza. Sus comentarios llegaron pocos días después de que el cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, propusiera “agentes de IA” para ayudar a reinventar la gobernanza de las DAO. En ese contexto, Polosukhin cuestionó el hábito de diseñar soluciones técnicas sin definir con claridad el problema que se intenta resolver.
“En Blockchain, proponemos soluciones técnicas antes de preguntar: ¿cuál es el problema central?”, dijo. La observación apunta a un patrón: se crean mecanismos de voto, delegación o automatización con sofisticación técnica, pero sin consenso sobre objetivos, incentivos y límites. Para Polosukhin, ese orden invertido termina debilitando los experimentos de gobernanza.
Su ejemplo principal fueron las organizaciones autónomas descentralizadas. “Las DAOs han fallado dramáticamente porque han estado sin límites, no realmente diseñadas para resolver ningún problema”, afirmó. En su marco, herramientas como agentes de votación asistidos por IA solo tendrían sentido si se conectan con necesidades económicas o de coordinación concretas.
La crítica no niega que la IA pueda aportar a la gobernanza, pero exige una pregunta previa: ¿qué coordinación falta, qué costos existen, qué incentivos chocan y qué resultado medible se busca? Solo con ese mapa, sugiere, un “agente” puede ser más que un accesorio tecnológico. En caso contrario, podría amplificar confusión, capturas de poder o apatía de participación.
El choque cultural: memecoins, reputación y la distancia con la comunidad de IA
Otro punto de fricción entre las comunidades de IA y criptomonedas, según Polosukhin, es cultural. “Los memecoins están arruinando la reputación [de la industria]”, sostuvo, al vincular la especulación desenfrenada y las estafas con un entorno menos atractivo para investigadores serios de IA. En su lectura, ese ruido compite contra propuestas de infraestructura y usos productivos.
Fue más lejos al afirmar: “Las personas de IA están prohibiendo efectivamente las criptomonedas debido a los memecoins”. La frase describe un clima de rechazo en ciertos espacios de IA, donde se asocia cripto con fraudes, hype y dinámicas de casino. Esa percepción, de acuerdo con su argumento, dificulta colaboraciones técnicas y proyectos que busquen credibilidad ante audiencias académicas o corporativas.
El trasfondo es que IA y Blockchain comparten temas como verificación, identidad, privacidad y coordinación, pero arrastran reputaciones muy distintas en el público general. Mientras la IA se instaló como herramienta de productividad, cripto quedó atrapada con frecuencia en titulares sobre volatilidad, estafas y activos de moda. Polosukhin sugiere que ese desequilibrio ha frenado un encuentro más serio entre ambos mundos.
Aun así, su apuesta de largo plazo no depende de un cambio repentino de imagen, sino de una necesidad operativa: si los agentes de IA hacen más tareas en nombre de las personas, necesitarán infraestructura de ejecución confiable, privacidad y coordinación financiera programable. En ese terreno, afirma, blockchain puede aportar una base neutral para mercados y servicios.
Una convergencia más silenciosa: infraestructura antes que tokens
Polosukhin describió a Blockchain como una tecnología sobre “mercados neutrales e infraestructura neutral”. Esa frase resume el rol que imagina: un sistema que permita liquidar y coordinar sin depender de permisos de un intermediario dominante. En vez de medir el éxito por narrativas de tokens, lo mediría por integraciones que funcionen en segundo plano.
La idea también reubica el lugar de las criptomonedas en el mapa tecnológico: no como el destino final de la experiencia de usuario, sino como una capa de confianza y liquidación para agentes autónomos. Si la IA se vuelve la interfaz principal de internet, Blockchain podría convertirse en el sustrato que esos asistentes usan para mover valor, registrar propiedad y cumplir reglas verificables.
Según el planteamiento, el futuro no sería una web donde las personas aprenden a leer exploradores, sino una donde los asistentes traducen intenciones humanas en acciones ejecutables. El usuario pediría “paga esta factura”, “contrata este servicio” o “administra este portafolio”, y el agente se encargaría del resto. El rastro cripto seguiría ahí, pero quedaría oculto por diseño.
De acuerdo con CoinDesk, la tesis de Polosukhin es que el “gran momento” de la industria podría llegar cuando deje de intentar ser la aplicación protagonista y acepte el papel de infraestructura invisible. En ese escenario, las criptomonedas no se usarían menos, sino de una forma más silenciosa: como la capa de liquidación de la que dependen, sin notarlo, los agentes de IA de millones de usuarios.
Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
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