Bitcoin registró una subida moderada hasta USD $72.400 después de que el IPC subyacente de Estados Unidos avanzara menos de lo previsto en marzo. Aunque la inflación general se aceleró por el encarecimiento de la energía ligado a la guerra con Irán, el dato subyacente alivió parcialmente la presión sobre los mercados.
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- El IPC subyacente de marzo subió 0,2%, por debajo del 0,3% esperado.
- El IPC general avanzó 0,9% mensual y 3,3% interanual, en línea con los pronósticos.
- Bitcoin pasó de rondar USD $72.000 a cotizar cerca de USD $72.400 tras la publicación.
Bitcoin (BTC) mostró una reacción positiva este viernes luego de la publicación del más reciente informe de inflación en Estados Unidos. El mercado tomó con moderado alivio un dato de inflación subyacente más débil de lo esperado, aun cuando la inflación general se aceleró con fuerza durante marzo.
La principal criptomoneda del mercado venía negociándose en un rango estrecho alrededor de USD $72.000 en las horas previas al reporte. Tras conocerse las cifras, BTC avanzó modestamente hasta los USD $72.400, en una señal de que los operadores interpretaron el informe como ligeramente favorable para los activos de riesgo.
El movimiento fue limitado, pero relevante en una jornada donde los mercados siguen muy sensibles a cualquier dato macroeconómico. En especial, los inversionistas buscan pistas sobre el siguiente paso de la Reserva Federal en un entorno marcado por inflación persistente, altos costos energéticos y tensiones geopolíticas.
Como reportó DiarioBitcoin, el Índice de Precios al Consumidor, o IPC, aumentó 0,9% en marzo frente al mes previo. El dato coincidió con las previsiones de los economistas y representó una aceleración importante frente al 0,3% registrado en febrero.
La inflación subyacente dio un respiro al mercado
El foco de los mercados estuvo en el IPC subyacente, una medida que excluye alimentos y energía para ofrecer una lectura más estable de las presiones inflacionarias. Ese indicador subió 0,2% en marzo, por debajo del 0,3% esperado por los analistas.
En términos interanuales, el IPC subyacente avanzó 2,6%. Esa cifra también quedó ligeramente por debajo del 2,7% proyectado y por encima del 2,5% registrado en febrero. Aunque la mejora fue modesta, el dato ayudó a compensar parte de la preocupación por el repunte de la inflación general.
Para los mercados financieros, una lectura subyacente menor a la prevista suele interpretarse como una señal de menor presión estructural sobre los precios. Eso puede reducir, al menos temporalmente, el temor a que la Fed deba endurecer aún más su postura monetaria.
En ese contexto, Bitcoin reaccionó con una subida contenida, en paralelo con un leve avance de los futuros bursátiles estadounidenses. Los futuros del Nasdaq 100 subieron 0,3%, mientras el rendimiento del bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años permaneció estable en 4,29%.
El peso de la energía y la guerra con Irán
Aunque el dato subyacente ofreció cierto alivio, el informe general dejó claro que la inflación sigue bajo presión. El IPC total creció 3,3% interanual en marzo, en línea con lo esperado por el consenso y muy por encima del 2,4% observado en febrero.
Buena parte de esa aceleración estuvo vinculada al aumento de los costos de la energía. El repunte del petróleo ha sido impulsado por la guerra con Irán, un factor que ha agregado tensión a los mercados globales y que ha dificultado el proceso de desinflación en Estados Unidos.
Cuando suben los precios de la energía, el impacto suele sentirse mucho más allá del combustible. Transporte, manufactura, logística y bienes de consumo pueden resentir esos incrementos, lo que complica el trabajo del banco central y eleva la incertidumbre sobre las tasas de interés.
Para los inversionistas en criptoactivos, este entorno mezcla dos fuerzas opuestas. Por un lado, una inflación subyacente más suave puede favorecer a bitcoin. Por otro, un shock energético sostenido puede mantener altas las expectativas de política monetaria restrictiva.
Mercados cambian de expectativa sobre la Fed
En las últimas semanas, los mercados han ajustado con fuerza su lectura sobre la trayectoria de la Reserva Federal. Antes, muchos participantes apostaban por una serie de recortes de tasas durante 2026. Ahora, el panorama luce mucho más restrictivo.
Según el reporte, la combinación entre guerra en Oriente Medio y petróleo al alza llevó a los operadores a pasar de descontar recortes a contemplar una o más subidas de tasas. Sin embargo, en este momento la expectativa dominante es que la Fed no realice cambios inmediatos en su política monetaria.
Antes de la publicación de los datos, la herramienta CME FedWatch mostraba cerca de 99% de probabilidad de que la Fed mantuviera las tasas sin cambios en su reunión de finales de abril. Para la reunión de mediados de junio, la probabilidad de una pausa era de 97%.
Ese telón de fondo es crucial para Bitcoin. Las criptomonedas suelen beneficiarse cuando los mercados creen que las condiciones financieras podrían relajarse. En cambio, si los inversionistas anticipan tasas altas durante más tiempo, el apetito por activos de riesgo tiende a moderarse.
Por qué Bitcoin reaccionó al informe
La respuesta de bitcoin tras el dato de inflación sugiere que los operadores dieron más peso a la sorpresa bajista del componente subyacente que al fuerte avance del índice general. En términos de mercado, eso ayudó a sostener una lectura de menor presión inflacionaria de fondo.
También influyó el hecho de que el reporte no alteró de forma abrupta las expectativas inmediatas sobre la Fed. Si bien persisten dudas sobre la dirección de la política monetaria durante el resto del año, el mercado sigue inclinándose por una pausa en las reuniones más próximas.
Para los lectores menos familiarizados con estos movimientos, vale recordar que bitcoin suele reaccionar no solo a factores internos del ecosistema cripto, sino también a datos macroeconómicos tradicionales. Inflación, tasas, bonos y petróleo se han convertido en variables cada vez más relevantes para su precio.
En esta ocasión, el avance hacia USD $72.400 reflejó una mejora modesta del sentimiento, no un cambio estructural de tendencia. Aun así, el episodio confirma que BTC sigue muy ligado al pulso de la economía estadounidense y a las expectativas sobre la Reserva Federal.
Por ahora, el mercado parece navegar entre dos narrativas. Una: la inflación subyacente da señales de moderación. La otra: una advertencia de que el shock energético asociado al conflicto con Irán puede seguir presionando los precios y complicando cualquier giro de la Fed.
Ese equilibrio precario explica por qué la reacción de bitcoin fue positiva, pero contenida. Los próximos informes macroeconómicos y la evolución del petróleo serán determinantes para saber si el repunte de BTC logra consolidarse o si vuelve a predominar la cautela.
Imagen de Depositphotos
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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