Bitcoin volvió a encender una señal on-chain poco frecuente. En apenas un mes, la porción del suministro circulante que está por debajo de su costo base pasó de 34% a 51,6%, un nivel que históricamente ha aparecido cerca de grandes suelos de mercado, aunque no necesariamente antes de un rebote rápido.
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- El 51,6% del suministro de Bitcoin está hoy en pérdidas, frente a 34% hace aproximadamente un mes.
- Según el comportamiento histórico, esta división cercana al 50% ha coincidido con zonas de fondo en 2015, 2018 y 2022.
- La historia sugiere que el mercado podría atravesar una capitulación por tiempo, con lateralización y volatilidad, no un rebote en V.
🔥 Bitcoin en crisis: más del 50% del suministro está en pérdidas 🔥
El 51.6% del suministro circulante de BTC se encuentra por debajo de su costo base.
Este nivel ha coincidido históricamente con suelos de mercado en 2015, 2018 y 2022.
El cambio de hace un mes es… pic.twitter.com/141NfC3n6r
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 10, 2026
Bitcoin (BTC) volvió a ingresar en una zona que históricamente ha sido poco común para su red. De acuerdo con datos de CryptoQuant, el 51,6% del suministro circulante se encuentra por debajo de su costo base, lo que implica que más de la mitad de las monedas está en pérdida al precio actual.
El cambio ha sido rápido. Hace aproximadamente un mes, esa proporción rondaba 34%, por lo que el deterioro reciente refleja un viraje importante en la estructura del mercado y en la situación de muchos compradores recientes.
La métrica no describe una simple percepción de nerviosismo. En este caso, se trata de una lectura construida a partir de datos en cadena, es decir, del registro verificable del momento en que cada BTC se movió por última vez y del precio asociado a ese movimiento.
Vale acotar que el costo base representa el precio al que una moneda cambió de manos por última vez en la blockchain. Si el precio actual de Bitcoin cae por debajo de ese nivel, esa porción del suministro pasa a contabilizarse como suministro en pérdida.
El valor analítico de esta medición radica en que ofrece una radiografía concreta del dolor financiero que soporta el mercado. No depende de encuestas ni de opiniones de los participantes, sino del comportamiento real de las monedas y de la base de costo de sus tenedores.
Cuando el porcentaje de suministro en pérdida sube, también aumenta la presión potencial sobre el mercado. Parte de esos inversionistas puede vender por debilidad, mientras otra parte podría optar por mantener posiciones a la espera de una recuperación futura.
Una señal rara dentro de la historia de Bitcoin
La lectura actual destaca porque no es frecuente en la trayectoria histórica de Bitcoin. Según datos citados por onchainmind.io, BTC ha pasado cerca del 93% de su historia con la mayor parte del suministro en ganancias, no en pérdidas.
Eso significa que los momentos en los que el mercado queda partido por la mitad, o directamente con más pérdida que ganancia, han sido excepcionales. Por eso, esta clase de señal suele atraer la atención de analistas de ciclo y especialistas en métricas on-chain.
El antecedente histórico es relevante. En ciclos anteriores, este tipo de división apareció cerca de puntos de inflexión para el precio de Bitcoin, especialmente durante las etapas finales de mercados bajistas profundos.
El patrón pudo verse cerca de los mínimos de 2015. También estuvo presente durante la capitulación de 2018 y reapareció en 2022, después del colapso de FTX, episodio que llevó a Bitcoin a los mínimos de ese ciclo.
La aparición de esta señal en el presente no confirma por sí sola que el mercado ya encontró un piso definitivo. Sin embargo, sí sugiere que la estructura actual luce más cercana a una zona de suelo que a una de euforia o techo.
Ese matiz es importante. En análisis de mercado, detectar una región estadísticamente asociada con fondos no equivale a predecir el día exacto del rebote ni la magnitud de una recuperación futura.
Qué mide realmente el suministro en pérdida
Cada unidad de Bitcoin tiene una historia de movimientos registrada en la cadena. A partir de esa trazabilidad, los analistas pueden estimar el precio al que cada moneda fue movilizada por última vez y compararlo con la cotización vigente.
Si el precio al contado está por debajo de ese nivel, esa moneda pasa a formar parte del suministro en pérdida. Si está por encima, integra el suministro en ganancia. De ese cruce surge una herramienta útil para evaluar cuánto estrés está acumulando la red en un momento determinado.
La lectura actual refleja una degradación acelerada del panorama para los compradores más recientes. Cuando un mercado pasa en pocas semanas de 34% a 51,6% del suministro en pérdida, la presión psicológica y financiera tiende a intensificarse.
Eso puede alterar la conducta de los participantes. Algunos inversores reducen exposición para evitar pérdidas mayores, mientras otros adoptan una postura de espera y contribuyen a una fase de inmovilidad relativa en el precio.
En ese sentido, la métrica también ayuda a comprender por qué un mercado puede parecer débil incluso sin registrar un colapso vertical adicional. El daño no siempre se expresa en un único movimiento brusco, sino en un desgaste prolongado del sentimiento y la paciencia.
Ese enfoque cobra especial relevancia en Bitcoin, un activo donde la psicología de los ciclos suele alternar entre fases de euforia intensa y tramos de agotamiento que castigan a quienes entraron tarde o con expectativas de recuperación inmediata.
Por qué el mercado podría no rebotar de inmediato
La historia de Bitcoin ofrece una advertencia clave para quienes interpretan esta señal como una invitación automática a esperar un rebote en V. De acuerdo con el comportamiento observado en episodios anteriores, alcanzar o superar el umbral de 50% del suministro en pérdida no ha implicado una recuperación instantánea.
Más bien, el activo ha tendido a lateralizar durante semanas o incluso meses. En lugar de un giro limpio y explosivo, el mercado suele absorber pérdidas de forma gradual mientras la propiedad de las monedas cambia de manos lentamente.
Esa dinámica ha sido descrita como una capitulación basada en el tiempo, no necesariamente en el precio. En otras palabras, el mercado puede dejar de caer con violencia, pero seguir castigando a los participantes a través del tedio, la volatilidad y la falta de dirección clara.
Para muchos operadores, esa clase de entorno resulta especialmente exigente. No hay una caída final espectacular que marque un antes y un después, sino una secuencia de movimientos erráticos que erosiona la convicción y obliga a redefinir horizontes de inversión.
En la práctica, un proceso así agota a los vendedores de forma progresiva. El mercado va encontrando equilibrio cuando quienes estaban dispuestos a liquidar ya lo hicieron, y cuando los nuevos compradores aceptan absorber la oferta restante sin exigir descuentos cada vez mayores.
Por eso, aunque la lectura actual puede considerarse constructiva desde una mirada de ciclo largo, no elimina el riesgo de que Bitcoin continúe moviéndose en rangos amplios ni el de que la recuperación tarde en consolidarse.
Una métrica que acerca a Bitcoin a una zona de suelo, no a una certeza
El hecho de que más de la mitad del suministro de Bitcoin esté en pérdida coloca al mercado en un territorio raro dentro de su propia historia. Esa rareza es justamente lo que vuelve relevante a la señal en el análisis actual.
Al mismo tiempo, conviene evitar interpretaciones absolutas. Ningún indicador on-chain, por sólido que parezca, puede funcionar como garantía de que el mínimo ya fue alcanzado o de que una nueva etapa alcista comenzará de inmediato.
Lo que sí muestra el dato es una compresión extrema entre monedas en ganancias y monedas en pérdidas. Ese equilibrio inusual revela que el mercado atraviesa una fase de tensión profunda, con una parte importante de la base de tenedores bajo presión.
Desde una perspectiva histórica, esa condición ha aparecido cerca de fondos importantes. Desde una perspectiva operativa, también puede traducirse en más volatilidad, en oscilaciones bruscas y en un proceso de maduración lenta antes de cualquier recuperación sostenida.
La conclusión más prudente es que Bitcoin parece hoy más cerca de un suelo que de un máximo, pero el recorrido hasta estabilizarse podría medirse en semanas de desgaste, no en una sola reversión ordenada. Esa diferencia puede definir la experiencia de los inversionistas en el corto plazo. Al momento de publicar esta nota se ubica justo bajo los USD $61.000 con una caída de 51,7% desde su máximo histórico.
En ese contexto, la señal que hoy emiten los datos en cadena no debe leerse como una promesa de alivio inmediato, sino como una advertencia de que el mercado atraviesa una fase históricamente sensible y potencialmente decisiva para el próximo tramo del ciclo.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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