Veintiocho bancos, cinco bancos centrales y seis monedas participaron en una prueba real del BIS que procesó cerca de USD $1 millón en pagos transfronterizos sobre un libro mayor compartido. El Proyecto Agorá busca demostrar si el dinero tokenizado puede reducir costos, riesgos y tiempos sin reemplazar de inmediato la infraestructura financiera existente.
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- JPMorgan, Citi, UBS, Deutsche Bank y Standard Chartered participaron junto con otros 23 bancos comerciales en el Proyecto Agorá.
- El piloto procesó unas 30 transacciones por aproximadamente USD $1 millón, con liquidaciones promedio de 80 segundos.
- La plataforma combinó reservas de bancos centrales tokenizadas y depósitos comerciales para ejecutar pagos y operaciones de divisas.
Los principales bancos globales completaron pagos transfronterizos reales mediante dinero tokenizado en una prueba liderada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS). El experimento representa un nuevo paso en la evaluación de la tecnología blockchain para la infraestructura financiera internacional.
El Proyecto Agorá reunió a cinco bancos centrales y 28 bancos comerciales. Entre los participantes estuvieron JPMorgan, Citi, UBS, Deutsche Bank y Standard Chartered.
Durante la prueba, las entidades movieron aproximadamente USD $1 millón, equivalentes a CHF 800.000, en operaciones de valor real. El piloto procesó cerca de 30 transacciones a través de seis monedas.
Las divisas utilizadas fueron el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina, el yen japonés, el franco suizo y el won surcoreano. El sistema permitió ejecutar pagos corporativos, operaciones interbancarias y liquidaciones de divisas.
Según la información publicada por CoinDesk, las transacciones se liquidaron en un promedio aproximado de 80 segundos. El resultado se obtuvo aunque el prototipo no estaba integrado directamente con la infraestructura de pagos existente de los bancos.
El diseño del experimento utilizó dos formas tradicionales de dinero bancario en una representación digital. La primera correspondió a reservas de bancos centrales, utilizadas por las entidades comerciales para liquidarse entre sí.
La segunda forma consistió en depósitos de bancos comerciales mantenidos por los clientes. De esta manera, el proyecto no se concentró en crear un activo privado nuevo, sino en tokenizar dinero que ya forma parte del sistema financiero.
Esta característica distingue al Proyecto Agorá de los stablecoins emitidos por empresas privadas. Compañías como Circle y Tether emiten stablecoins, mientras que el piloto del BIS estudió reservas centrales y depósitos bancarios.
El concepto de tokenización consiste en representar un activo o derecho financiero mediante registros digitales programables. En este caso, el registro permitió identificar la propiedad del dinero y actualizar su estado dentro de un libro mayor compartido.
La prueba se desarrolla en un momento de creciente interés por los activos financieros tokenizados. Gestores de activos ya han comenzado a emitir fondos de mercado monetario y productos de crédito privado bajo estructuras digitales.
Un sistema distinto para los pagos internacionales
Los pagos transfronterizos actuales suelen pasar por varios bancos corresponsales antes de completar la liquidación. Cada intermediario conserva sus propios registros, verifica la operación y transmite la información a la siguiente entidad.
Ese proceso puede dificultar el seguimiento de una transferencia. También puede aumentar los costos operativos y crear demoras entre el momento en que se inicia un pago y aquel en que el receptor obtiene los fondos.
El Proyecto Agorá propuso una arquitectura diferente. El dinero tokenizado se colocó en un libro mayor compartido, donde los bancos participantes podían consultar un registro común de propiedad y del estado de cada pago.
El modelo no elimina por sí mismo todas las obligaciones regulatorias o controles bancarios. Sin embargo, busca reducir la fragmentación de información que aparece cuando varias instituciones mantienen versiones separadas de una misma operación.
La plataforma también probó operaciones de divisas con liquidación simultánea. Esto permite intercambiar dos monedas al mismo tiempo, en lugar de esperar a que una parte de la transacción se complete antes de enviar la otra.
La sincronización puede reducir el riesgo de que una entidad entregue fondos sin recibir la moneda correspondiente. Ese riesgo, conocido en términos generales como riesgo de liquidación, es especialmente relevante en operaciones internacionales.
Los bancos participantes indicaron que la plataforma facilitó el seguimiento de los pagos de principio a fin. La visibilidad compartida permite observar el avance de una transferencia sin depender únicamente de comunicaciones entre intermediarios.
El prototipo también operó junto con los sistemas de pago existentes. El enfoque resulta relevante porque plantea una transición gradual, en lugar de exigir que las instituciones abandonen de inmediato sus redes actuales.
La velocidad registrada debe interpretarse dentro de los límites del experimento. El BIS señaló que el sistema no se encontraba conectado directamente con la infraestructura de pagos de los bancos, por lo que una implementación a escala podría enfrentar requisitos técnicos adicionales.
La prueba tampoco equivale a un lanzamiento comercial generalizado. El resultado demuestra que ciertas operaciones pueden ejecutarse con dinero tokenizado en un entorno controlado, pero aún quedan desafíos relacionados con gobernanza, interoperabilidad, seguridad y regulación.
Tokenización, stablecoins y futuro financiero
El Proyecto Agorá forma parte de una tendencia más amplia hacia la tokenización mayorista. Bancos centrales y prestamistas comerciales estudian cómo los registros digitales pueden modernizar la infraestructura que sostiene los mercados globales.
El interés convive con la expansión del uso de stablecoins en pagos transfronterizos y en operaciones de tesorería corporativa. Ambos modelos comparten la búsqueda de transferencias más rápidas, aunque sus emisores, garantías y estructuras legales pueden ser distintos.
Los stablecoins suelen ser emitidos por empresas privadas y buscan mantener un valor estable frente a una moneda de referencia. El dinero tokenizado estudiado por Agorá representa reservas centrales o depósitos comerciales dentro de una estructura bancaria.
La diferencia tiene consecuencias para el diseño del sistema. Las reservas del banco central funcionan como activos de liquidación entre bancos, mientras que los depósitos comerciales reflejan fondos de clientes administrados por entidades financieras.
El piloto combinó ambos tipos de dinero en una misma plataforma. Así, exploró cómo podrían conectarse los pagos de clientes, las liquidaciones interbancarias y las operaciones de divisas dentro de un registro común.
La participación de 28 bancos muestra que la discusión ya no se limita a laboratorios tecnológicos. Las grandes entidades financieras están probando casos de uso que involucran dinero real y operaciones con relevancia para sus actividades cotidianas.
Aun así, el tamaño de la prueba fue limitado. Los aproximadamente USD $1 millón procesados y las 30 transacciones ofrecen evidencia inicial, pero no permiten concluir que el sistema esté listo para manejar el volumen completo de los pagos internacionales.
La interoperabilidad será uno de los retos centrales. Una red compartida debe coordinarse con sistemas nacionales, plataformas privadas, controles contra el lavado de dinero y diferentes marcos regulatorios.
También será necesario definir quién administra el libro mayor y cómo se resuelven errores, disputas o interrupciones. Estas cuestiones son esenciales para que una infraestructura tokenizada pueda ganar la confianza de bancos, empresas y autoridades.
El Proyecto Agorá aporta una señal concreta dentro de ese proceso. La prueba del BIS indica que la tokenización puede pasar de la experimentación conceptual a ensayos con pagos reales, aunque su adopción global todavía dependerá de nuevas evaluaciones.
Un paso más dentro de la modernización bancaria
La principal aportación del piloto consiste en probar dinero bancario tradicional bajo una lógica de liquidación basada en blockchain. El experimento no buscó reemplazar las monedas nacionales ni convertir los pagos en una actividad abierta sin intermediarios.
En cambio, examinó si los bancos pueden usar registros compartidos para coordinar operaciones que hoy dependen de múltiples sistemas. La propuesta conserva el papel de las instituciones financieras, pero modifica la forma en que registran y liquidan las transferencias.
El uso de seis monedas permitió analizar un entorno más cercano a la complejidad de los pagos internacionales. La inclusión del dólar, el euro, la libra, el yen, el franco suizo y el won amplió el alcance funcional de la prueba.
Las operaciones corporativas e interbancarias también aportaron variedad al experimento. No se trató únicamente de transferir fondos entre dos cuentas, sino de explorar distintas necesidades de la actividad financiera mundial.
La liquidación promedio de 80 segundos destacó frente a los procesos fragmentados que caracterizan muchos pagos transfronterizos. Sin embargo, el tiempo observado corresponde al prototipo y no debe confundirse con una promesa de rendimiento para todas las redes bancarias.
El BIS presentó el proyecto como parte de varios esfuerzos de tokenización mayorista. Estos trabajos buscan determinar qué funciones pueden mejorar con dinero digital y cuáles requieren conservar mecanismos tradicionales.
La experiencia también refuerza la competencia entre distintos modelos de infraestructura. Los bancos exploran depósitos tokenizados y reservas digitales, mientras el sector privado desarrolla stablecoins y otros instrumentos basados en blockchain.
Para las empresas, una eventual mejora en la trazabilidad podría simplificar la gestión de tesorería. Para los bancos, la liquidación simultánea de divisas podría ayudar a controlar riesgos operativos en transacciones internacionales.
El camino hacia la adopción, no obstante, será gradual. Los resultados deberán compararse con los costos de integrar nuevos sistemas, cumplir normas en varios países y garantizar continuidad operativa en escenarios de alta demanda.
La prueba del Proyecto Agorá deja una conclusión prudente: el dinero tokenizado ya puede participar en transferencias transfronterizas reales dentro de un entorno coordinado. El desafío siguiente será demostrar que esa capacidad puede escalar con seguridad y funcionar junto a la infraestructura financiera mundial.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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