La guerra vinculada a Irán estaría empujando aparte del comercio global de materias primas fuera de la banca tradicional. En ese vacío, las stablecoins, especialmente USDT, comienzan a ganar peso como herramienta de liquidación transfronteriza, según el CEO de Haycen.
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- Luke Sully, CEO de Haycen, dijo que algunos traders de materias primas en Europa están siendo excluidos de los bancos por riesgos de contraparte ligados a flujos relacionados con Irán.
- Las stablecoins, en especial USDT de Tether, están cubriendo parte del vacío dejado por la banca en pagos transfronterizos y liquidaciones comerciales.
- Haycen busca posicionarse como capa de liquidez y liquidación para el mercado no bancario de financiamiento del comercio, estimado en USD $2 billones.
🚨 Guerra con Irán y debanking redireccionan a traders de materias primas hacia stablecoins 🚨
El CEO de Haycen, Luke Sully, revela que la exclusión de bancos por riesgos relacionados con Irán impulsa el uso de USDT.
Las stablecoins empiezan a ser una solución para… pic.twitter.com/SegySK0nsl
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 12, 2026
El conflicto geopolítico vinculado a Irán está teniendo efectos que van más allá de la energía y la seguridad marítima. Ahora también estaría alterando la infraestructura financiera que sostiene al comercio internacional, especialmente en el mercado de materias primas.
De acuerdo con declaraciones de Luke Sully, CEO del emisor de stablecoins Haycen, algunos operadores europeos de materias primas están perdiendo acceso a servicios bancarios por el aumento de temores regulatorios y de cumplimiento. El fenómeno, descrito como una nueva ola de “debanking”, estaría empujando aparte del sector hacia herramientas basadas en blockchain.
Según explicó Sully en una entrevista citada por CoinDesk, desde el inicio de la guerra los bancos se han vuelto todavía más reacios a facilitar ciertos flujos de comercio de commodities. El punto sensible sería el riesgo de contraparte asociado a posibles vínculos indirectos con entidades iraníes sujetas a sanciones.
Ese cambio importa porque el financiamiento del comercio depende de una compleja red de bancos, fondos y canales de pago. Si una parte de esa red se retrae, los actores más expuestos deben encontrar nuevas vías para mover dinero y cerrar operaciones internacionales.
El riesgo de contraparte y el retiro de la banca
La preocupación de las instituciones financieras no se concentraría solo en operaciones abiertamente vinculadas con Irán. Sully indicó que incluso transacciones aparentemente legítimas, por ejemplo con empresas ubicadas en Omán u otros centros regionales, pueden ser vistas como potencialmente expuestas a contrapartes iraníes sancionadas.
Ante esa posibilidad, algunas entidades estarían optando por retirarse por completo en lugar de asumir el costo legal y reputacional de un error de cumplimiento. En la práctica, eso reduce el acceso a canales tradicionales de pago y liquidación para compañías que operan en segmentos sensibles del comercio global.
El fenómeno se vuelve más relevante porque el financiamiento comercial ya no depende exclusivamente de los bancos. Sully sostuvo que gran parte de este mercado se encuentra hoy dominado por prestamistas no bancarios, entre ellos fondos de crédito privado que financian el movimiento internacional de bienes.
Ese universo incluye operaciones de alto valor y gran complejidad logística. Como ejemplo, mencionó envíos de helio desde Qatar hacia Corea del Sur o de manganeso desde Sudáfrica hacia Indonesia, actividades que requieren liquidez, coordinación y mecanismos de liquidación eficientes.
Según Sully, estos prestamistas suelen obtener rendimientos anualizados cercanos a 15%. Sin embargo, pese a su peso creciente, todavía dependen de los bancos para completar pagos, liquidar transferencias y sostener la operativa diaria, por lo que cualquier repliegue bancario genera fricciones inmediatas.
Stablecoins como alternativa de liquidación
En ese contexto, las stablecoins empiezan a ser vistas como una alternativa funcional. Estos activos digitales, normalmente vinculados al dólar estadounidense, permiten realizar pagos transfronterizos con mayor rapidez y sin pasar por todos los carriles de la banca corresponsal.
Sully afirmó que, en particular, USDT de Tether está absorbiendo una parte importante de ese flujo. Su lectura es que la stablecoin se ha vuelto útil para pagos únicos dirigidos a mercados emergentes, donde la necesidad de acceso al dólar sigue siendo fuerte y la banca internacional puede ser más lenta o restrictiva.
La lógica sería sencilla. USDT cuenta con una liquidez global profunda y una aceptación amplia entre contrapartes de distintos países. Eso hace que muchos participantes estén dispuestos a enviarlo o recibirlo, confiando en que luego podrán convertirlo a dólares por vías locales o regionales.
El ejecutivo describió este proceso más como una respuesta temporal que como la solución definitiva para todo el financiamiento del comercio. Aun así, la tendencia sugiere que las stablecoins están dejando atrás su imagen de herramienta exclusiva del trading cripto y avanzan hacia usos más cercanos a la economía real.
El crecimiento del segmento refuerza esa idea. La capitalización total del mercado de stablecoins superó USD $300.000 millones en 2025, tras un crecimiento anual de alrededor de 50%. Además, los volúmenes de transacción excedieron USD $4 billones ese mismo año y representaron cerca de 30% de toda la actividad onchain.
Más allá de las cifras, el caso muestra por qué estos activos interesan tanto fuera del ecosistema nativo cripto. Sirven para remesas, pagos internacionales, liquidación comercial y acceso al dólar en mercados emergentes, con menos dependencia de los tiempos y filtros del sistema bancario tradicional.
Un mercado de USD $2 billones y la apuesta de Haycen
Haycen quiere posicionarse justo en ese espacio. La empresa emite una stablecoin respaldada por dólares estadounidenses llamada USDhn, diseñada específicamente para el financiamiento del comercio y no tanto para trading minorista o pagos de consumo.
Sully dijo que la meta de la firma es convertirse en una capa de liquidez y liquidación para el comercio global no bancario. También aseguró que la compañía ya trabaja con participantes de la industria en diferentes regiones del mundo.
La tesis de Haycen es que el sistema actual está demasiado fragmentado. Bajo su modelo, los usuarios pueden depositar fondos, transaccionar con la stablecoin de la empresa y, en ciertos casos sujetos a elegibilidad regulatoria, obtener intereses, todo dentro de una estructura que busca reducir demoras y opacidad.
El ejecutivo describió esa propuesta como una mejora frente a procesos donde los fondos pueden quedar inmovilizados durante siete días o más. Con una infraestructura basada en stablecoins, señaló, los usuarios podrían visualizar depósitos y contrapartes en un solo lugar y liquidar de forma instantánea.
La compañía intenta diferenciarse de otros emisores del sector. Sully sostuvo que buena parte de los negocios de stablecoins actuales se enfocan en pagos generales o trading cripto, mientras que Haycen estaría resolviendo un problema distinto: cómo mover capital de manera eficiente dentro de un mercado global de comercio cada vez más desbancarizado.
Bitcoin, Ormuz y un cambio más profundo
El trasfondo geopolítico también ha dejado señales más extremas. Sully mencionó reportes según los cuales bitcoin, con un precio de BTC $71.416,71 al momento citado en la cobertura original, estaría siendo utilizado como “moneda de elección” para pagos vinculados al paso seguro por el Estrecho de Ormuz.
Aunque esa afirmación aparece como una referencia puntual y no como una tendencia cuantificada en detalle, ilustra el tipo de presión que las tensiones geopolíticas pueden ejercer sobre los canales financieros tradicionales. Cuando aumenta el riesgo, algunos actores buscan alternativas fuera de la infraestructura bancaria convencional.
Eso ayuda a explicar por qué el financiamiento del comercio parece estar siendo empujado hacia operadores no bancarios y formas no bancarias de transaccionar. La ironía, según Sully, es que la retirada de los bancos podría acelerar la adopción cripto más rápido de lo que la propia industria había conseguido por sus propios medios.
Para el mercado, la pregunta de fondo no es solo si las stablecoins ganarán más espacio en pagos internacionales, sino si terminarán consolidándose como una pieza estructural del comercio global. Por ahora, el caso expuesto por Haycen sugiere que, en escenarios de sanciones, guerra y aversión al riesgo, la demanda por alternativas digitales ya no es teórica, sino operativa.
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