Por Canuto  

El fundador de Bridge, Zach Abrams, sostiene que la próxima etapa de las stablecoins podría depender de monedas locales tokenizadas, especialmente en Asia, donde los pagos transfronterizos y los nuevos marcos regulatorios abren oportunidades para la infraestructura financiera basada en blockchain.
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  • Bridge nació atendiendo pagos transfronterizos entre Estados Unidos, Colombia, Venezuela y Filipinas, antes de ampliar su negocio fuera de EE. UU.
  • Zach Abrams considera que el dominio de las stablecoins vinculadas al dólar refleja la inmadurez del sector y no necesariamente su destino final.
  • Stripe anunció en 2024 la adquisición de Bridge por USD $1.100 millones; la operación se cerró en 2025. Bridge admite euros, pesos mexicanos y libras esterlinas, y prepara soporte para reales brasileños.


Una demanda que surgió fuera de Estados Unidos

Bridge fue creada con una visión inicialmente centrada en Estados Unidos, pero la demanda de sus primeros clientes llevó rápidamente a la compañía hacia América Latina, Europa y África. Zach Abrams, cofundador de la firma de infraestructura para stablecoins, explicó que la empresa se sorprendió al descubrir que buena parte de su negocio provenía de mercados que el equipo no había estudiado con suficiente atención. Según relató a Fortune, existía una demanda reprimida fuera de EE. UU. para construir soluciones basadas en stablecoins.

Los primeros encargos mostraron con claridad dónde estaba el problema que Bridge podía resolver: pagos internacionales con altos costos, demoras y barreras operativas. Entre esas solicitudes estuvieron la construcción de infraestructura para mover dinero entre Estados Unidos y Colombia, además de mecanismos para facilitar pagos hacia países como Venezuela y Filipinas. La compañía encontró así una oportunidad en regiones donde las transferencias transfronterizas tienen una importancia económica mayor que los pagos estrictamente domésticos.

La tesis de Bridge parte de una característica práctica de las stablecoins: permiten mover valor digitalmente con mayor velocidad y, según Abrams, a un costo mucho menor que los rieles tradicionales. Esa propuesta resultó especialmente atractiva para empresas que operan entre distintas jurisdicciones y necesitan repatriar ingresos, pagar proveedores o enviar fondos a mercados donde los servicios financieros convencionales no alcanzan con facilidad.

SpaceX figura entre los usuarios mencionados de la tecnología de Bridge, que emplea la infraestructura para repatriar a Estados Unidos las ganancias generadas por Starlink, su servicio de internet satelital. El atractivo de la solución aumenta en zonas rurales de mercados emergentes, donde los proveedores tradicionales pueden tener dificultades para ofrecer cobertura, liquidez o una experiencia de pagos consistente.

Para 2024, Bridge procesaba volúmenes de pagos a una tasa anualizada superior a USD $5.000 millones y había recaudado USD $58 millones de firmas de capital de riesgo como Sequoia y Haun Ventures. Ese crecimiento precedió al anuncio de la adquisición por parte de Stripe, realizado en 2024, por USD $1.100 millones. La operación se cerró en febrero de 2025 y representó una de las mayores compras de la compañía de pagos en línea.

La siguiente fase: monedas locales tokenizadas

Abrams sostiene que el próximo salto de las stablecoins no dependerá únicamente de ampliar el uso de tokens vinculados al dólar estadounidense. Más del 95% de las transacciones del sector corresponde actualmente a monedas denominadas en dólares, una concentración que ha generado inquietud entre gobiernos extranjeros preocupados por una posible expansión adicional de la influencia del dólar en el comercio mundial y los flujos financieros.

Para el fundador de Bridge, sin embargo, ese predominio puede ser una señal de que la industria todavía se encuentra en una etapa temprana. Su argumento es que, conforme una mayor parte de la infraestructura económica se tokenice, las empresas necesitarán instrumentos digitales denominados en las monedas con las que generan ingresos, pagan gastos y administran su tesorería. En ese escenario, el dólar sería una pieza importante, pero no necesariamente la única unidad de cuenta relevante.

El ejemplo de Singapur resume la oportunidad que Abrams observa en Asia. Las empresas del país podrían querer mantener dólares de Singapur tokenizados para convertirlos posteriormente en bonos del Tesoro u otros activos digitales capaces de producir rendimiento, en lugar de depender siempre de una stablecoin vinculada al dólar estadounidense. La propuesta combina pagos, administración de liquidez y acceso a inversiones dentro de una infraestructura programable, aunque su desarrollo dependerá de las reglas que adopten las autoridades.

Bridge todavía no admite el dólar de Singapur, pero su oferta ya incluye euros tokenizados, pesos mexicanos y libras esterlinas, mientras la empresa prepara la incorporación de stablecoins denominadas en reales brasileños. Esa expansión muestra que la estrategia no se limita a Asia y que la compañía busca construir una capa común para monedas con distintos emisores, requisitos regulatorios y mercados de liquidez.

La visión de Abrams es que Bridge pueda hacer con la tokenización algo parecido a lo que Stripe hizo con los pagos en línea: ocultar una complejidad técnica y operativa que resulta difícil de gestionar para las empresas. La plataforma pretende funcionar como una capa de simplificación sobre múltiples activos y opciones, en un mercado donde cada moneda tokenizada puede implicar diferentes normas, reservas, conexiones bancarias y mecanismos de conversión.

Asia ante una apertura regulatoria desigual

Los principales centros financieros asiáticos, entre ellos Singapur y Hong Kong, están implementando nuevos marcos regulatorios para las stablecoins. Hong Kong puso en marcha su régimen regulatorio para estos activos el 1 de agosto de 2025 y exige una licencia para realizar actividades reguladas relacionadas con stablecoins. Al mismo tiempo, economías de gran tamaño como China e India mantienen una postura escéptica hacia las monedas digitales en términos generales, por lo que el panorama regional no presenta una apertura uniforme ni garantiza que todos los casos de uso puedan desarrollarse al mismo ritmo.

Abrams considera que Asia se está abriendo a las stablecoins, aunque todavía no alcanza el nivel de apertura observado en Estados Unidos. Su evaluación coloca a la regulación en el centro de la ecuación: las empresas pueden mostrar interés y existir necesidades claras de pagos, pero la adopción dependerá de qué actividades autoricen los gobiernos, cómo definan las reservas y bajo qué condiciones permitan operar a los emisores y proveedores de infraestructura.

El fundador de Bridge compara las posibilidades asiáticas con la evolución observada en América Latina. Ambas regiones tienen clases medias en crecimiento, una rápida urbanización y una fuerte dependencia del comercio internacional, factores que pueden crear demanda por herramientas capaces de mover dinero entre países con menos fricción. La comparación no implica que sus mercados sean idénticos, pero sí apunta a problemas financieros transfronterizos que comparten una lógica similar.

Brasil es uno de los ejemplos citados por Abrams para explicar la adopción de stablecoins en América Latina. A su juicio, el uso crece porque una parte significativa de la economía está vinculada a negocios internacionales y porque el entorno regulatorio respalda un ecosistema cripto dinámico. Desde esa perspectiva, la transferencia de dinero entre jurisdicciones representa una oportunidad más decisiva que el reemplazo inmediato de los pagos cotidianos dentro de un solo país.

Singapur y otros mercados de la región reúnen, según Abrams, características que podrían favorecer una expansión comparable cuando la regulación avance. El ejecutivo espera que aparezcan más casos de uso a medida que las autoridades definan qué productos pueden ofrecerse y cómo deben operar, pero la oportunidad seguirá condicionada por la confianza en los emisores, la liquidez de cada moneda y la capacidad de conectar los tokens con activos financieros reales.

Stripe, Bridge y la infraestructura tokenizada

Stripe anunció en octubre de 2024 un acuerdo para adquirir Bridge por USD $1.100 millones, y la operación se cerró en febrero de 2025. Abrams cofundó la compañía en San Francisco en 2021 junto con Sean Yu, quien actualmente ocupa el cargo de director de tecnología, y ambos apostaron desde el comienzo por las stablecoins como una infraestructura de pagos capaz de llegar al uso empresarial convencional.

Tras la integración con Stripe, la propuesta de Bridge busca resolver una dificultad que va más allá de emitir un token: las empresas necesitan elegir monedas, convertir fondos, cumplir normas y conectarse con instrumentos de inversión. Una plataforma que reúna esas funciones podría reducir la carga técnica para negocios que desean utilizar activos tokenizados sin construir por cuenta propia una red de relaciones bancarias, proveedores de liquidez y sistemas de cumplimiento.

El reto consiste en que la tokenización no elimina las diferencias entre las monedas ni las obligaciones de las instituciones que las respaldan. Un euro tokenizado, un peso mexicano tokenizado, una libra esterlina tokenizada o un futuro real brasileño tokenizado pueden requerir estructuras legales y operativas distintas, además de enfrentar demandas diferentes en sus respectivos mercados.

La concentración actual en stablecoins vinculadas al dólar ofrece liquidez y familiaridad, pero también expone la tensión geopolítica que preocupa a algunos gobiernos. Si los usuarios emplean tokens en dólares para una proporción cada vez mayor de sus operaciones, el crecimiento de las stablecoins podría reforzar una dependencia monetaria existente; si aparecen alternativas locales confiables, el mercado podría diversificarse sin abandonar la infraestructura blockchain.

La apuesta de Bridge dependerá finalmente de que esa visión encuentre respaldo regulatorio y demanda empresarial sostenida. Por ahora, la compañía cuenta con experiencia en corredores de pago de América Latina, África y Asia, una base de productos en varias monedas y el respaldo corporativo de Stripe, mientras Zach Abrams proyecta un mercado en el que las monedas locales tokenizadas compitan por un lugar junto al dólar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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