Societe Generale está incorporando más empresas de criptomonedas como clientes a través de SG-Forge, en una señal de mayor acercamiento entre la banca tradicional y el sector digital en Europa. Sin embargo, el banco francés —pionero en stablecoins— sigue quedando rezagado en ese frente en comparación con gigantes del mercado de criptomonedas.
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- SG-Forge ya cuenta con 15 clientes, entre ellos exchanges, brokers y proveedores de billeteras.
- Societe Generale es el único gran banco con stablecoins negociadas públicamente, una en euros y otra en dólares.
- Pese al marco regulatorio de la UE, la adopción de las stablecoins del banco sigue siendo limitada.
El banco francés Societe Generale está sumando más empresas de criptomonedas como clientes y ve una oportunidad creciente para ofrecerles servicios bancarios convencionales a través de su filial especializada SG-Forge.
El movimiento refleja cómo el vínculo entre la banca tradicional y el ecosistema cripto empieza a ampliarse en Europa, en un contexto de mayor claridad regulatoria y de una industria que busca integrarse con la infraestructura financiera existente.
Jean-Marc Stenger, CEO de SG-Forge, dijo que la firma ya tiene 15 clientes vinculados al mundo cripto. Entre ellos figuran exchanges, brokers y proveedores de billeteras. Según explicó, el grupo observa cada vez más que las relaciones construidas con compañías nativas del sector digital pueden servir como puerta de entrada para ofrecer servicios bancarios tradicionales a este tipo de entidades.
El ejecutivo planteó además que el uso de stablecoins por parte de clientes corporativos podría crecer con el tiempo, aunque reconoció que la adopción real todavía es limitada. Ese matiz es importante, porque si bien el interés por estos instrumentos ha aumentado, su utilización fuera del trading de criptomonedas sigue siendo reducida en comparación con el volumen que mueven los principales emisores globales.
La información fue reportada por Reuters en una entrevista realizada a Stenger en París este 22 de abril. El trasfondo es un mercado europeo que ha empezado a cambiar tras la implementación, el año pasado, de la histórica normativa cripto de la Unión Europea, que dio un marco más claro para operar a empresas y emisores dentro del bloque.
Un banco tradicional que se acerca más al sector cripto
Conviene recordar que muchas entidades bancarias europeas han sido cautelosas con los activos digitales. Aunque varias instituciones han hecho pruebas con tokenización, pagos sobre blockchain o infraestructura para activos digitales, sigue habiendo poca visibilidad pública sobre el nivel de exposición directa que tienen los grandes bancos del continente frente al mercado cripto.
En ese contexto, Societe Generale destaca por una estrategia más visible. A través de SG-Forge, el banco no solo ha desarrollado productos vinculados al ecosistema blockchain, sino que también ha ido construyendo una base de clientes corporativos dentro de la industria de criptomonedas. El hecho de que ya atienda a 15 empresas del sector sugiere un cambio gradual en la relación entre ambas industrias.
Stenger señaló que las conexiones desarrolladas con estas compañías nativas de cripto permiten a la institución extender servicios bancarios más tradicionales. Esa idea tiene peso estratégico, porque muchas firmas del sector han enfrentado históricamente dificultades para conseguir cuentas bancarias, servicios de tesorería o canales financieros estables, incluso cuando operan bajo marcos regulatorios formales.
También influye el entorno internacional. De acuerdo con el reporte, las conexiones entre la industria cripto y el sistema financiero convencional han crecido en los últimos años, apoyadas además por la administración del presidente Donald Trump en Estados Unidos. En paralelo, un grupo de empresas cripto ha logrado salir a bolsa en ese mercado, reforzando su legitimidad.
La apuesta de SG-Forge por las stablecoins
Uno de los elementos más llamativos del caso es que Societe Generale sigue siendo el único gran banco que ha emitido stablecoins negociadas públicamente. La entidad lanzó una stablecoin vinculada al euro en 2023 y otra atada al dólar en 2025. Con esto, se adelantó a otros bancos europeos que todavía exploran el mercado en consorcios o esperan señales de demanda más claras por parte de sus clientes.
Las stablecoins son tokens diseñados para mantener una paridad con una moneda fiduciaria, como el euro o el dólar. En teoría, pueden ser útiles para pagos, comercio internacional, gestión de liquidez, garantías financieras y transferencias rápidas en mercados digitales. En la práctica, sin embargo, hoy siguen usándose sobre todo en el trading de criptomonedas, donde funcionan como refugio temporal y como puente de liquidez entre distintos activos.
Stenger dijo que la situación podría cambiar. A su juicio, las compañías cripto necesitan stablecoins vinculadas al euro para atender a clientes minoristas dentro de Europa. También afirmó que esas empresas están empezando a buscar alternativas europeas a los actores que dominan actualmente este segmento, una señal que podría favorecer a emisores regulados dentro de la Unión Europea.
Pese a ese posible giro, el banco aún enfrenta una realidad modesta en términos de escala. Aunque sus emisiones están reguladas bajo las normas cripto de la UE, la adopción de sus tokens ha sido hasta ahora limitada. El mercado parece reconocer el valor institucional del producto, pero todavía no lo ha llevado a un nivel comparable con los líderes internacionales del negocio.
Una escala todavía pequeña frente a Tether y USDC
La diferencia de tamaño es contundente. La stablecoin en euros de Societe Generale tiene un valor en circulación de EUR € 105 millones. Esa cifra luce pequeña frente a Tether, con sede en El Salvador, y frente a USDC de Circle, con sede en Estados Unidos, que afirman tener en circulación USD $187.000 millones y USD $78.600 millones en tokens vinculados al dólar, respectivamente.
La comparación muestra tanto el reto como la oportunidad. Por un lado, el mercado global de stablecoins está fuertemente concentrado en unos pocos jugadores con una enorme ventaja de red, liquidez y distribución. Por otro, Europa podría abrir espacio para emisores locales regulados si aumenta la demanda de productos denominados en euros y adaptados a las reglas del bloque.
Societe Generale no forma parte del consorcio de 10 bancos europeos, entre ellos ING, UniCredit y BNP Paribas, que planea lanzar una stablecoin vinculada al euro más adelante este año. Aun así, Stenger afirmó que el banco mantiene conversaciones bilaterales con algunos miembros de ese grupo, lo que sugiere que el mapa competitivo aún no está cerrado y podría dar paso a alianzas puntuales.
Ese detalle importa porque la carrera por las stablecoins bancarias en Europa apenas comienza. Algunos bancos prefieren avanzar de manera conjunta para repartir costos, riesgo tecnológico y coordinación regulatoria. Societe Generale, en cambio, ya tiene productos públicos en el mercado, aunque su desafío inmediato consiste en transformar esa ventaja temprana en adopción sostenida.
Expectativas corporativas y adopción todavía baja
Stenger dijo que espera que las stablecoins terminen siendo utilizadas por empresas para gestionar efectivo y colateral. Es un caso de uso que suele aparecer con frecuencia en las discusiones sobre tokenización financiera, ya que permitiría mover fondos de manera más ágil entre plataformas, reducir tiempos de liquidación y facilitar procesos de tesorería dentro de mercados digitales.
No obstante, las señales concretas de ese uso siguen siendo escasas. El propio reporte subraya que, hasta ahora, las stablecoins no están ampliamente aceptadas como medio de pago y continúan concentradas principalmente en actividades ligadas al comercio de criptoactivos. Eso limita su penetración en operaciones corporativas más tradicionales, donde las empresas aún dependen de la banca convencional y de infraestructuras de pago ya establecidas.
Una referencia adicional refuerza esa cautela. Analistas de RBC señalaron la semana pasada que los bancos encuestados por RBC Capital Markets informaron que el impacto de las stablecoins sobre la liquidez y la gestión de tesorería es actualmente “insignificante”. La observación sugiere que, al menos por ahora, el entusiasmo institucional todavía va por delante de la adopción efectiva en balances y flujos empresariales.
En otras palabras, Societe Generale parece moverse en dos planos a la vez. Por un lado, capitaliza la maduración regulatoria europea para atraer más clientes del mundo cripto y tender puentes con la banca tradicional. Por otro, sigue apostando a que el mercado de stablecoins en euros y su uso corporativo despeguen más adelante. La tesis existe, el marco legal está más claro y el banco ya tomó posición, pero el crecimiento masivo aún está por demostrarse.
Imagen editada de Unsplash
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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