El Banco de Canadá completó junto a RBC y TD una prueba clave para emitir, negociar y liquidar un bono tokenizado de CAD $100 millones en un libro mayor distribuido, en momentos en que el país también prepara nuevas reglas para stablecoins y custodia de activos digitales.
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- El Proyecto Samara del Banco de Canadá probó un bono de CAD $100 millones.
- El bono fue emitido por Export Development Canada con vencimiento menor a tres meses.
- La plataforma basada en DLT cubrió emisión, licitación, pagos, negociación secundaria, liquidación y redención.
- La prueba incluyó dólares canadienses mayoristas tokenizados del Banco de Canadá y coincide con nuevos planes regulatorios para activos digitales.
El Banco de Canadá informó que completó un experimento para probar cómo los bonos tokenizados pueden circular dentro de los mercados financieros usando tecnología de libro mayor distribuido (DLT).
La iniciativa reunió al banco central con algunas de las mayores instituciones financieras del país y puso a prueba una infraestructura capaz de integrar varias etapas de una operación de renta fija en una misma plataforma.
La prueba se realizó bajo el llamado Proyecto Samara. En ese marco, Export Development Canada emitió un bono por CAD $100 millones, equivalentes a cerca de USD $73 millones, con un vencimiento inferior a tres meses. Ese instrumento fue colocado entre un grupo cerrado de inversionistas, como parte de un ensayo controlado y no de una emisión abierta al mercado general.
En el proyecto participaron RBC Dominion Securities, RBC Investor Services Trust y TD Securities, la división de mercados del Toronto-Dominion Bank. El grupo trabajó para evaluar cómo un bono emitido por EDC podía crearse, negociarse y liquidarse sobre una infraestructura distribuida, en lugar de depender de sistemas separados para cada fase del proceso.
Para lectores menos familiarizados con el tema, un bono tokenizado es una representación digital de un instrumento financiero tradicional sobre una red basada en Blockchain o tecnología similar. La idea no cambia la naturaleza del activo, pero sí puede modificar la forma en que se emite, se transfiere y se liquida, con el objetivo de reducir fricciones operativas y mejorar la trazabilidad.
Una sola plataforma para todo el ciclo de vida del bono
Uno de los aspectos centrales del Proyecto Samara fue demostrar que una misma plataforma puede soportar el ciclo de vida completo de una transacción de bonos. Según explicó CoinDesk al reseñar el piloto, la infraestructura operada por RBC permitió manejar la emisión del bono en formato tokenizado directamente sobre el libro mayor distribuido.
Ese mismo sistema también permitió que los participantes presentaran ofertas durante el proceso de colocación. Además, integró funciones para procesar pagos de cupones, ejecutar la redención del instrumento al vencimiento y facilitar la negociación en mercados secundarios, todo sin salir de la plataforma utilizada para la emisión original.
En la práctica, esa continuidad operativa es uno de los puntos que más interés genera en el sector financiero. Hoy, en muchos mercados, la emisión, la negociación y la liquidación suelen apoyarse en capas tecnológicas distintas, con intermediarios y procesos de conciliación que pueden elevar costos y tiempos de procesamiento.
El ensayo canadiense no implica por sí mismo una adopción inmediata a gran escala, pero sí ofrece una señal relevante sobre el tipo de infraestructura que las instituciones están explorando. También muestra que el foco no está únicamente en crear versiones digitales de activos tradicionales, sino en conectar esos activos con nuevas formas de dinero de liquidación dentro de un entorno regulado.
Liquidación con dólares digitales al por mayor
Otro componente importante del experimento fue la liquidación digital utilizando versiones tokenizadas de dólares canadienses al por mayor. Esos fondos digitales fueron creados y gestionados por el propio Banco de Canadá, y se movieron en el mismo libro mayor que alojaba los bonos tokenizados emitidos durante la prueba.
Ese detalle es clave porque permite que el activo financiero y el dinero usado para liquidarlo convivan en la misma infraestructura. Bajo ese modelo, la transacción puede cerrarse dentro de la plataforma, en lugar de depender de una transferencia separada a través de sistemas externos, lo que teóricamente reduce retrasos y riesgos operativos.
En términos simples, el piloto probó no solo si un bono puede tokenizarse, sino si puede negociarse y liquidarse con efectivo digital emitido por el banco central dentro de un mismo entorno. Esa coordinación entre activo y medio de pago es uno de los elementos más discutidos en los proyectos institucionales de tokenización a nivel global.
Conviene aclarar que el experimento hizo referencia a dólares canadienses digitales de uso mayorista, no a una moneda digital minorista destinada al público general. En este caso, el objetivo fue evaluar usos entre instituciones financieras y actores del mercado, en un contexto de infraestructura de mercado de capitales.
Contexto regulatorio y giro de Canadá en activos digitales
La prueba llega en un momento en que Canadá busca reforzar la supervisión sobre los activos digitales. En su presupuesto de noviembre, el gobierno federal adelantó planes para presentar legislación que regule las stablecoins respaldadas por dólares canadienses, con una supervisión que se espera involucre al Banco de Canadá.
De acuerdo con lo señalado en ese plan, las futuras reglas pondrían el foco en el respaldo de reservas, las políticas de redención y la gestión de riesgos. Ese enfoque sugiere que Ottawa intenta construir un marco más claro para instrumentos que, aunque comparten rasgos tecnológicos con otros criptoactivos, cumplen funciones cercanas al dinero dentro de ecosistemas digitales.
El endurecimiento regulatorio no se limita a las stablecoins. El mes pasado, CIRO, el regulador de inversiones del país, introdujo un marco de custodia de activos digitales orientado a fortalecer la forma en que las plataformas de negociación mantienen los criptoactivos de sus clientes.
Ese esquema busca elevar los estándares para mitigar riesgos como hackeos, fraude e insolvencia, después de fallos anteriores en la industria. Visto en conjunto, el piloto del Proyecto Samara y los cambios regulatorios apuntan a una misma dirección: permitir innovación financiera, pero dentro de controles más estrictos y con participación directa de actores tradicionales del sistema financiero.
Qué significa el ensayo para el mercado
El resultado del Proyecto Samara no equivale a una migración inmediata del mercado de bonos canadiense hacia blockchain. Sin embargo, sí confirma que el banco central y los grandes bancos del país consideran viable probar modelos donde una sola base tecnológica sirva para emitir, negociar y liquidar instrumentos financieros reales.
También deja ver que la tokenización de activos ya no se discute solo en círculos vinculados a criptomonedas. Cada vez más, aparece como una línea de trabajo para bancos, gobiernos y emisores institucionales que buscan modernizar procesos existentes sin necesariamente reemplazar el marco financiero tradicional.
En este caso, el bono fue emitido por Export Development Canada, una entidad pública, y el ejercicio se desarrolló con participantes de primera línea como RBC y TD. Esa combinación le da al ensayo un peso simbólico adicional, porque muestra que la experimentación ya se está produciendo dentro de instituciones centrales del sistema canadiense.
Por ahora, el Banco de Canadá indicó que el Proyecto Samara seguirá probando la emisión, negociación y liquidación de bonos utilizando dólares canadienses digitales sobre un libro mayor distribuido. El mensaje de fondo es claro: Canadá está explorando cómo adaptar la infraestructura financiera a la era de los activos tokenizados, mientras construye reglas para contener sus riesgos.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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