Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Los líderes del G7 renovaron su llamado a coordinar acciones contra los ciberataques y robos de criptomonedas atribuidos a Corea del Norte. El grupo advierte que estas operaciones continúan siendo una fuente clave de financiamiento para los programas nucleares y de misiles del régimen.

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  • El G7 reiteró su preocupación por los robos de criptomonedas vinculados a Corea del Norte.
  • Chainalysis estima que hackers norcoreanos sustrajeron al menos USD $2.000 millones en 2025.
  • Los fondos robados estarían siendo utilizados para financiar programas nucleares y militares.
  • Pyongyang rechaza las acusaciones y las califica como una campaña política de difamación.

 

Los líderes del Grupo de los Siete (G7) volvieron a situar los robos de criptomonedas perpetrados por actores vinculados a Corea del Norte entre sus principales preocupaciones de seguridad internacional.

En la declaración conjunta adoptada durante la cumbre celebrada esta semana en Évian-les-Bains, Francia, reseñada por Cointelegraph, los mandatarios expresaron su “profunda preocupación” por el avance de los programas nucleares y de misiles balísticos del país asiático, así como por las actividades cibernéticas que contribuyen a financiarlos.

Aunque el comunicado no detalla medidas concretas ni nuevas sanciones, sí reafirma la necesidad de una respuesta coordinada frente a una amenaza que, según múltiples agencias de inteligencia y firmas especializadas en blockchain, continúa creciendo.

Los robos de criptomonedas siguen siendo una fuente de financiamiento

La preocupación del G7 no es nueva.

Durante la cumbre celebrada en Canadá en junio de 2025, el grupo ya había advertido sobre la necesidad de actuar conjuntamente frente a los llamados “robos de criptomonedas de la República Popular Democrática de Corea (DPRK)”, al considerar que esos recursos terminan fortaleciendo los programas militares del régimen.

Desde entonces, la situación parece haberse agravado.

Según datos de Chainalysis, grupos de hackers asociados a Corea del Norte lograron sustraer al menos USD $2.000 millones en activos digitales durante 2025, elevando a más de USD $6.750 millones el monto total atribuido históricamente a operaciones vinculadas con Pyongyang.

La firma sostiene que, aunque el número de ataques confirmados disminuyó en comparación con años anteriores, los delincuentes lograron ejecutar operaciones más sofisticadas y rentables.

Los métodos evolucionan

Los expertos destacan que los grupos norcoreanos han ampliado considerablemente sus tácticas de infiltración.

Además de los ataques tradicionales contra protocolos y plataformas cripto, Chainalysis señala que cada vez es más común que operativos vinculados al régimen consigan empleo dentro de empresas tecnológicas o se hagan pasar por reclutadores, inversionistas o colaboradores estratégicos para obtener acceso privilegiado a sistemas internos.

Esta evolución ha permitido a los atacantes ejecutar operaciones de mayor impacto económico sin necesidad de lanzar campañas masivas.

Un informe publicado por CrowdStrike el pasado 15 de mayo identificó a los actores norcoreanos como la amenaza más importante para el ecosistema cripto en términos de valor robado.

La firma de ciberseguridad concluyó que los grupos asociados a Pyongyang priorizan objetivos de alto valor y que los fondos obtenidos son “casi con certeza” canalizados hacia programas militares del Estado.

Drift y Humanity Protocol entre los ataques recientes

El nuevo pronunciamiento del G7 llega tras varios incidentes de alto perfil ocurridos en los últimos meses.

Entre ellos figura el ataque sufrido por Drift Protocol en abril, que provocó pérdidas estimadas en unos USD $285 millones, así como la brecha de seguridad registrada en Humanity Protocol durante junio, donde fueron comprometidos aproximadamente USD $36 millones.

Si bien las investigaciones continúan en curso, distintos analistas han señalado posibles vínculos con grupos de hackers norcoreanos, una hipótesis que ha reforzado la preocupación de gobiernos y organismos internacionales.

Sin medidas concretas por ahora

A pesar del tono firme del comunicado, los líderes del G7 no anunciaron nuevas iniciativas específicas para combatir el problema.

El documento no menciona medidas como mayores controles sobre exchanges, ampliación de sanciones financieras o acciones dirigidas contra mezcladores de criptomonedas, herramientas frecuentemente asociadas a los procesos de lavado de fondos robados.

La ausencia de detalles ha llevado a algunos observadores a interpretar el pronunciamiento más como una reafirmación política que como el anuncio de una ofensiva regulatoria inmediata.

Sin embargo, el hecho de que el tema haya vuelto a ocupar espacio dentro de la agenda de las principales economías occidentales demuestra que el fenómeno continúa siendo considerado una amenaza estratégica.

Corea del Norte rechaza las acusaciones

Desde Pyongyang, las autoridades mantienen una posición diametralmente opuesta.

A comienzos de mayo, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte calificó las acusaciones occidentales como una campaña de desinformación con motivaciones políticas.

En declaraciones difundidas por la agencia estatal KCNA, el funcionario negó que el país represente una amenaza cibernética internacional y acusó a Estados Unidos de fabricar narrativas destinadas a desacreditar al régimen.

Pese a estas negativas, la mayoría de las firmas especializadas en análisis blockchain y los organismos de inteligencia occidentales continúan señalando a Corea del Norte como uno de los actores más activos y sofisticados dentro del panorama global del cibercrimen relacionado con criptomonedas.

Un desafío creciente para la industria

El renovado llamado del G7 refleja una realidad incómoda para el ecosistema de activos digitales: los robos vinculados a actores estatales ya no son incidentes aislados, sino un problema geopolítico de alcance global.

Mientras los ataques se vuelven más sofisticados y las cantidades sustraídas continúan creciendo, gobiernos, reguladores y empresas del sector enfrentan el desafío de reforzar la seguridad sin frenar la innovación.

Por ahora, los líderes de las principales economías del mundo parecen coincidir en un punto: los robos de criptomonedas ya no son solo un problema financiero, sino también una cuestión de seguridad internacional.


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