Por Hannah Pérez  


La cofundadora del proyecto Blockchain EthicHub, Gabriela Chang, comparte su visión de la tecnología y cómo esta puede ayudar a generar modelos más rentables, inclusivos y sostenibles.

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Con 53 años de edad, Gabriela Chang es una diseñadora polifacética que ha descubierto una gran pasión por la tecnología Blockchain. Artista, madre, escritora, ceramista, productora de café y viajera, Chang es también la CSO y cofundadora de EthicHub, un proyecto que aprovecha la Blockchain para llevar financiamiento a pequeños agricultores de café en México y otros países con economías emergentes.

En este artículo de la serie «Mujeres Blockchain», la emprendedora y visionaria de origen mexicano Gabriela Chang Valdovinos comparte en una entrevista con DiarioBitcoin su trayectoria por el ecosistema y particular visión de la tecnología.

Soy total entusiasta de Bitcoin y su tecnología subyacente. Si ahora mismo tuviera liquidez, aprovecharía para comprar este oro 2.0.

Sin embargo, los beneficios económicos que ofrece esta tecnología no son lo único que han incentivado a Chang a convertirse en una entusiasta Blockchain. Para ella, las nuevas tecnologías son un punto de unión de un proyecto vital mucho más grande. Surgen como herramientas para articular un modelo personal de vida que permita impacto real en el mundo, a la vez que es rentable y amigable con el medioambiente.

Encuentro de Gabriela Chang con Blockchain

Chang, quien nació en la ciudad de Tapachula, en Chiapas (México) y ocupó el cargo como Jefe de departamento en la Secretaría de Desarrollo Económico de ese estado, relató que su primer encuentro con la tecnología ocurrió en 2017, cuando le tocó editar y traducir el documento técnico de EthicHub.

En cuanto pude percibir el enorme potencial de esta tecnología me tiré de cabeza en el proyecto. Fue amor a primera vista“, comentó. En ese momento, recuerda la diseñadora, el principal atractivo que le fascinó de Blockchain fue que entendió la tecnología como una “autopista” que podía acelerar la creación de nuevos modelos económicos, más inclusivos, justos, “pero sobre todo, sostenibles“.

EthicHub surge a principios de 2017, como una respuesta a las inquietudes compartidas de Jori Armbruster (su CEO) y de Chang, especialmente a la referente a la creciente población desbancarizada. “Casi la cuarta parte de la población mundial: 1.700 millones de personas según el Banco Mundial“, aseveró durante la entrevista.

Ambos compartían la experiencia de trabajar con productores de café en México y se habían percatado de las dificultades que tienen los agricultores locales de acceder a financiamiento. De cara a esta preocupación fue que vieron con especial interés el potencial que tenía la tecnología Blockchain para facilitarle a las personas el acceso a modelos financieros más inclusivos.

Con el sistema financiero tradicional, mientras más pobre es un país, más comisiones se cobran por hacerles transferencias. Precisamente creo que una de las mayores aportaciones de la tecnología Blockchain es su capacidad de llegar de forma sostenible a esas comunidades que hasta ahora estaban excluidas.

Defensora de una vida sostenible y con una gran preocupación por el bienestar social, Chang rápidamente se unió como parte del equipo líder del proyecto. Actualmente, la emprendedora se encarga de coordinar la comunicación, marketing y negocios de EthicHub junto con “un grupo de visionarios comprometidos” que comparten los valores y la preocupación de sus fundadores.

Gabriela Chang, cofundadora de EthicHub
Gabriela Chang, cofundadora de EthicHub. Imagen cortesía

Mi ikigai perfecto

En palabras de Chang, EthicHub es un puente tecnológico que rompe las fronteras del dinero, llevando financiación asequible a pequeños agricultores que, a pesar de tener una producción rentable, carecían de oportunidad de desarrollo y de acceso a los mercados tradicionales:

Es mi Ikigai perfecto: Me encanta, se me da bien, es bueno para el mundo y es rentable. El emprendimiento de impacto genera más valor del que extrae, te da un propósito para sentir que estás construyendo algo más grande para todos.

EthicHub ofrece una plataforma de inversión con retornos atractivos para clientes particulares de todas partes del mundo. Ellos les prestan su dinero a los agricultores y les apoyan en la venta de las cosechas, sabiendo que además de ganar están aportando en un proyecto de imapcto. La plataforma da como resultado una red de interacciones en las que todas las partes ganan. “¿Cómo no enamorarse de una propuesta que lo tiene todo?”, dice la entusiasta.

Actualmente, EthicHub ha facilitado préstamos a más de 120 agricultores de café localizados en Chiapas y esperan que este año otros 200 agricultores se sumen al proyecto. Además, por segundo año consecutivo EthicHub obtuvo 100% de éxito en el repago de los proyectos financiados. Y ya ha exportado más de 6 toneladas de café mexicano de primera calidad a China.

A nivel profesional, la labor y el compromiso de Chang han llevado a EthicHub a obtener diversos reconocimientos, incluido el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Mientras, a nivel personal la emprendedora destaca que ha tenido la “enorme fortuna” de tener una familia que le ha brindado apoyo y con quien ha tenido la oportunidad de compartir su visión y proyectos.

Diversidad, igualdad y equilibrio

Escritora en su tiempo libre, Chang con frecuencia aprovecha su voz para reflexionar en torno a temas delicados. Derechos Humanos, sostenibilidad, diversidad, racismo y desigualdades sociales, son algunos de los tópicos recurrentes en sus publicaciones de blog.

Algunos de ellos incluso encuentran un suelo común con los ideales detrás de Bitcoin y Blockchain. Al reflexionar en torno a las diversidades -culturales, sociales, territoriales…- la tecnología Blockchain se erige como una herramienta sin fronteras que no descrimina. Al ser un instrumento descentralizado, promueve una visión global de libertad e inclusividad financiera. Pero además, por optimizar recursos, puede contribuir a generar modelos de producción respetuosos con el medioambiente que ayuden a garantizar el futuro de la vida en el planeta.

El gran avance de las nuevas tecnologías (Inteligencia Artificial, IoT, Biotecnología, Blockchain y en general la mayor eficiencia en los procesos) es que pueden hacer más accesibles los productos y servicios para la población mundial, de forma que la satisfacción de necesidades básicas pueda ser cubierta con los mínimos recursos”, escribe la entusiasta en una entrada de su blog.

Esas reflexiones no se alejan de las discusiones en torno a las diferencias de género que aún imperan dentro de los ecosistemas tecnológicos. Así como muchas expertas han señalado, Chang encuentra que las diferencias de género “son más una cuestión de evolución cultural que tecnológica”.

¿Dónde están las mujeres?

Gabriela Chang Valdovinos es mexicana residenciada en España, pero en sus rasgos faciales se descubre una herencia asiática que se evidencia en su apellido. Ella, que se considera a sí misma una ciudadana de mundo, se ha adentrado a las zonas rurales de Centroamérica y ha trabajado junto a poblaciones de escasos recursos. Todo esto hacen de Chang una persona que ha experimentado en carne propia las las tensiones de la discriminación y la desigualdad.

Es en ese sentido que considera valiosa la diversidad. Durante la entrevista, Chang precisó que consideraba que incentivar la participación femenina era importante en función de vencer el prejuicio de que intelectualmente un género -o grupo étnico- es superior o inferior a otro en ciertas áreas.Me parece un mero condicionamiento social”.

Con eso en mente, a mediados de 2017 inauguró un grupo de discusión en España denominado «Mujeres Blockchain». En ese momento su experiencia personal era que no habían muchas mujeres en el espacio Blockchain: ella misma era la única integrante fémina en un equipo de 14 personas. Pero su su instinto le decía que esa falta de mujeres no se debía a un tema de falta de participación, sino de visibilidad.

Su hipótesis era cierta. Pronto la iniciativa reunió a varias decenas de mujeres que estaban, no solo interesadas en conocer más sobre Bitcoin y Blockchain, sino que participaban activamente en proyectos del ecosistema. La comunidad se expandió y, aunque actualmente ha cerrado el grupo, señala que España es líder europeo en lo que respecta a la participación de mujeres en las industrias Fintech (tecnologías financieras) e Insurtech (tecnologías en el área de los seguros).

El lenguaje es el vehículo de la cultura. Hoy nos suena normal decir doctora o profesora, pero mucha gente encuentra chocante decir ingeniera o arquitecta. Afortunadamente las nuevas generaciones van cambiando el chip, pero mejorar la convivencia con respeto mutuo es cuestión de educación para evolucionar culturalmente”.

Es un hecho que las nuevas tecnologías permiten paliar uno de los grandes problemas de roles.


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Artículo de Hannah Estefanía Pérez / DiarioBitcoin

Imágenes cortesía de Chang