Por Canuto  

Argentina se perfila como el principal mercado de adopción cripto en América Latina en 2025, en un contexto donde la inflación, la pérdida de valor del peso y la expansión de la infraestructura de pagos empujan a más personas y comercios hacia el uso cotidiano de stablecoins y activos digitales.
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  • Argentina registró el mayor nivel de usuarios activos mensuales de criptomonedas en la región, según datos citados del exchange Lemon.
  • La inflación de 211% anual en 2024 y la depreciación del peso frente al dólar fortalecieron el uso de stablecoins como refugio de valor.
  • Más de 15.000 comercios aceptan cripto, mientras crecen remesas, pagos turísticos y la integración de activos digitales en sistemas de cobro.

Argentina se ubicó como el principal referente de adopción de criptomonedas en América Latina de cara a 2025, de acuerdo con un análisis de mercado centrado en el comportamiento reciente de los usuarios de la región. El fenómeno no responde solo al interés especulativo, sino a una necesidad financiera concreta en un entorno de inflación elevada, devaluación monetaria y mayor digitalización de los pagos.

El avance argentino destaca dentro de un proceso más amplio en América Latina. Sin embargo, el caso local sobresale porque el uso de criptoactivos se ha integrado con más fuerza a la vida cotidiana, especialmente a través de stablecoins vinculadas al dólar estadounidense. Ese patrón diferencia al país de otros mercados donde las criptomonedas siguen asociadas principalmente con inversión de riesgo.

Según datos de Lemon citados en el informe original, Argentina lideró de forma constante la métrica de usuarios activos mensuales en las principales plataformas cripto de la región. A esto se suma que la tasa de adopción latinoamericana triplicó a la de Estados Unidos durante 2024, un dato que sugiere un cambio estructural en el mapa global de uso de activos digitales.

Para lectores menos familiarizados con el sector, las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, por lo general vinculado al dólar. En economías con alta inflación o restricciones cambiarias, estos instrumentos suelen ganar terreno como mecanismo de resguardo y como vía de pago más predecible que las monedas locales.

Argentina, al frente de la adopción regional

El informe sostiene que varios factores estructurales explican el liderazgo argentino. El más evidente es la inflación persistente, que alcanzó 211% anual en 2024. En ese contexto, muchos ciudadanos recurrieron a stablecoins para proteger su poder adquisitivo, en lugar de conservar ahorros en pesos.

También influyó la depreciación acumulada de la moneda local. Desde 2018, el peso argentino perdió cerca de 95% de su valor frente al dólar estadounidense. Esa trayectoria elevó el atractivo de las alternativas digitales entre usuarios que no tienen acceso simple a instrumentos tradicionales de cobertura, como inmuebles o bienes importados.

La adopción además se reflejó en indicadores concretos de uso económico. Más de 15.000 comercios argentinos aceptan pagos con criptomonedas, mientras que las remesas transfronterizas realizadas con activos digitales crecieron 180% interanual. En paralelo, las tenencias de stablecoins entre usuarios argentinos aumentaron 220%.

El avance no se limitó al sector privado. El reporte también señala que gobiernos provinciales lanzaron iniciativas basadas en blockchain, una señal de que la tecnología ya no se observa solo desde la periferia del sistema financiero, sino también como herramienta para proyectos institucionales.

Otro frente relevante fue el turismo. Visitantes internacionales comenzaron a utilizar con mayor frecuencia pagos con criptomonedas en Argentina, en especial en Buenos Aires y otros destinos principales. Negocios del sector de hospitalidad reportaron que cerca de 12% de las transacciones internacionales ya involucran activos digitales.

Un fenómeno que también se expande en América Latina

Aunque Argentina lidera, el resto de la región también mostró un avance importante. Perú destacó por el crecimiento del uso de aplicaciones móviles relacionadas con criptomonedas y por el aumento del volumen de intercambio. Brasil mantuvo una expansión sostenida pese a incertidumbres regulatorias, con grandes instituciones financieras lanzando servicios cripto.

En Colombia, los usuarios comenzaron a emplear más estos activos para comercio internacional y pagos freelance. México, por su parte, siguió mostrando tracción en remesas y ahorro. El cuadro comparativo del informe ubica a Argentina con un crecimiento de usuarios activos mensuales de 185%, seguida por Perú con 142%, Brasil con 128%, Colombia con 96% y México con 87%.

Ese dinamismo regional tuvo un fuerte componente de infraestructura. Los procesadores de pago integraron opciones cripto en plataformas minoristas más amplias, lo que facilitó su uso entre comercios y consumidores. Además, la instalación de cajeros automáticos de criptomonedas aumentó 300% en América Latina durante 2024.

La expansión de billeteras móviles también ayudó a incorporar a sectores no bancarizados. En muchos casos, la experiencia de entrada al ecosistema cripto ocurre primero a través del teléfono inteligente, no de una cuenta bancaria tradicional. Eso convierte a la región en un laboratorio de inclusión financiera con herramientas digitales.

La infraestructura de pagos fue decisiva

En el caso argentino, la modernización del sistema de pagos fue un elemento habilitador clave. Durante 2024, los principales procesadores integraron opciones de criptomonedas en sistemas de punto de venta. Esa capa tecnológica permitió convertir activos digitales a moneda local al momento de una compra, reduciendo fricción para comerciantes y clientes.

La adopción de pagos por código QR también favoreció ese proceso. Como esta modalidad ya estaba extendida en el país, la integración de criptomonedas pudo apoyarse sobre hábitos digitales previos. En vez de introducir una conducta completamente nueva, el ecosistema sumó una nueva fuente de fondos a una práctica de pago ya conocida.

La penetración móvil reforzó la tendencia. Argentina registra una penetración de teléfonos inteligentes de 85%, con uso particularmente alto entre segmentos jóvenes. A ello se suma una mejora en la experiencia de las aplicaciones de billetera, hoy más simples de usar que en etapas anteriores del mercado.

También crecieron los recursos educativos en español, lo que ayudó a reducir barreras de entrada. En mercados emergentes, la adopción muchas veces depende tanto de la necesidad económica como de la posibilidad concreta de entender y operar la herramienta. Esa combinación parece haber favorecido el salto argentino.

El informe además describe un efecto de red cada vez más visible. Usuarios tempranos ayudan a familiares y amigos a incorporarse, mientras que la aceptación comercial crea utilidad fuera del ámbito de la inversión. En otras palabras, el valor de la tecnología aumenta cuando deja de ser una apuesta y pasa a resolver problemas cotidianos.

Stablecoins, ahorro y pagos en un contexto inflacionario

Dentro del ecosistema local, las stablecoins denominadas en dólares aparecen como la aplicación principal. Estos activos ofrecen una estabilidad relativa frente a la volatilidad de criptomonedas como Bitcoin o Ethereum. En un país con alta inflación, esa característica resulta central para quienes buscan preservar ingresos o ahorros.

El uso descrito en el análisis es principalmente defensivo. Muchos usuarios convierten pesos a stablecoins apenas cobran sus salarios, con la intención de evitar una pérdida rápida de valor. No se trata solo de una decisión tecnológica, sino de una respuesta racional frente a un entorno monetario inestable.

Las principales stablecoins mencionadas en el reporte son USDT, descrita como la más aceptada, USDC, cuya preferencia institucional estaría creciendo, y DAI, popular entre usuarios de finanzas descentralizadas. También se mencionan proyectos experimentales de stablecoins locales vinculadas al peso.

Los patrones de transacción revelan además un componente estacional y empresarial. Los volúmenes tienden a subir en fechas de pago salarial, cuando los trabajadores buscan proteger fondos. Del mismo modo, algunas operaciones entre empresas empiezan a utilizar stablecoins en montos más altos, una señal de maduración en sus casos de uso.

Para el público general, esto implica una evolución relevante del mercado. Las criptomonedas dejan de ser percibidas solo como activos de alta volatilidad y pasan a ocupar un rol funcional dentro de la economía diaria, especialmente en países donde la moneda local enfrenta una pérdida sostenida de confianza.

Regulación, futuro e impacto regional

El contexto regulatorio argentino aparece en el informe como relativamente permisivo frente al de otros países vecinos, aunque todavía en evolución. Ese entorno favorece la innovación, pero al mismo tiempo genera incertidumbre para ciertos actores institucionales que necesitan reglas más claras antes de escalar operaciones.

Las autoridades fiscales, según el análisis, comenzaron a implementar requisitos de reporte para transacciones de criptomonedas que superen ciertos umbrales. Este punto sugiere que el mercado avanza hacia una etapa con mayor supervisión, sin que eso implique por ahora un cierre del espacio para experimentar con nuevos modelos de negocio.

De cara al futuro, el liderazgo argentino podría influir sobre decisiones en el resto de América Latina. Países vecinos observan tanto la adopción tecnológica como la respuesta regulatoria. Si el uso transfronterizo sigue aumentando, podrían surgir esfuerzos de cooperación regional en estándares o mecanismos operativos vinculados a criptoactivos.

El informe identifica varios factores que podrían moldear la próxima etapa. Entre ellos figuran las monedas digitales de banco central, la necesidad de mayor claridad regulatoria, la innovación en soluciones de capa 2 para reducir costos de transacción, una eventual estabilización macroeconómica y el creciente interés de empresas globales del sector.

También pesan factores demográficos. Argentina mantiene una alfabetización digital relativamente alta y una estructura etaria más joven que la de varias economías desarrolladas. En general, esas variables suelen asociarse con mayor disposición a adoptar tecnologías financieras nuevas, sobre todo cuando existe una necesidad económica que acelera la curva de aprendizaje.

En conjunto, el caso argentino muestra cómo la adopción cripto puede crecer cuando confluyen presión macroeconómica, herramientas accesibles e infraestructura comercial. Más que una moda pasajera, el patrón descrito apunta a un uso basado en utilidad práctica. Esa es, quizás, la señal más importante de cara a 2025 para Argentina y para el resto de América Latina.


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