Por Canuto  

Bitcoin enfrenta un entorno hostil marcado por la guerra en Irán, la presión inflacionaria y el temor a nuevas alzas de tasas. Aun así, varios analistas sostienen que la criptomoneda conserva fundamentos sólidos, apoyada por entradas institucionales, mejor desempeño relativo frente al oro y señales de agotamiento entre los vendedores.
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  • Bitcoin ha caído apenas un 0,2% en el último mes, mientras el oro retrocede un 15% en su peor mes desde 2008.
  • Los ETF de Bitcoin captaron USD $1.200 millones en marzo, el mejor registro mensual desde octubre, según datos citados por la fuente.
  • Analistas del London Crypto Club afirman que la toma de beneficios realizada se desplomó un 96% interanual, una señal de agotamiento vendedor.


Bitcoin vuelve a ponerse a prueba en medio de una combinación poco habitual de tensión geopolítica, volatilidad financiera y dudas sobre la política monetaria en Estados Unidos. El conflicto en Irán ha golpeado a los mercados globales, pero algunos observadores sostienen que la principal criptomoneda aún conserva argumentos para repuntar.

De acuerdo con un reporte publicado por Yahoo Finance, los analistas David Brickell y Chris Mills, del London Crypto Club, consideran que el clima actual de pesimismo no elimina las fortalezas estructurales de Bitcoin. Según ambos, el activo ha superado a casi todos los grandes referentes macro desde que estalló la guerra, con la excepción del petróleo.

Para entender esa lectura conviene recordar que Bitcoin suele moverse entre dos narrativas. Por un lado, sigue siendo tratado como un activo de riesgo. Por el otro, algunos inversionistas lo ven como una cobertura ante fallas del sistema monetario tradicional. En este episodio, esa tensión vuelve a quedar expuesta.

Los analistas identifican cuatro factores que hoy influyen sobre el precio: el impacto de la guerra en Irán, las preocupaciones en torno a la Reserva Federal, el renovado interés institucional y la posibilidad de que el tradicional ciclo de cuatro años de Bitcoin esté entrando en una nueva etapa.

La guerra en Irán reordena el mapa del riesgo

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha alterado la percepción de riesgo en los mercados globales. Según la información citada por la fuente, Washington está reuniendo cerca de 50.000 tropas en la región mientras evalúa reabrir el estrecho de Ormuz y potencialmente tomar la isla de Kharg, un punto crítico para las exportaciones petroleras iraníes.

Ese contexto ha generado ventas en varios activos. El S&P 500, uno de los principales indicadores bursátiles de referencia a escala global, acumula una caída de 7% en lo que va de año hasta niveles no vistos desde agosto. Solo el lunes, el mercado bursátil estadounidense perdió más de USD $1.000.000.000.000 en una sola jornada.

Incluso el oro, que suele ser considerado el refugio por excelencia en periodos de turbulencia, atraviesa una etapa especialmente débil. El metal precioso se encamina a su peor mes desde 2008, con una caída de 15% durante marzo. Ese dato resalta porque, en comparación, Bitcoin solo retrocede 0,2% en el último mes.

Ese mejor desempeño relativo frente al oro ha llamado la atención de algunos participantes institucionales. Varios analistas dijeron a DL News la semana pasada que esa resiliencia estaría empujando a ciertos inversionistas a reforzar su apuesta por Bitcoin, en parte porque esperan una mejora del panorama a corto plazo.

Brickell y Mills añadieron que, aunque algunos críticos presentan la reciente corrección como evidencia de que Bitcoin falló como cobertura ante la devaluación de las monedas fiat, la criptomoneda todavía se mantiene 10 veces por encima de sus niveles de 2020. En su opinión, Bitcoin sigue siendo un activo no soberano y sin fronteras con valor como resguardo frente al deterioro de las estructuras económicas y políticas vigentes.

La preocupación por la Fed y la inflación energética

El segundo factor es la reacción esperada de los bancos centrales. La guerra ha disparado temores sobre un repunte inflacionario asociado al encarecimiento de la energía, lo que ha llevado al mercado a revisar sus apuestas sobre la Reserva Federal y otras autoridades monetarias.

En términos simples, tasas de interés más altas tienden a reducir el atractivo de activos como Bitcoin. Cuando los bonos ofrecen mayores rendimientos considerados libres de riesgo, muchos inversionistas prefieren esa alternativa antes que asumir la volatilidad típica del mercado cripto.

James Butterfill, jefe de investigación de CoinShares, señaló que los inversionistas están preocupados por la naturaleza cada vez más prolongada del conflicto en Irán y por la perspectiva de una inflación más alta. Según escribió, las expectativas para la reunión de junio del FOMC pasaron de descontar recortes a contemplar subidas de tasas.

Sin embargo, Brickell y Mills cuestionan esa lógica. A su juicio, intentar contener una inflación de corto plazo derivada de un shock de oferta con más endurecimiento monetario sería un error. Su argumento es que elevar tasas no resuelve cuellos de botella energéticos ni reabre rutas comerciales estratégicas como el estrecho de Ormuz.

Este punto es importante para quienes siguen a Bitcoin como activo macro. Si el mercado concluye que la política monetaria tiene poca capacidad para corregir una inflación impulsada por geopolítica y energía, algunos capitales podrían volver a priorizar activos escasos y descentralizados.

Las instituciones siguen entrando al mercado

El tercer elemento que sostiene la tesis de recuperación es la continuidad de los flujos institucionales. Pese al nerviosismo general, marzo dejó un dato relevante para los ETF de Bitcoin: los inversionistas destinaron USD $1.200 millones a estos productos durante el mes, lo que lo convierte en el mejor registro desde octubre, según datos de DefiLlama citados en el reporte.

Ese comportamiento sugiere que una parte del mercado profesional no está abandonando exposición a la criptomoneda. Por el contrario, parece estar aprovechando la debilidad reciente para aumentar posiciones mediante vehículos regulados y más familiares para el capital tradicional.

El 27 de marzo, Paul Howard, director sénior en la firma de creación de mercado cripto de alta frecuencia Wincent, dijo a DL News que los acuerdos privados extrabursátiles se han disparado. Ese tipo de operaciones suele ser usado por fondos de cobertura y otras instituciones que prefieren mover grandes bloques sin impactar de forma inmediata el precio en mercados abiertos.

La señal más llamativa es que ya no se trata solo de perfiles agresivos. Según el texto original, instituciones muy conservadoras, como fondos de pensiones y fondos patrimoniales universitarios, están asignando capital a ETF de Bitcoin y a tesorerías de activos digitales para obtener exposición al sector.

La expectativa de largo plazo también sigue siendo ambiciosa. Ark Invest proyecta que estas entidades podrían acumular hasta USD $13.000.000.000.000 solo en inversiones vinculadas a Bitcoin para 2030. Aunque se trata de una previsión y no de un resultado asegurado, refleja la magnitud del interés que algunos actores del mercado atribuyen a esta clase de activo.

¿Sigue vigente el ciclo de cuatro años?

El cuarto factor gira en torno al famoso ciclo de cuatro años de Bitcoin, históricamente asociado al halving. Cada cuatro años, la red reduce la recompensa que reciben los mineros por validar bloques, lo que disminuye la nueva emisión del activo y ha coincidido en el pasado con cambios relevantes en la dinámica del mercado.

Si los ciclos anteriores sirvieran como referencia, las ventas masivas suelen reducirse unos seis meses después del halving. En la coyuntura actual, ese punto de inflexión caería alrededor de abril o mayo, lo que refuerza la idea de que el mercado podría estar cerca de una etapa de estabilización.

Brickell y Mills sostienen que Bitcoin ha entrado en una fase de “desapalancamiento controlado”. En su análisis, la toma de beneficios realizada se desplomó 96% frente al año pasado. Para ellos, esa es una señal clásica de agotamiento entre los vendedores, justo el patrón que esperaban para considerar un posible cambio de tono.

Hoy, la recompensa por confirmar bloques se sitúa en BTC 3,125. En el próximo halving previsto para mediados de 2028, esa cifra bajará a cerca de BTC 1,56. Aunque la reducción de oferta no garantiza por sí sola una subida inmediata del precio, sí sigue siendo uno de los pilares centrales de la narrativa de escasez de Bitcoin.

En conjunto, los cuatro factores dibujan un panorama complejo pero no necesariamente bajista. El conflicto en Irán ha sacudido a los mercados, la inflación energética vuelve a presionar a la Fed y la volatilidad sigue alta. Aun así, el mejor desempeño de Bitcoin frente al oro, el flujo hacia ETF, la actividad OTC y las señales de agotamiento vendedor mantienen viva la posibilidad de un rebote en el corto o mediano plazo.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

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