XRP ha retrocedido con fuerza incluso después de dos catalizadores que muchos inversionistas esperaban desde hace años: el retiro del caso de la SEC contra Ripple y la llegada de ETF al contado en Estados Unidos. Mientras tanto, Ripple parece atravesar uno de sus mejores momentos corporativos, lo que abre una pregunta incómoda para el mercado: ¿puede la empresa prosperar aunque el token quede atrás?
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- XRP cotiza cerca de USD $1,38, más de 60% por debajo de su máximo cercano a USD $3,65 registrado en julio.
- Ripple avanza con RLUSD, adquisiciones por más de USD $2.000 millones y una carta de banco fiduciario nacional.
- El análisis sostiene que el crecimiento del negocio de Ripple no garantiza una mayor demanda estructural para XRP.
XRP vuelve a estar bajo presión en un momento que muchos inversionistas consideraban decisivo para su despegue. El token ha perdido más del 60% desde su máximo cercano a USD $3,65 alcanzado en julio y ahora cotiza alrededor de USD $1,38, un nivel parecido al que registraba antes de que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos retirara su caso contra Ripple.
Ese retroceso también llama la atención porque ocurrió después del lanzamiento de fondos cotizados en bolsa al contado basados en XRP en el mercado estadounidense, entre ellos el Canary XRP ETF. Para una parte del ecosistema, esos dos eventos eran catalizadores largamente esperados. Sin embargo, el precio terminó regresando prácticamente al punto de partida.
La situación plantea una paradoja. Mientras el token decepciona en mercado, Ripple, la empresa vinculada con su desarrollo y uso institucional, parece atravesar una de las etapas más sólidas de su historia reciente. Ese contraste es el eje central del debate sobre dónde podría estar XRP dentro de cinco años.
Según expone Yahoo Finance al reseñar el análisis original, Ripple ha fortalecido su posición corporativa a un ritmo que no necesariamente se ha traducido en valor para el activo digital. Para entender por qué ocurre esa desconexión, conviene revisar cómo funcionan realmente los productos de la compañía y qué papel juega XRP dentro de ellos.
Ripple avanza como empresa, pero eso no asegura una subida para XRP
Ripple llega a este tramo del mercado con varios hitos corporativos a su favor. Su stablecoin RLUSD ya superó una capitalización de mercado de USD $1.600 millones. Además, la compañía gastó más de USD $2.000 millones en adquisiciones durante el año pasado, incluida una correduría principal que liquida más de USD $3 billones al año.
A eso se suma que la empresa recibió una carta de banco fiduciario nacional, un elemento que podría ampliar su capacidad de operar dentro de la infraestructura financiera tradicional. En paralelo, el análisis citado también menciona que cada vez más personas poseen criptomonedas, de acuerdo con Motley Fool Research.
Sobre el papel, este entorno debería ser favorable para XRP. Durante años, buena parte del argumento alcista giró alrededor de la idea de que una mayor adopción de la tecnología de Ripple por parte del sistema bancario impulsaría la demanda del token. Esa narrativa ayudó a consolidar a XRP como una de las criptomonedas más populares del mercado.
No obstante, el problema es que esa tesis, según el análisis reseñado, no refleja con precisión la manera en que los bancos usan los servicios de Ripple. La expansión del negocio de la empresa puede beneficiar a Ripple como proveedor de infraestructura, pero no necesariamente crea presión compradora sostenida sobre XRP.
La diferencia entre RippleNet y ODL cambia la tesis de inversión
Para lectores menos familiarizados con este ecosistema, Ripple ofrece distintos servicios orientados a pagos y liquidaciones transfronterizas. Uno de los más conocidos ha sido RippleNet, una red de liquidación que permite transferencias internacionales más rápidas y más baratas que los sistemas tradicionales.
Sin embargo, RippleNet opera esencialmente como un servicio de mensajería y coordinación entre instituciones financieras. En ese esquema, los bancos pueden utilizar la solución sin tocar XRP en ningún momento. Esa es una distinción clave, porque allí se concentran más de 300 alianzas bancarias, incluidas entidades como Bank of America y Santander.
En otras palabras, el producto más adoptado por grandes bancos no requiere demanda directa del token. Esto debilita uno de los supuestos más repetidos entre los optimistas de XRP, que durante años interpretaron cada nuevo acuerdo institucional como una señal de futura apreciación para la criptomoneda.
El otro producto relevante ha sido la Liquidez Bajo Demanda, conocida como ODL por sus siglas en inglés. En este caso sí interviene XRP como activo puente, al convertir dólares a XRP y luego XRP a la moneda de destino. A primera vista, ese uso parece respaldar la idea de una utilidad clara para el token.
Pero el análisis sostiene que incluso aquí hay matices importantes. ODL estaría orientado sobre todo a instituciones más pequeñas, como fintechs y proveedores de remesas, no a los grandes bancos que suelen captar la atención del mercado. Por eso, su volumen sería bastante menor en comparación con RippleNet.
Además, las instituciones que emplean ODL compran y venden XRP de forma casi inmediata para ejecutar la conversión. Eso significa que cada compra se ve compensada rápidamente con una venta, lo que limita la posibilidad de generar una demanda persistente capaz de sostener al precio durante largos períodos.
RLUSD emerge como posible competidor interno de XRP
La presión sobre la tesis de XRP no termina ahí. Ripple ha virado con fuerza hacia el negocio de las stablecoins, un segmento que hoy concentra gran atención por su utilidad en pagos, transferencias y liquidación entre instituciones. Ese giro estratégico introduce un nuevo factor de riesgo para quienes esperan que XRP siga siendo el centro del ecosistema.
La empresa desembolsó USD $200 millones para adquirir la plataforma de pagos con stablecoins Rail. Además, en su sitio web destaca de forma prominente el mensaje de integrar pagos con stablecoins en los negocios. Esa señal sugiere que Ripple está priorizando soluciones que reducen la volatilidad y se alinean mejor con las necesidades de actores institucionales.
En ese contexto, RLUSD puede funcionar como un activo puente alternativo en operaciones que antes se asociaban conceptualmente con XRP. Desde la óptica de un banco, una stablecoin ofrece la misma velocidad operativa, pero con mayor estabilidad de precio. Para instituciones que valoran previsibilidad y seguridad, la elección parece bastante lógica.
Esa es, precisamente, una de las conclusiones más duras del análisis: Ripple podría ganar de cualquier forma, ya sea expandiendo pagos, consolidando adquisiciones o impulsando RLUSD. Los tenedores de XRP, en cambio, no necesariamente participan de ese beneficio si el token deja de ser una pieza indispensable dentro del modelo de negocio.
Qué podría pasar con XRP en cinco años
La perspectiva final del análisis es clara. En cinco años, Ripple probablemente será una compañía de infraestructura de pagos aún más sólida que hoy. Su carta bancaria, su stablecoin en crecimiento, su correduría principal y su red de más de 300 alianzas institucionales apuntan a un negocio real y en expansión.
Pero eso no implica, según esa visión, que XRP vaya a acompañar ese crecimiento. Si la utilidad del token dentro del ecosistema se reduce o es reemplazada gradualmente por soluciones más estables como RLUSD, su desempeño podría quedarse por detrás del mercado cripto en general. Incluso podría deteriorarse más.
El análisis no niega el avance corporativo de Ripple. De hecho, lo reconoce como una de las fortalezas más visibles de la empresa. La advertencia está en otra parte: una compañía puede construir una infraestructura financiera exitosa sin que el activo asociado capture el valor de esa expansión.
Para inversionistas, esa distinción es fundamental. Comprar XRP no equivale a comprar acciones de Ripple ni garantiza exposición directa al crecimiento comercial de la compañía. En mercados cripto, esa confusión entre adopción empresarial y apreciación del token ha sido frecuente, y el caso de XRP vuelve a ponerla sobre la mesa.
El texto original también incluye una nota de contexto para inversionistas minoristas. Allí se recuerda que el equipo de Motley Fool Stock Advisor identificó lo que considera las 10 mejores acciones para comprar actualmente y que XRP no figura en esa lista. Como ejemplo de su historial, menciona que una inversión de USD $1.000 en Netflix al momento de su selección en diciembre de 2004 equivaldría hoy a USD $514.000, y que USD $1.000 en Nvidia desde abril de 2005 serían hoy USD $1.105.029.
También señala que el retorno total promedio de Stock Advisor asciende a 930%, frente a 187% del S&P 500, con datos al 17 de marzo de 2026. Además, se aclara que Bank of America es socio publicitario de Motley Fool Money, que Johnny Rice no tiene posiciones en los valores mencionados y que The Motley Fool mantiene posiciones y recomienda XRP.
Así, el debate sobre XRP a cinco años queda marcado por una tensión que el mercado no ha resuelto. Ripple parece más fuerte que nunca como empresa. XRP, en cambio, sigue buscando una narrativa convincente que demuestre que su rol económico dentro del ecosistema todavía puede traducirse en valor sostenible para sus tenedores.
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