Por Canuto  

La salida de Covenant AI, el equipo detrás del modelo Covenant-72B, desató una fuerte corrección en TAO y volvió a poner bajo escrutinio la promesa de descentralización de Bittensor. Las acusaciones de control unilateral por parte del fundador de la red golpearon tanto la narrativa tecnológica como la confianza del mercado.

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  • TAO cayó más de 15% tras el anuncio de la salida de Covenant AI de Bittensor.
  • Sam Dare acusó a Jacob Steeves de ejercer control efectivo sobre la gobernanza y la operativa de la red.
  • El mercado ahora evalúa si el repunte de marzo dependía demasiado de un solo equipo y de una sola narrativa.

 


La abrupta salida de Covenant AI de Bittensor abrió una nueva crisis para uno de los proyectos de inteligencia artificial descentralizada más comentados del mercado cripto. El episodio coincidió con una caída de dos dígitos en el precio de TAO, el token nativo de la red, y con un renovado debate sobre si la gobernanza del protocolo responde realmente a una estructura distribuida.

Covenant AI no es un actor menor dentro del ecosistema. El equipo estuvo detrás de Covenant-72B, descrito como la mayor ejecución de preentrenamiento descentralizado de un modelo de lenguaje a gran escala en la historia, con más de 70 colaboradores independientes utilizando hardware convencional. Ese avance fue clave en el repunte de aproximadamente 90% que registró TAO durante marzo.

Ahora, la narrativa cambió de forma drástica. El fundador de Covenant AI, Sam Dare, anunció la salida del equipo y acusó al fundador de Bittensor, Jacob Steeves, conocido on-chain como Const, de mantener un control efectivo sobre una red que se promociona como descentralizada. En su declaración, Dare describió la situación como un “teatro de descentralización”.

El mercado reaccionó de inmediato. TAO cayó más de 15% tras conocerse la ruptura antes de elevar temporalmente la pérdida intradía a más de 18%, en un movimiento que borró gran parte del impulso acumulado tras el rally reciente.

Qué denunció Covenant AI contra Bittensor

De acuerdo con el comunicado de Sam Dare, el conflicto no se limitó a diferencias estratégicas. El fundador de Covenant AI sostuvo que Steeves se resistió a cualquier transferencia significativa de autoridad dentro de la estructura de gobernanza conocida como “triunvirato” y que, cuando lo consideró necesario, desplegó cambios de manera unilateral, sin proceso y sin consenso.

Entre las acusaciones más delicadas aparecen la suspensión de emisiones a las subredes de Covenant AI, una medida que, según Dare, eliminó ingresos del equipo. También denunció la retirada de sus capacidades de moderación sobre sus propios canales comunitarios y la descontinuación unilateral de la infraestructura vinculada a sus subredes.

El equipo también afirmó haber sufrido presión económica directa. En ese punto, Dare acusó a Steeves de realizar grandes ventas de tokens TAO visibles on-chain en momentos sincronizados con el conflicto operativo. La acusación elevó la tensión porque mezcla disputas de gobernanza con posibles efectos directos sobre el mercado y la tesorería de quienes construyen dentro del ecosistema.

En paralelo, Covenant AI aseguró que el entrenamiento de inteligencia artificial descentralizado y sin permisos no es una característica exclusiva de Bittensor, sino una capacidad tecnológica que su propio equipo planea seguir desarrollando fuera de esa red. En términos prácticos, la compañía dejó claro que su investigación, sus modelos, su equipo y su visión continuarán por separado.

Por qué Covenant-72B era tan importante para Bittensor

La relevancia de Covenant AI dentro de Bittensor ayuda a explicar la magnitud de la reacción del mercado. Covenant-72B no solo dio visibilidad al ecosistema, sino que se convirtió en una prueba de que el entrenamiento distribuido de modelos grandes podía ejecutarse con colaboradores independientes y recursos no concentrados en un solo actor corporativo.

Ese logro recibió respaldo público de figuras muy visibles del sector tecnológico y financiero. Jensen Huang, CEO de Nvidia, elogió el entrenamiento descentralizado del modelo. También hubo menciones favorables de Chamath Palihapitiya, mientras otra cobertura citó comentarios del cofundador de Anthropic, Jack Clark, como parte del contexto que fortaleció la confianza del mercado en Bittensor.

El efecto fue claro sobre los precios. TAO subió alrededor de 90% en marzo, mientras los tokens de subred, conectados mecánicamente a TAO mediante creadores de mercado automatizados respaldados por staking, registraron retornos amplificados de hasta 400%. Esa dinámica convirtió a Covenant AI en un motor narrativo y económico para toda la red.

Precisamente por eso, la salida del equipo reavivó una preocupación estructural. Si la valoración de TAO dependía en gran medida de un solo constructor estrella, entonces la fortaleza del ecosistema podía ser menos diversificada de lo que sugería su discurso público. El golpe no es solo reputacional, también afecta el caso de inversión.

La respuesta de Jacob Steeves y el debate sobre la descentralización

Frente a las acusaciones, Jacob Steeves respondió que Bittensor está próximo a lanzar subredes “sin cabeza” que operarán como verdaderas commodities. La afirmación apunta a una visión futura de mayor automatización y menor dependencia de administradores visibles, pero no respondió de forma específica a cada uno de los señalamientos hechos por Covenant AI.

Al mismo tiempo, apareció un nuevo elemento de presión sobre la red. El sitio Tao Papers publicó documentos internos y análisis forense on-chain atribuidos a múltiples denunciantes. Según ese material, de 41 actualizaciones de la red Bittensor entre 2023 y 2026, 38 fueron propuestas, firmadas primero y desplegadas desde infraestructura controlada por Steeves.

Ese mismo análisis añade que los otros dos firmantes del multisig habrían cofirmado en cuestión de minutos y sin discusión pública. Si esos datos son correctos, reforzarían la idea de que la gobernanza formal existiría, pero con una ejecución práctica concentrada en muy pocas manos. Esa es justamente la brecha que Covenant AI resumió con la expresión “teatro de descentralización”.

Para el mercado de criptoactivos vinculados a inteligencia artificial, el caso resulta especialmente sensible. Muchos proyectos se valoran por la promesa de infraestructuras abiertas, resistentes a censura y sin un punto central de control. Cuando una disputa interna cuestiona ese principio, la prima narrativa puede evaporarse rápidamente.

Impacto sobre TAO y señales del mercado

Tras conocerse la noticia, TAO pasó de cotizar cerca de USD $337 a la zona de USD $284, de acuerdo con datos de CoinGecko citados por Crypto Briefing. Al momento de esa publicación, el token rondaba USD $292, con una caída de 9% en 24 horas. Otra cobertura lo ubicó alrededor de USD $263, con un rango diario entre USD $262,51 y USD $341.

El volumen de negociación también se disparó. CoinGape reportó un salto de 156% en 24 horas, señal de que muchos participantes se movieron rápidamente para asegurar ganancias o reducir exposición. Esa clase de repunte en volumen suele acompañar episodios de capitulación o de revalorización abrupta del riesgo percibido.

En derivados, la señal fue mixta. Datos de CoinGlass mostraron que el interés abierto total en futuros de Bittensor cayó casi 1% en una hora hasta USD $392,59 millones. La misma cobertura indicó fuertes descensos del interés abierto en OKX, Gate, Bitget, Hyperliquid y LBank, aunque Binance y Bybit no mostraban una corrección comparable en ese momento.

Desde el análisis técnico, el operador Cheds Trading advirtió sobre la posibilidad de un descenso adicional por debajo de la media móvil de 200 días. Según esa lectura, TAO ya había roto esa referencia y se dirigía hacia la media móvil de 50 días en torno a USD $250. El índice de fuerza relativa cayó a 41, un nivel que sugiere debilitamiento del impulso y margen para más presión bajista.

Lo que deja esta ruptura para Bittensor y el sector IA cripto

Más allá del precio, el conflicto deja preguntas de fondo para Bittensor. La primera es si la red podrá reemplazar con rapidez la capacidad técnica, simbólica y mediática que representaba Covenant AI. La segunda es si su gobernanza podrá demostrar, con hechos verificables, que la descentralización es algo más que una aspiración de marca.

También hay una lectura incómoda para el segmento de tokens de IA en general. Durante los últimos meses, varias valoraciones se apoyaron en la expectativa de infraestructura abierta, entrenamiento distribuido y adopción por parte de desarrolladores independientes. Cuando uno de los equipos más visibles rompe públicamente con esa tesis, el mercado se vuelve más exigente.

Otro punto de controversia provino de la propia conducta de los actores involucrados. CoinGape señaló que Sam Dare vendió todas sus tenencias de subred y que una billetera asociada mostraba más de 37.000 tokens TAO, una acción que esa publicación llegó a describir como un rug pull sobre Bittensor. Ese dato añade una capa más de complejidad a una disputa ya cargada de acusaciones cruzadas.

Por ahora, el desenlace sigue abierto. Bittensor conserva comunidad, liquidez y visibilidad, pero perdió temporalmente a su constructor más emblemático. Covenant AI, por su parte, promete nuevos anuncios y proyectos fuera de la red. Lo que ocurra después servirá como prueba para una pregunta central en la economía digital: cuánta descentralización real exige el mercado antes de dejar de aceptar la narrativa.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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