Por Canuto  

Venezuela mantiene en sus informes 303.700 millones de barriles de reservas probadas, pero expertos consultados por The Associated Press estiman que una cifra realista podría ser de entre 60.000 y 120.000 millones. La diferencia también pone en entredicho los 65.000 millones que Donald Trump atribuyó al petróleo bajo control estadounidense.
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  • Seis expertos sitúan las reservas probadas de Venezuela entre 60.000 y 120.000 millones de barriles, lejos de los 303.700 millones reportados por el país.
  • El acuerdo petrolero anunciado por Donald Trump incluye una cifra de 65.000 millones que especialistas consideran difícil de conciliar con los campos y su capacidad de extracción.
  • Las dudas se remontan al cálculo realizado durante el gobierno de Hugo Chávez y se agravan por la falta de transparencia de PDVSA.


Venezuela aparece desde hace años en los informes de la OPEP como el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con una cifra que supera los 303.000 millones de barriles. Sin embargo, seis especialistas consultados por The Associated Press consideran que ese cálculo no refleja de manera confiable cuánto crudo puede extraerse bajo las condiciones actuales y sitúan una estimación más realista entre 60.000 y 120.000 millones.

La diferencia importa en momentos en que Caracas y Washington buscan atraer capital hacia una industria petrolera deteriorada, y porque el presidente Donald Trump ha atribuido al acuerdo anunciado en agosto el control estadounidense de 65.000 millones de barriles en reservas probadas. El Departamento de Estado presentó el pacto como un acuerdo que daría a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles, una afirmación de la administración que los expertos ponen en duda. El petróleo puede existir bajo tierra sin que sea posible recuperarlo de forma rentable ni que califique como reserva probada.

Una brecha entre reservas declaradas y petróleo recuperable

En la industria, las reservas probadas no equivalen a todo el petróleo que podría encontrarse en el subsuelo. La medida busca contabilizar el crudo que puede extraerse razonablemente con la tecnología y las condiciones económicas vigentes, una distinción central para evaluar proyectos, inversiones y producción futura, según los especialistas citados en el reportaje.

Los expertos consultados ubican la cifra probable de Venezuela entre 60.000 y 120.000 millones de barriles, aproximadamente un tercio del total que comunica el país. Ese rango sigue representando un volumen enorme, pero implicaría que Venezuela no conserva el primer puesto mundial en reservas probadas, que ocupa en los registros de la OPEP desde 2011.

La estimación de 65.000 millones de barriles que Trump ha repetido supera incluso el total de reservas de crudo de Estados Unidos, según el reportaje. El mandatario presentó el acuerdo como el mayor de la historia y lo vinculó con la posibilidad de reponer las reservas estratégicas estadounidenses y reducir los precios de la gasolina, que habían subido durante la guerra de Irán.

Pero los especialistas describen un conjunto de campos que combina yacimientos casi agotados con otros que aún no se desarrollan, y advierten que la producción esperada sería mucho menor que la cifra presidencial. Parte del petróleo se encuentra en el Cinturón del Orinoco, una zona del centro-este venezolano donde la extracción plantea dificultades técnicas importantes, en particular porque el crudo es más espeso y no fluye con facilidad hacia los pozos.

El acuerdo con Estados Unidos y las dudas sobre los cálculos

Según funcionarios de ambos países, el petróleo al que tendría acceso Estados Unidos se reparte en 17 campos bajo el control de una empresa conjunta entre una compañía estadounidense y North American Blue Energy Partners, una firma con sede en Venezuela. Los detalles disponibles no aclaran cómo se construyó la cifra de 65.000 millones ni qué parte corresponde a reservas probadas bajo criterios estrictos.

Evanan Romero, exfuncionario energético venezolano radicado en Houston, calificó la propuesta de «divertida» y dijo que considera imposible sostener la cifra de 65.000 millones. También afirmó que algunas empresas dejaron esos campos por las dificultades que implica producir allí y cuestionó que la administración de Trump hubiera verificado a fondo las afirmaciones venezolanas antes de involucrarse.

La Casa Blanca no explicó públicamente cómo llegó al cálculo, aunque su portavoz Taylor Rogers defendió el acuerdo y sostuvo que representa un paso hacia la estabilización económica de Venezuela tras años de hiperinflación y casi ninguna inversión nueva. Rogers agregó que el pacto más que duplicaría las reservas petroleras de Estados Unidos, una afirmación que los especialistas ponen en duda al discutir qué significa exactamente la cifra anunciada.

Luisa Palacios, expresidenta de Citgo e investigadora de energía en la Universidad de Columbia, sospecha que los 65.000 millones describen petróleo almacenado bajo tierra y no reservas probadas. Si esa cantidad representara el volumen inicial y se aplicara una tasa de recuperación del 5%, las reservas probadas rondarían los 3.200 millones de barriles, aunque Palacios dijo que no puede determinar qué tasa de recuperación utilizó la administración.

Francisco Monaldi, experto petrolero venezolano de la Universidad Rice, calculó que entre 10.000 y 15.000 millones de barriles podrían clasificarse como reservas probadas a corto plazo, muy por debajo de la cifra de Trump. Además, las empresas petroleras que cotizan en bolsa deben reportar sus reservas probadas en informes anuales con definiciones estrictas de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, mientras NABEP no cotiza en bolsa.

El origen de la cifra de 303.000 millones

La controversia sobre las reservas se remonta a mediados de la década de 2000, cuando el entonces presidente Hugo Chávez impulsó un recuento de los recursos del Cinturón del Orinoco, en un periodo de altos precios internacionales del petróleo y amplio gasto público. El proyecto involucró a empresas estatales de Brasil, Irán, China, España y otros países, además de Ryder Scott, una consultora con sede en Estados Unidos contratada para estudiar los yacimientos.

Ryder Scott calculó que bajo la superficie del Orinoco había más de un billón de barriles de petróleo, pero no determinó cuántos podían considerarse reservas probadas ni estimó el volumen con una probabilidad del 90% de extracción. El gobierno venezolano realizó ese cálculo por su cuenta, y la consultora no respaldó la cifra; finalmente abandonó el trabajo y no ofreció comentarios al reportaje.

En su informe anual de 2011, Petróleos de Venezuela, conocida como PDVSA, comunicó un aumento de 82.000 millones de barriles en sus reservas probadas, que quedaron cerca de los 300.000 millones. La empresa estatal atribuyó el salto a «ajustes debido a la revisión de» las tasas de recuperación, pero no añadió detalles sobre el procedimiento ni sobre los datos que sustentaban el cambio.

Romero describió aquellas cifras como manipuladas durante el gobierno de Chávez, mientras Monaldi afirmó que están infladas por un factor cercano a tres. Ambos cuestionamientos apuntan a la tasa de recuperación, es decir, a la proporción del petróleo subterráneo que las compañías pueden extraer: los expertos calculan que hoy ronda el 10% en general y baja a entre 5% y 8% en el Cinturón del Orinoco.

Inversión, transparencia y el lugar de Venezuela en la OPEP

La baja recuperación en el Orinoco no implica que los recursos carezcan de valor, pero sí que aumentar la extracción puede exigir tecnología avanzada y grandes inversiones. Los especialistas señalan que las compañías podrían mejorar el rendimiento, aunque dudan de que comprometan capital en un país cuyo gobierno tiene antecedentes de incumplir contratos y atraviesa una etapa de inestabilidad política.

La OPEP ha aceptado los cálculos venezolanos y mantiene al país en el primer lugar de su clasificación desde 2011. Su informe de 2026 cifra las reservas probadas de Venezuela en 303.700 millones de barriles, por delante de Arabia Saudita, con 267.000 millones, e Irán, con 208.000 millones; la organización no respondió a la solicitud de comentarios.

La cifra oficial ha sobrevivido a los cuestionamientos y también ha sido citada por los sucesores de Chávez, el depuesto Nicolás Maduro y la presidenta interina Delcy Rodríguez, así como por figuras de la oposición, incluida María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel. El partido gobernante la utilizó además para asegurar préstamos multimillonarios de China y Rusia, lo que convirtió el cálculo en un argumento con consecuencias financieras y políticas.

La incertidumbre pesa ahora sobre los inversores privados que evalúan oportunidades en el país, porque necesitarían datos verificables antes de comprometer recursos en campos complejos. Monaldi advirtió que una cifra de reservas que nunca cambia con el tiempo resulta sospechosa, mientras los expertos consultados sostienen que una mayor transparencia de Rodríguez ayudaría a aclarar el potencial real de la industria venezolana.


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