Por Canuto  

La falta de dólares en Venezuela está obligando a pequeñas y medianas empresas a buscar divisas en mercados no oficiales o incluso en criptomonedas, en medio de subastas limitadas, trabas bancarias y una inflación que sigue erosionando sus márgenes.

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  • Empresarios consultados reportan rechazos reiterados en subastas oficiales de divisas sin explicaciones claras.
  • La menor disponibilidad de dólares y el acceso preferencial para grandes compañías presionan costos y precios.
  • Algunas firmas vuelven a usar criptomonedas para pagar importaciones ante las restricciones financieras.

 


La escasez de dólares en Venezuela está golpeando con más fuerza a las pequeñas y medianas empresas, que dependen de divisas para importar insumos, sostener inventarios y mantener operativas sus líneas de producción. Ante la falta de acceso al mercado oficial, muchas se ven obligadas a acudir a circuitos no oficiales, donde el tipo de cambio es menos favorable y termina trasladándose a los precios finales.

En ese contexto, algunas compañías también están recurriendo otra vez a las criptomonedas como vía alternativa para concretar pagos internacionales o comprar mercancía importada. El fenómeno no es nuevo en el país, pero vuelve a ganar tracción en un entorno donde persisten sanciones, restricciones bancarias y una oferta de dólares que, según actores del sector, sigue siendo insuficiente.

Empresas medianas quedan rezagadas en el acceso a divisas

De acuerdo con un reporte de Reuters, el dueño de una fábrica farmacéutica mediana en el centro de Venezuela dijo que ha tenido que apresurarse a conseguir dólares para importar químicos y otros ingredientes usados en medicamentos para el dolor de cabeza y la fiebre. Sin embargo, explicó que no siempre logra obtenerlos a tiempo, lo que complica la reposición de inventario y la continuidad de la producción.

El empresario, que pidió no ser identificado, señaló que sus ofertas para comprar dólares en subastas oficiales fueron rechazadas tres veces sin explicación. Como resultado, ha tenido que acudir a mercados no oficiales, donde el dólar se consigue a un precio más alto. Eso, afirmó, lo obligó a aumentar los precios de sus medicinas para intentar cubrir el incremento de costos.

Su testimonio no es aislado. Reuters indicó que entrevistó a 10 personas que dirigen empresas venezolanas o trabajan en el sector financiero, y encontró que estas quejas son comunes. La percepción también aparece en una encuesta reciente de Conindustria, la asociación privada de industriales manufactureros, donde el 58% de los dueños de empresas medianas identificó la falta de divisas como un obstáculo productivo.

El problema impacta especialmente a firmas medianas que sirven de soporte a sectores mayores. Entre ellas figuran fabricantes de medicamentos y productos químicos, productores de plásticos y proveedores de tecnología. Aunque no suelen tener el tamaño de las grandes corporaciones, estas empresas cumplen un rol clave en el abastecimiento de insumos y servicios para otras actividades económicas.

Subastas limitadas, mercado no oficial e inflación persistente

En Venezuela, el acceso formal a dólares depende en gran medida de subastas realizadas por bancos locales, con asignaciones definidas por el banco central y por bancos corresponsales en el exterior. Pero empresarios consultados aseguran que el sistema favorece a ciertos actores y deja fuera a muchas pequeñas y medianas compañías, incluso cuando necesitan divisas para importar bienes esenciales para la producción.

Un empresario del sector químico afirmó que las subastas han sido muy limitadas, alcanzando solo a unas pocas empresas, y que además son discrecionales. Tras ver rechazadas sus ofertas durante los últimos dos meses, dijo que tuvo que recurrir al mercado cambiario no oficial para comprar divisas. Eso encareció los productos que vende para fabricar pinturas, recubrimientos y otros bienes.

Ese traslado de costos termina alimentando la inflación. El reporte menciona que Venezuela registra una tasa de inflación de 600%, una cifra que refleja el deterioro del poder de compra y la presión constante sobre las empresas que cobran en bolívares, pero deben reponer inventarios o pagar importaciones en moneda extranjera.

Uno de los empresarios resumió así el dilema: no sabe a qué costo podrá reponer su mercancía porque desconoce cuándo podrá comprar divisas o a qué tipo de cambio. También explicó que los bolívares recibidos por ventas pierden valor de manera continua debido a la inflación, mientras las compañías intentan mantener la producción en marcha en medio de esa incertidumbre.

Sanciones, banca internacional y menos dólares disponibles

Las sanciones también siguen elevando las barreras operativas. Según el reporte, los bancos venezolanos permanecen en gran medida desconectados del sistema financiero global, lo que dificulta o vuelve inaccesibles las transferencias bancarias y las plataformas internacionales de pago. Eso obliga a los negocios a buscar mecanismos alternativos para cumplir con proveedores externos.

A las limitaciones locales se suman los controles de bancos corresponsales extranjeros, que revisan con mucho detalle las transacciones vinculadas con Venezuela. Cinco fuentes señalaron que estas entidades piden más contexto e información sobre potenciales clientes venezolanos, además de las revisiones ya exigidas por el banco central, lo que retrasa o bloquea operaciones.

El cuadro resulta especialmente llamativo porque la mayor actividad petrolera y la expectativa de más inversión sugerían una mejora en la disponibilidad de divisas. Sin embargo, analistas locales calcularon que ahora hay menos dólares para subastar que hace un año. Entre mediados de enero y comienzos de marzo, las subastas totalizaron USD $1.300 millones, un 13% menos que en el mismo período de 2025.

Ni el ministerio de comunicación, que centraliza las consultas de prensa para el gobierno, ni el banco central respondieron a solicitudes de comentarios citadas por la agencia. Mientras tanto, cinco fuentes afirmaron que grandes empresas de alimentos, salud, bebidas y químicos están recibiendo acceso preferencial a dólares en estas subastas, lo que agrava la sensación de exclusión entre firmas de menor tamaño.

Las criptomonedas reaparecen como vía de emergencia

Frente a ese escenario, algunas empresas venezolanas están usando criptomonedas para comprar bienes importados o mover valor fuera de los canales bancarios tradicionales. En el país ya se había observado esta tendencia en años anteriores, cuando las restricciones cambiarias y la inestabilidad monetaria llevaron a muchas personas y compañías a explorar activos digitales como solución práctica.

Ahora, ese uso regresa, aunque con reservas. Un empresario citado en el reporte explicó que quienes no logran entrar en las subastas van “al otro mercado”, en referencia a las criptomonedas. Añadió que esperaba que una mayor entrada de divisas redujera esa necesidad y que los criptoactivos quedaran solo para emergencias, pero dijo que eso no ha ocurrido.

Más que una señal de entusiasmo tecnológico, el recurso a las criptomonedas aparece aquí como respuesta a una necesidad operativa. Para empresas con dificultades para acceder a dólares oficiales, y también para sortear la fricción del sistema bancario internacional, los activos digitales funcionan como un canal alternativo para mantener la cadena de pagos y evitar interrupciones productivas.

El presidente de Conindustria, Tito López, advirtió que la escasez de divisas para pequeñas y medianas empresas podría frenar la recuperación económica del país. Según su planteamiento, estas compañías suministran servicios e insumos a grandes empresas, por lo que su debilitamiento termina afectando al resto del aparato productivo.

Expectativas de estabilización chocan con la realidad empresarial

El reporte también señala que, tras la salida impulsada por Estados Unidos del presidente Nicolás Maduro en enero y el ascenso de la presidenta interina Delcy Rodríguez, Washington ha promovido una mayor inversión en los sectores petrolero, gasífero y minero de Venezuela. En ese marco, Estados Unidos realizó ventas de crudo por USD $2.000 millones.

Durante una visita a Caracas en marzo, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, celebró las medidas que, según dijo, estaban siendo tomadas para aumentar la entrada de capital y ayudar a estabilizar el bolívar. Afirmó que cualquier acción que contribuya a crear una moneda estable, sin los efectos negativos de la hiperinflación sobre los ciudadanos, sería positiva.

Sin embargo, la experiencia de las empresas medianas muestra que esa estabilización aún no se traduce en acceso fluido a divisas. Un analista citado sostuvo que, sin un suministro regular de moneda extranjera, no se puede garantizar la estabilización del mercado ni sostener la actividad económica con suficiente apoyo financiero.

En la práctica, la combinación de subastas limitadas, controles bancarios, inflación elevada y un tipo de cambio menos favorable fuera del mercado oficial está empujando a muchas firmas a ajustar precios y buscar soluciones de supervivencia. Entre esas salidas, las criptomonedas vuelven a ocupar un lugar funcional en la economía venezolana, no como moda, sino como herramienta de contingencia para seguir operando.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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