Por Canuto  

Un agente de IA en Solana intentó hacer una pequeña donación, pero un fallo de codificación terminó enviando el 5% del suministro de LOBSTAR a una cartera al azar. El episodio, que llegó a valorarse en hasta USD $441.000, se convirtió en una lección pública sobre memoria, decimales y liquidez: el receptor vendió con fuerte deslizamiento, persiguió el hype y acabó con una fracción del monto inicial, mientras el token subía 190% por la narrativa del “riesgo agente”.
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  • Un reinicio habría borrado la memoria del agente y el bot envió 52,439 millones de LOBSTAR, cerca del 5% del supply, en lugar de una donación cercana a USD $400.
  • La venta masiva chocó con la poca liquidez: el receptor liquidó por alrededor de USD $37.000 a USD $40.000 debido al deslizamiento.
  • El mercado reaccionó de forma contraintuitiva: pese a la pérdida de tesorería, LOBSTAR subió 190% y el proyecto alcanzó una capitalización cercana a USD $12 millones.

Un “fat-finger” en cadena: de una broma a una transferencia masiva

Un agente de inteligencia artificial que opera en la red Solana protagonizó un episodio tan insólito como costoso. Lo que empezó como una interacción en X, con un usuario pidiendo sarcásticamente 4 SOL para “tratar el tétano” de su tío, terminó en una transferencia accidental de cientos de miles de dólares en tokens.

Según el recuento publicado por la fuente, el agente, conocido como Lobstar Wilde, intentó responder al pedido como si se tratara de una donación pequeña. El objetivo aparente era entregar una cantidad cercana a USD $400, en línea con el tono de la solicitud original.

Sin embargo, algo se rompió en el proceso. El bot habría sufrido un reinicio de sesión que borró su memoria sobre asignaciones previas. En vez de ejecutar una salida acotada, produjo una transferencia desproporcionada que cambió por completo el guion.

El resultado fue una transacción en cadena que envió 52.439M de tokens LOBSTAR, equivalentes a aproximadamente 5% de la oferta total del activo. En el momento del movimiento, ese paquete llegó a valorarse en torno a USD $441.000, aunque otras estimaciones lo ubicaron entre USD $250.000 y USD $441.000.

¿Cómo se produjo el error? Decimales, parsing y controles que no frenaron a tiempo

En sistemas automatizados, una pequeña discrepancia puede escalar en segundos. En este caso, el problema apuntó a un error de análisis o parsing que habría llevado al agente a confundir los decimales del token con valores enteros “en bruto”. Cuando eso ocurre, una orden pensada como pequeña puede convertirse en una transferencia gigantesca.

En términos prácticos, las criptomonedas y tokens suelen manejar unidades mínimas que luego se traducen a montos legibles para el usuario. Si el software interpreta mal ese factor, el monto final queda multiplicado. Por eso, en el mundo cripto se considera crítico validar montos, decimales y límites antes de firmar transacciones.

La fuente describe el episodio como un fallo de codificación que, sin un control adicional, permitió que el agente enviara una cantidad equivalente al 5% del supply. El carácter irreversible de la blockchain hizo el resto: una vez firmada y confirmada, la transferencia ya no podía deshacerse.

También hay un componente operativo: el reinicio que habría borrado la memoria del agente. En agentes autónomos, la gestión del estado y la persistencia de contexto son parte del “cinturón de seguridad”. Si ese cinturón falla, el sistema puede ejecutar acciones sin recordar límites o decisiones previas.

El giro inesperado: la comunidad abraza el “riesgo agente” y el precio sube 190%

El incidente no solo impactó al tesoro del proyecto. También se transformó en una narrativa que impulsó el interés por el token. Pese a que una pérdida de ese tamaño suele generar pánico, el precio de LOBSTAR subió 190% mientras la comunidad procesaba el evento y lo convertía en una historia viral.

Este tipo de reacciones no son nuevas en el ecosistema de memecoins. Con frecuencia, el mercado responde más a la atención y a la historia que a fundamentos tradicionales. Un evento “improbable” puede atraer compradores, especulación y publicaciones que amplifican el movimiento.

La fuente indica que, aun con el golpe a los fondos del tesoro, el proyecto alcanzó una capitalización de mercado cercana a USD $12 millones. Esa cifra ayuda a dimensionar la magnitud del episodio: un error operativo conviviendo con un rally impulsado por la conversación social.

La etiqueta “riesgo agente” resume el fenómeno. En la práctica, el caso funciona como recordatorio de que automatizar decisiones financieras sin barandas sólidas puede provocar resultados extremos, tanto en pérdidas directas como en consecuencias de mercado impredecibles.

Del “premio” a la realidad: vender 5% del supply con poca liquidez

Para el receptor, la transferencia se vio inicialmente como un golpe de suerte. En teoría, su cartera pasó a tener entre USD $350.000 y USD $440.000 en tokens. Pero en mercados con liquidez limitada, el valor “en pantalla” no siempre se materializa cuando llega el momento de vender.

El problema fue el tamaño. Liquidar un paquete equivalente a 5% del supply en un mercado poco profundo suele hundir el precio. Ese efecto se conoce como deslizamiento: cuanto mayor es la orden frente a la liquidez disponible, peor es el precio promedio de ejecución.

De acuerdo con la fuente, el receptor terminó liquidando los tokens por apenas USD $37.000 a USD $40.000. La diferencia frente al valor teórico ilustra una lección clásica en cripto: la capitalización y el precio de referencia no garantizan salida eficiente para posiciones grandes.

En otras palabras, el incidente mostró que el riesgo no solo estuvo en el error del agente. También estuvo en la estructura del mercado del propio token y en la capacidad real de absorber ventas sin colapsar la cotización.

El segundo tropiezo: apostar el botín en un token a su nombre y terminar con unos USD $6.000

Tras convertir una parte en efectivo, llegó una decisión que agravó el desenlace. En lugar de retirarse con lo obtenido, el receptor supuestamente colocó alrededor de USD $25.000 en un nuevo token lanzado en su nombre, buscando capitalizar el hype del momento.

Ese tipo de movimientos suele depender de una condición frágil: que la atención se mantenga y que exista liquidez suficiente para entrar y salir. Cuando el entusiasmo baja, la profundidad de mercado puede evaporarse con rapidez y dejar a los participantes atrapados.

Según el relato de la fuente, el impulso no duró. La liquidez se desvaneció, el precio colapsó y la posición se deshizo rápidamente. El “premio” de seis cifras terminó siendo una secuencia de pérdidas encadenadas.

El saldo final del accidente, siempre de acuerdo con la fuente, se redujo a alrededor de USD $6.000. El recorrido, desde un máximo teórico cercano a USD $441.000 hasta esa cifra, condensa en un solo caso tres riesgos típicos del sector: automatización defectuosa, poca liquidez y decisiones impulsadas por euforia.


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