Microsoft volverá a encarecer las consolas Xbox desde el 1 de agosto de 2026, en lo que representa su tercer aumento desde 2025. La empresa también retirará el modelo de 2 TB y lanzará nuevas opciones de financiamiento, en medio de una crisis de componentes que sigue presionando a toda la industria.
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- Xbox subirá entre USD $100 y USD $150 el precio de sus consolas a partir del 1 de agosto de 2026.
- Microsoft descontinuará el modelo de 2 TB y dejará la Xbox Series X de 1 TB con disco en USD $800.
- La empresa atribuye el ajuste al alza de los costos de almacenamiento y memoria, y suma planes de financiamiento y venta de equipos reacondicionados.
🎮💰 Aumento de precios en Xbox desde agosto de 2026
La Xbox Series X pasará de USD $650 a USD $800.
La Xbox Series S de 512 GB subirá a USD $500.
Microsoft retira el modelo de 2 TB y ajusta precios globalmente.
La compañía atribuye el ajuste a costos elevados de memoria y… pic.twitter.com/Pc2nnJo2bz
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 25, 2026
Microsoft anunció un nuevo aumento global en los precios de las consolas Xbox, el tercero desde 2025. La medida entrará en vigor el 1 de agosto de 2026 y elevará entre USD $100 y USD $150 el costo de los principales modelos.
Además del ajuste, la compañía confirmó que descontinuará la versión de 2 TB. El cambio deja una nueva estructura de precios más alta para toda la línea activa de hardware.
El nuevo listado sitúa a la Xbox Series X de 1 TB con unidad de disco en USD $800. La variante totalmente digital de 1 TB pasará a costar USD $750.
En el caso de la Xbox Series S, el modelo de 512 GB subirá a USD $500. La versión de 1 TB alcanzará USD $600.
La decisión vuelve a poner el foco sobre una industria que lleva varios años enfrentando tensión en costos de producción. En el mercado de consolas, ese problema pesa más porque estos equipos suelen venderse con márgenes reducidos o incluso por debajo de su costo de fabricación.
Qué cambiará en agosto y cómo queda la nueva estructura de precios
Según explicó Microsoft en su publicación oficial de Xbox Wire, el aumento será efectivo desde el 1 de agosto de 2026. La empresa indicó que actualizará los precios en todo el mundo, detalla Kotaku.
Para los modelos de 512 GB, el incremento será de USD $100. Para los equipos de 1 TB, la subida llegará a USD $150. Con ese ajuste, la Xbox Series X de 1 TB con disco subirá desde USD $650 hasta USD $800. La Xbox Series X de 1 TB totalmente digital pasará de USD $600 a USD $750.
La Xbox Series S de 512 GB aumentará desde USD $400 hasta USD $500. La Xbox Series S de 1 TB avanzará desde USD $450 hasta USD $600.
Microsoft también informó que retirará del catálogo el modelo de 2 TB. Ese equipo ya había alcanzado un precio de USD $800 tras la anterior subida y ahora dejará de venderse como parte de la oferta regular.
El anuncio refuerza la idea de que el encarecimiento del hardware no ha terminado. Para los consumidores, el cambio implica que entrar al ecosistema Xbox requerirá un gasto inicial significativamente mayor.
La explicación de Microsoft: memoria y almacenamiento cada vez más caros
Microsoft atribuyó el aumento al encarecimiento de componentes clave para fabricar las consolas. En particular, señaló que los precios del almacenamiento y la memoria se han disparado desde el ajuste anterior.
La compañía afirmó que esos costos han aumentado 2,5 veces desde la última subida de precios, ocurrida en octubre. También advirtió que espera que vuelvan a duplicarse para el otoño de 2027.
Ese dato ayuda a entender por qué el fabricante optó por trasladar parte de la presión al consumidor final. En una consola, la memoria y el almacenamiento no son accesorios menores, sino piezas centrales del producto.
La empresa enmarcó la decisión dentro de una crisis más amplia que afecta a toda la electrónica de consumo. Sin embargo, sostuvo que el impacto resulta especialmente duro en el negocio de las consolas.
A diferencia de teléfonos, computadoras o parlantes, las consolas suelen comercializarse sin ganancias relevantes al momento de la venta. En muchos casos, se venden incluso por debajo del costo de fabricación, con la expectativa de recuperar margen a través de juegos, servicios y suscripciones.
Ese modelo hace que cualquier salto en insumos estratégicos tenga un efecto más visible en precios finales. Cuando la presión de costos persiste, el margen para absorber el golpe se reduce con rapidez.
Tercer aumento desde 2025 y un contexto marcado por aranceles y tensiones macroeconómicas
Esta es la tercera vez que los sistemas Xbox suben de precio desde 2025. El primer ajuste ocurrió en mayo del año pasado, en medio de especulación sobre el impacto de los aranceles impuestos por el presidente Trump.
En aquel momento, muchos observadores situaron esos aranceles en el centro de la decisión. Aunque la empresa no presentó esa explicación como único motivo, el debate quedó instalado alrededor del costo de importar y ensamblar hardware.
La segunda subida llegó en septiembre de ese mismo año. Entonces, Microsoft justificó la medida por “cambios en el entorno macroeconómico”.
Ese incremento previo llevó al modelo de 2 TB hasta los USD $800. Ahora, en vez de escalarlo aún más, la empresa optó por descontinuarlo.
La secuencia muestra que el problema no parece responder a un episodio aislado. Más bien sugiere una cadena de presiones acumuladas, desde costos industriales hasta factores comerciales y macroeconómicos.
Para el consumidor promedio, el resultado es claro: una consola que hace poco se percibía como una compra aspiracional ahora se acerca más a un gasto premium. Esa percepción puede afectar tanto la demanda como la competitividad frente a otras formas de entretenimiento digital.
Compra ahora, paga después, segunda mano y reacondicionados
Junto con la subida de precios, Microsoft presentó un nuevo servicio de “Compra Ahora, Paga Después”. La propuesta permitirá adquirir sistemas Xbox en sus tiendas propias y dividir el pago en cuotas sin intereses.
Amazon también ofrecerá financiamiento de hasta 12 meses con pagos mensuales flexibles. La apuesta indica que la empresa busca amortiguar el impacto psicológico del nuevo precio de entrada.
Este tipo de herramientas no reduce el valor total del producto, pero sí redistribuye la carga en el tiempo. En mercados con consumo presionado por inflación, crédito o ingreso disponible, esa diferencia puede ser decisiva para cerrar una compra.
Microsoft también dijo que está trabajando con minoristas para vender sistemas de segunda mano. Además, impulsará la comercialización de equipos reacondicionados certificados dentro de la Microsoft Store.
La expansión de opciones usadas y reacondicionadas revela que la empresa busca sostener la accesibilidad del ecosistema sin renunciar al aumento de precios en el hardware nuevo. Es una estrategia pragmática en un segmento donde el costo inicial puede frenar la adopción.
Para algunos usuarios, el financiamiento sin intereses y los productos certificados reacondicionados podrían convertirse en la única vía razonable para seguir dentro de la plataforma. Para otros, la subida podría acelerar la decisión de postergar la compra o migrar a alternativas distintas.
Por qué este caso importa más allá del mercado gamer
Aunque la noticia se centra en videojuegos, el caso de Xbox también sirve como termómetro de cadenas globales de suministro bajo presión. Cuando una gran tecnológica reconoce aumentos de 2,5 veces en memoria y almacenamiento, la señal trasciende al nicho gamer.
Los semiconductores, la memoria y el almacenamiento son insumos esenciales para múltiples industrias, desde centros de datos hasta dispositivos de inteligencia artificial. Su encarecimiento puede trasladarse a precios finales, márgenes corporativos y decisiones de inventario.
También hay una lectura financiera detrás del movimiento. En lugar de absorber el golpe por completo, Microsoft reparte el costo entre subida de precios, retiro de productos y mecanismos de crédito al consumidor.
Esa combinación se parece a respuestas vistas en otros sectores tecnológicos cuando el entorno de costos deja de ser transitorio. Las empresas no solo aumentan precios, sino que ajustan portafolios y crean puentes de financiamiento para sostener la demanda.
De acuerdo con la información publicada por Kotaku, el mensaje de fondo es que la crisis de componentes sigue teniendo efectos concretos y visibles. En las consolas, ese efecto se siente más porque históricamente no han sido productos de alto margen.
En el corto plazo, la pregunta será si los jugadores aceptan el nuevo umbral de precios. En el mediano, el mercado observará si esta presión termina afectando ventas, suscripciones y el ritmo de renovación de hardware.
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