xAI, la firma de inteligencia artificial de Elon Musk, atraviesa otra reconstrucción profunda tras perder a la mayoría de sus cofundadores, quedar rezagada en herramientas de codificación y enfrentar presión interna para demostrar que Grok puede convertirse en un negocio real.
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- De los 11 cofundadores originales de xAI, solo dos siguen en la empresa junto a Elon Musk.
- Musk reconoció que xAI “no se construyó bien la primera vez” y aseguró que ahora se está rehaciendo desde los cimientos.
- La presión crece por el rezago frente a OpenAI y Anthropic, la pausa del proyecto Macrohard y la futura exposición de xAI dentro de SpaceX.
🚨 xAI en crisis: se va la mayoría de sus cofundadores 🚨
Elon Musk admite que la empresa "no se construyó bien la primera vez"
Solo dos de los 11 cofundadores originales permanecen.
La presión aumenta ante la competencia de OpenAI y Anthropic en herramientas de… pic.twitter.com/KT0rSmCPMK
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 14, 2026
xAI, la empresa de inteligencia artificial creada por Elon Musk, atraviesa una nueva etapa de reestructuración interna en medio de salidas de alto perfil, presión competitiva y dudas sobre su capacidad para monetizar Grok. El momento es especialmente delicado porque la firma intenta recortar distancia frente a OpenAI y Anthropic en uno de los segmentos más rentables del sector: las herramientas de codificación asistidas por IA.
La situación también tiene una dimensión corporativa más amplia. Ahora que xAI forma parte de SpaceX, la presión por mostrar resultados no viene solo del mercado tecnológico, sino también del frente financiero. Una unidad de IA que consume efectivo y todavía no demuestra una adopción contundente de Grok puede convertirse en un foco incómodo para inversionistas, especialmente si SpaceX avanza hacia una oferta pública de acciones.
Según reportó TechCrunch, de los 11 cofundadores originales que lanzaron xAI junto a Musk hace tres años, solo permanecen dos. Los sobrevivientes de ese grupo son Manuel Kroiss y Ross Nordeen, quienes continúan en la empresa junto al propio Musk.
El tono de la crisis quedó resumido en una frase del empresario. “xAI no se construyó bien la primera vez, así que se está reconstruyendo desde los cimientos”, escribió Musk el jueves en X. La afirmación intenta presentar la renovación como una decisión estratégica, aunque el contexto sugiere que la empresa está reaccionando a problemas concretos de ejecución y competitividad.
La urgencia por no quedar atrás en codificación con IA
La presión inmediata gira en torno a los asistentes de programación, una categoría que se ha convertido en uno de los negocios más prometedores para los laboratorios de IA. Esta semana, los cofundadores Zihang Dai y Guodong Zhang dejaron xAI después de que Musk se quejara de que las herramientas de codificación de la compañía no estaban compitiendo de forma efectiva con Claude Code, de Anthropic, ni con Codex, de OpenAI.
El propio Musk indicó que la empresa realizó el miércoles una reunión con empleados enfocada en cómo recuperar terreno. Su predicción fue que xAI podría ponerse al día hacia mediados de este año. Esa meta luce ambiciosa, sobre todo en un mercado en el que la ventaja suele medirse por la calidad del modelo, la integración con flujos de trabajo reales y la velocidad de iteración del producto.
Para entender la importancia de ese frente hay que mirar el negocio. Aunque Grok ganó usuarios a comienzos de año en parte por la regulación laxa de xAI respecto a la generación de imágenes sexuales e incluso abusivas, el dinero serio del sector parece concentrarse en herramientas que resuelven tareas concretas y repetibles. Los asistentes de codificación son un ejemplo claro porque empresas y desarrolladores pagan por productividad, integración y reducción de costos.
Eso significa que el retraso de xAI en esta área no es solo un problema de imagen. Es un problema comercial. Si Grok no logra convertirse en una plataforma útil para programación y trabajo digital, la empresa corre el riesgo de quedarse con mucha visibilidad pública, pero poca tracción en los segmentos que generan ingresos sostenibles.
Salidas, reorganización y presión interna
La ola de cambios no comenzó esta semana. Hace un mes, 11 ingenieros senior de xAI, incluidos dos cofundadores, dejaron la empresa tras movimientos que Musk describió como una reorganización necesaria para adaptarse a un negocio más grande. Lejos de cerrar el capítulo, esa sacudida parece haber sido apenas una fase de una revisión interna más profunda.
El Financial Times informó además que ejecutivos de SpaceX y Tesla fueron enviados a xAI para evaluar al personal y despedir a quienes no cumplieran con los estándares. Ese dato sugiere que la supervisión sobre el laboratorio se endureció y que Musk está recurriendo a cuadros de confianza de otras compañías de su ecosistema para intentar acelerar una recuperación operativa.
En paralelo, Musk dijo el jueves en X que él y Baris Akis estaban revisando solicitudes de empleo rechazadas por la empresa para contactar a candidatos prometedores que nunca recibieron una entrevista. “Mis disculpas”, escribió, en un mensaje dirigido a ese grupo de postulantes. La declaración muestra que la reestructuración no solo pasa por recortes, sino también por corregir fallas en el proceso de reclutamiento.
LinkedIn reporta que xAI tiene poco más de 5.000 empleados. La cifra deja a la empresa por debajo de OpenAI, con más de 7.500, y por encima de Anthropic, con más de 4.700. El tamaño, sin embargo, no garantiza capacidad de ejecución. En mercados de IA, la combinación de talento, cómputo, producto y enfoque estratégico pesa tanto como el volumen de personal.
Nuevas contrataciones y el atractivo de controlar el modelo
No todas las señales son negativas para xAI. Andrew Milich y Jason Ginsberg se incorporarán a la empresa desde Cursor, una firma reconocida por sus herramientas de codificación asistidas por IA, donde ambos compartían la responsabilidad de ingeniería de producto. La llegada de estos perfiles puede darle a xAI experiencia directa en una categoría donde hoy necesita mejorar con rapidez.
El movimiento también tiene un valor simbólico. A diferencia de xAI, Cursor depende de laboratorios de frontera para acceder a los modelos de IA sobre los que corren sus productos. La decisión de Milich y Ginsberg de sumarse a xAI puede interpretarse como una señal de que el acceso directo a un gran modelo de lenguaje y a recursos de cómputo sigue siendo un incentivo poderoso para atraer talento de alto nivel.
En otras palabras, el principal activo de xAI todavía puede ser su condición de laboratorio con modelo propio. En una industria donde muchas aplicaciones dependen de infraestructura ajena, controlar el núcleo tecnológico ofrece ventajas en velocidad, costo, personalización y experimentación. Eso no elimina los problemas actuales, pero sí ayuda a explicar por qué la empresa todavía logra captar perfiles estratégicos.
El reto será convertir ese potencial en producto competitivo. La historia reciente del sector ha demostrado que contar con un modelo avanzado no basta. La clave está en empaquetarlo en herramientas útiles, confiables y fáciles de adoptar para consumidores y clientes empresariales.
Macrohard, Tesla y la ambición de un agente total
Más allá de la codificación, Musk sigue apostando por una visión más amplia para xAI. El proyecto Macrohard, nombre que según el empresario es “una referencia divertida a Microsoft”, busca desarrollar un agente de IA capaz de hacer cualquier cosa que un trabajador de oficina puede hacer en una computadora. La idea apunta a un asistente digital integral, no solo a un chatbot o a un copiloto para tareas aisladas.
Sin embargo, la ejecución vuelve a mostrar señales de fragilidad. Toby Pohlen, nombrado en febrero para liderar Macrohard, dejó la empresa en cuestión de semanas. Además, Business Insider reportó esta semana que el proyecto estaba en pausa. Esa combinación de salida temprana y congelamiento refuerza la percepción de que xAI todavía lucha por estabilizar sus prioridades internas.
Musk respondió vinculando de forma más explícita a Tesla con esa iniciativa. Reveló por primera vez que Macrohard es un esfuerzo conjunto con Tesla, que también desarrolla un agente complementario llamado “Optimus Digital”, una referencia al robot humanoide Optimus. En el esquema descrito por Musk, el modelo de lenguaje de xAI dirigiría al agente de Tesla mientras ejecuta tareas en una computadora.
La idea es ambiciosa, pero no exclusiva. Otras empresas también persiguen agentes capaces de operar software y completar flujos de trabajo de oficina. El concepto recuerda a la oferta “Todo es Computadora” de Perplexity, orientada a usuarios empresariales con un “proxy digital” dedicado, y también a los desarrollos de Peter Steinberger en OpenAI tras crear los agentes personales de OpenClaw.
En ese contexto, xAI no solo compite por talento o por rendimiento de modelos. También compite por definir qué tipo de agente de IA dominará la siguiente etapa del mercado. El problema es que, por ahora, la empresa necesita demostrar primero que puede ordenar su casa, retener talento y traducir su escala en resultados visibles. Con solo dos cofundadores originales aún dentro, esa tarea parece más urgente que nunca.
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