Un investigador noruego reveló que instrucciones maliciosas ocultas en documentos pueden alterar la respuesta de Copilot para Word y copiarse en nuevos archivos, mientras Microsoft reconoce el riesgo y recomienda reforzar las revisiones.
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- Un documento comprometido puede introducir instrucciones ocultas en el contexto de Copilot y modificar un informe financiero.
- El contenido malicioso puede copiarse en archivos nuevos y continuar su propagación sin acceso directo al entorno de Microsoft 365.
- El investigador Håkon Måløy afirma que las mitigaciones aplicadas hasta ahora no cerraron la clase amplia de vulnerabilidad.
Un documento de Word aparentemente confiable puede convertirse en el punto de entrada para un bug capaz de propagarse mediante Copilot para Word. La amenaza aprovecha instrucciones ocultas dentro del archivo para influir en la respuesta de la inteligencia artificial y contaminar documentos posteriores.
El problema fue divulgado públicamente por Håkon Måløy, científico de datos noruego con un doctorado en inteligencia artificial aplicada y aprendizaje automático. El investigador presentó los detalles en una publicación de blog, aunque decidió no revelar la carga útil específica de su prueba, reporta The Register.
Cómo opera el bug dentro de Copilot
El escenario descrito comienza con un empleado que descarga un análisis de mercado desde un sitio web considerado confiable. El archivo parece servir como material de referencia para preparar un informe financiero mediante Copilot, pero contiene instrucciones maliciosas ocultas.
En la prueba de concepto de Måløy, esas instrucciones se insertaron como texto blanco de tamaño pequeño. El contenido ordenaba a Copilot modificar las cifras del informe y copiar el propio bug en el documento generado por la herramienta.
La víctima no necesita reconocer la existencia de esas instrucciones para activar el mecanismo. Basta con incluir el archivo comprometido dentro del contexto que Copilot utiliza para elaborar o editar un documento.
El riesgo aumenta cuando otro empleado incorpora el informe contaminado a su propio trabajo. El proceso comienza nuevamente y el nuevo documento puede conservar las instrucciones maliciosas, lo que amplía la cadena de propagación.
Según Måløy, el ataque puede continuar sin una participación adicional del sitio web comprometido ni del archivo original. El atacante tampoco necesita acceso al entorno de Microsoft 365 de la víctima, pues solo debe compartir un documento malicioso.
Una vulnerabilidad vinculada al diseño de los modelos de lenguaje
Copilot debería utilizar los documentos incluidos por el usuario como fuentes de información, no como indicaciones adicionales que puedan cambiar sus objetivos. La investigación sugiere que esa separación no siempre funciona de manera confiable.
La técnica pertenece a una clase de ataques conocida como inyección de prompt de dominio cruzado. En términos simples, el atacante introduce instrucciones dentro de un contenido que el modelo debe analizar, con la intención de que esas órdenes alteren la tarea original.
El desafío surge porque los asistentes de inteligencia artificial necesitan procesar correos electrónicos, documentos, páginas web, memorias, resultados de herramientas y otros datos que pueden estar bajo control de un atacante. Esa utilidad también amplía la superficie de exposición.
Måløy sostiene que pedirle al mismo modelo que detecte una instrucción maliciosa puede ser insuficiente. El sistema tendría que interpretar el contenido para decidir si es peligroso, pero durante esa interpretación el contenido podría influir en su conducta.
El investigador comparó esa estrategia con solicitarle a un intérprete que ejecute un programa no confiable para determinar si el programa es seguro. La analogía apunta a una limitación estructural, no únicamente a un error aislado en una actualización.
Colocar otro modelo delante del primero tampoco resolvería necesariamente el problema, según su análisis. Esa defensa solo trasladaría el punto vulnerable hacia otra capa y produciría una cadena de modelos de lenguaje que deberían vigilarse entre sí.
Divulgación coordinada y respuestas de Microsoft
Måløy afirmó que comenzó a trabajar con Microsoft en marzo de 2026 para abordar la vulnerabilidad. La divulgación pública se retrasó dos veces durante la coordinación entre el investigador y la empresa.
Después de 144 días, el investigador concluyó que las personas debían conocer el riesgo. En su informe explicó que el plazo acordado para la coordinación había terminado y que las pruebas no mostraban una mitigación robusta para la clase más amplia de vulnerabilidad.
Microsoft corrigió la explotación demostrada en el aviso original de prueba de concepto. Sin embargo, Måløy indicó que pudo reformular la carga útil y volver a propagar el bug, además de alterar datos financieros en un documento objetivo.
El investigador señaló que varias actualizaciones de Copilot no eliminaron la viabilidad de esta nueva clase de bug. También afirmó que dos intentos de mitigación, incluida una actualización del modelo, no cerraron completamente la categoría de ataque.
En declaraciones recogidas por The Register, Microsoft dijo que abordó los hallazgos reportados y agradeció la colaboración durante la divulgación coordinada. La compañía describió su respuesta como una estrategia de defensa en profundidad.
La empresa explicó que utiliza salvaguardas en varios puntos para bloquear instrucciones maliciosas y mantener las tareas alineadas con las solicitudes de los usuarios. También indicó que fortalece esas protecciones conforme evolucionan la tecnología y el panorama de amenazas.
Qué pueden hacer los usuarios y las empresas
La recomendación central para los clientes consiste en tratar los documentos de fuentes externas como contenido no confiable cuando se utilicen en Copilot. La advertencia aplica incluso si el archivo proviene de un sitio web conocido o de un socio habitual.
Måløy aconsejó revisar por completo cada documento antes de enviarlo a Copilot. Esa revisión debe buscar instrucciones inusuales, texto oculto, cambios inesperados de formato y cualquier contenido que parezca dirigir la conducta del asistente.
También recomendó revisar completamente cada documento generado o editado por Copilot antes de distribuirlo. En el caso de informes financieros, la verificación humana debe incluir las cifras, las fuentes, las conclusiones y los cambios realizados por la herramienta.
El problema es que ninguna medida aplicada únicamente por el cliente aborda por completo la vulnerabilidad al momento de la divulgación. La revisión manual reduce el riesgo, pero también limita una de las principales ventajas de automatizar el trabajo documental.
Microsoft recomendó instalar las últimas actualizaciones y utilizar varias capas de protección de seguridad. La empresa también pidió actuar con precaución frente al contenido de fuentes desconocidas y revisar el material generado por inteligencia artificial antes de usarlo o compartirlo.
Estas medidas no convierten a un documento en una fuente segura por defecto. La confianza debe depender de la verificación de su contenido y de la forma en que el archivo ingresa al flujo de trabajo.
Impacto para los flujos empresariales de inteligencia artificial
La propagación descrita resulta especialmente relevante porque no requiere una intrusión tradicional en las cuentas de la organización. El bug puede avanzar mediante la circulación normal de archivos entre empleados, equipos y procesos administrativos.
Un informe contaminado puede parecer legítimo cuando llega a un nuevo usuario. Si el documento conserva instrucciones invisibles, cada uso posterior con Copilot puede multiplicar el alcance del ataque y dificultar la identificación del primer archivo infectado.
La alteración de cifras financieras introduce un riesgo adicional para las empresas. Un documento modificado podría influir en reportes internos, decisiones administrativas o análisis de mercado antes de que alguien detecte la manipulación.
El caso también muestra que la seguridad de la inteligencia artificial no depende únicamente de proteger el modelo o la cuenta del usuario. El origen, el formato y el recorrido de los datos que entran en el contexto tienen una importancia equivalente.
Para Måløy, el desafío a largo plazo consiste en diseñar sistemas donde los objetivos y las intenciones existan de manera independiente de la información procesada. Esa separación permitiría que el modelo analice datos potencialmente hostiles sin convertir sus instrucciones en órdenes operativas.
Hasta que ese diseño sea posible, el investigador considera que cualquier sistema que integre un modelo de lenguaje en un flujo confiable debe asumir que el contenido controlado por atacantes puede producir algún nivel de vulneración.
El episodio no implica que todos los documentos utilizados con Copilot estén infectados. Sí evidencia que los usuarios deben revisar los archivos y las respuestas de la herramienta con el mismo cuidado aplicado a cualquier fuente que pueda afectar información empresarial.
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