Por Canuto  

TSMC elevó sus ingresos de agosto 53,3% interanual hasta NT$514.800 millones, mientras acelera la construcción de fábricas para atender una demanda de chips de IA que sigue superando su capacidad.
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  • TSMC reportó ingresos de NT$514.800 millones en agosto, un aumento interanual de 53,3%.
  • La empresa intenta construir y equipar unas 20 fábricas, frente a las cuatro o cinco que podía desarrollar simultáneamente en el pasado.
  • Su gasto de capital previsto para 2026 subió a entre USD $60.000 millones y USD $64.000 millones, con nuevas tecnologías de ASML previstas para 2030.


TSMC registró ingresos de NT$514.800 millones en agosto, equivalentes a unos USD $16.300 millones, tras anotar un crecimiento interanual de 53,3%. El resultado se produce en un contexto de fuerte inversión de empresas tecnológicas de todo el mundo en infraestructura para inteligencia artificial, un proceso que ha convertido a los semiconductores avanzados en uno de los recursos más disputados de la economía digital.

La expansión de las ventas ocurre mientras Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. reconoce que todavía no puede satisfacer toda la demanda de sus clientes. La compañía fabrica chips para Nvidia y Apple, entre otras empresas, y ha aumentado sus inversiones a un ritmo excepcional para intentar acompañar el crecimiento de los centros de datos, los sistemas de cómputo acelerado y las aplicaciones de IA.

Una demanda que supera la capacidad industrial

Los analistas esperan, en promedio, que las ventas de TSMC crezcan 46,8% durante el trimestre actual, una previsión que muestra la magnitud de las expectativas depositadas en el fabricante taiwanés. Sin embargo, la empresa ha advertido que el problema ya no consiste únicamente en conseguir pedidos, sino en disponer de suficientes fábricas, herramientas y equipos para procesarlos dentro de los plazos que exige el mercado.

Cliff Hou, subdirector coejecutivo de operaciones de TSMC, explicó que la empresa intenta construir y equipar alrededor de 20 fábricas dentro y fuera de Taiwán. En el pasado, añadió, la compañía solía trabajar simultáneamente en cuatro o cinco edificios nuevos, por lo que la escala actual representa un salto de varias veces frente a su patrón histórico de expansión.

En declaraciones citadas por Bloomberg, Hou resumió la presión con una comparación directa: “En este momento estás casi a 4x o 5x, tratando de alcanzar, pero aun así no puedes satisfacer la demanda”. El ejecutivo también señaló que las necesidades de herramientas para fabricar chips casi se han duplicado desde finales del año pasado, una señal de que el cuello de botella abarca tanto la infraestructura física como el equipamiento especializado.

La carrera por ampliar la oferta se produce en un sector donde cada nueva generación tecnológica requiere inversiones mayores y ciclos de preparación complejos. Para TSMC, aumentar la producción no significa simplemente abrir más espacio, porque las fábricas deben incorporar procesos avanzados, maquinaria de precisión y sistemas capaces de fabricar componentes con los niveles de rendimiento que demandan los aceleradores de IA.

Más inversión, tecnología avanzada y presión sobre los márgenes

TSMC también acordó con ASML Holding comenzar a utilizar en producción masiva, a partir de 2030, las máquinas de litografía ultravioleta extrema High NA. Se trata de equipos de vanguardia que pueden costar hasta USD $400 millones cada uno, y cuyo precio había llevado a la compañía taiwanesa a decir repetidamente que todavía no desplegaría los sistemas más avanzados de ASML.

El acuerdo modifica esa postura en un momento en que la presión por mejorar el rendimiento de los chips pesa más que las preocupaciones iniciales sobre el costo de las herramientas. La decisión no elimina el desafío financiero: cada nueva generación de equipos incrementa la inversión necesaria, eleva la depreciación y obliga a la empresa a equilibrar capacidad futura con rentabilidad presente.

La división de inteligencia de mercados de Bloomberg considera que las previsiones de consenso podrían subestimar la capacidad de TSMC para mantener sus márgenes en 2027. Las estimaciones actuales apuntan a un crecimiento de las ganancias de 31% sobre un aumento de ingresos de 35%, lo que implicaría un margen bruto de 65,5%, frente al 66,4% proyectado para 2026.

La posible compresión responde a factores conocidos, entre ellos la transición a la tecnología de 2 nanómetros y el costo de las fábricas ubicadas en el extranjero. TSMC prevé una dilución de entre tres y cuatro puntos porcentuales por esos elementos, mientras la depreciación crecerá bajo un presupuesto de gasto de capital superior a USD $60.000 millones.

Aun así, los precios podrían compensar parte de esa presión, según el análisis atribuido a Charles Shum, analista de Bloomberg Intelligence. Algunos aumentos previstos para el segundo semestre de 2026 fueron aplazados hasta el primer trimestre de 2027, lo que deja abierta la posibilidad de que TSMC traslade una porción mayor de sus costos y de la fortaleza de la demanda a sus clientes.

La apuesta de TSMC por un auge prolongado

En julio, TSMC elevó sus proyecciones de ingresos y gasto de capital para todo el año, una decisión que reflejó su confianza en que el crecimiento de la demanda de chips de IA continuará hasta 2027 y más adelante. La empresa prevé que sus ventas anuales en dólares aumenten ligeramente por encima de 40%, un ritmo que la mantendría entre los principales beneficiarios industriales de la expansión de la IA.

El gasto de capital previsto para 2026 se ubica entre USD $60.000 millones y USD $64.000 millones, un rango récord para la compañía. El dinero financiará la construcción y el equipamiento de nuevas instalaciones, además de la incorporación gradual de procesos tecnológicos que permitan fabricar chips más avanzados para centros de datos y otros sistemas de cómputo intensivo.

La escala de esa inversión también muestra por qué la demanda de IA tiene efectos que van mucho más allá de los diseñadores de modelos y de los proveedores de servicios en la nube. Cada expansión requiere edificios, maquinaria, materiales y personal especializado, mientras los fabricantes deben coordinar entregas con clientes que compiten por asegurar capacidad antes de que el mercado vuelva a estrecharse.

Para los inversionistas, el desafío consiste en determinar cuánto tiempo puede mantenerse este desequilibrio entre pedidos y oferta sin erosionar los márgenes. La fortaleza de los precios favorece los ingresos, pero la construcción acelerada de fábricas y la adopción de procesos más costosos pueden limitar cuánto de ese crecimiento se convierte finalmente en ganancias.

Las acciones de TSMC han subido alrededor de 60% desde el comienzo del año, en un contexto de expectativas de que el auge de la inteligencia artificial seguirá alimentando sus resultados. Esa valorización refleja optimismo, aunque también eleva la exigencia sobre la empresa: cualquier señal de desaceleración en la inversión de sus clientes o de retrasos en sus nuevas plantas podría ser observada con especial atención por el mercado.

Por ahora, los datos de agosto muestran que la demanda de chips sigue favoreciendo los ingresos del fabricante, incluso cuando limita su capacidad para atender todos los pedidos. TSMC intenta resolver esa contradicción construyendo más fábricas, comprando equipos más sofisticados y trasladando parte de la presión a los precios, mientras la industria global apuesta a que la demanda de IA no sea un fenómeno pasajero.


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