Una extensa tesis difundida por Marc Andreessen plantea que SpaceX ya no debe entenderse solo como una empresa de cohetes, sino como el núcleo de una estrategia mucho mayor que une lanzamientos, internet satelital, inteligencia artificial, robots y energía solar orbital. La visión, asociada a Elon Musk, dibuja una ruta hacia ciudades autosostenibles en la Luna y Marte, centros de datos en el espacio y una infraestructura capaz de escalar la computación a niveles hoy inimaginables.
***
- El esquema de compensación de Elon Musk en SpaceX estaría atado a metas extremas como una colonia permanente de 1 millón de personas en Marte y centros de datos espaciales de 100 teravatios.
- La tesis sostiene que SpaceX, Starlink, xAI y Tesla forman una constelación industrial orientada a abaratar el acceso al espacio, escalar la IA y construir infraestructura fuera de la Tierra.
- La Luna aparece ahora como prioridad táctica por permitir ciclos de prueba más rápidos que Marte y por su potencial para fabricar satélites, paneles solares y sistemas de computación orbital.
🚀🌌 SpaceX evoluciona hacia una visión más ambiciosa
La compañía no solo se enfoca en cohetes.
Desarrolla infraestructura para colonias autosostenibles en Marte y la Luna.
El esquema de compensación de Elon Musk está basado en metas extremas: 1 millón de personas en Marte y… pic.twitter.com/LGUToSR2Qw
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 15, 2026
La visión más ambiciosa atribuida a Elon Musk para SpaceX ya no gira solo alrededor de cohetes reutilizables o contratos con la NASA. Según un análisis divulgado por @pmarca, la empresa estaría construyendo una pila tecnológica completa para llevar a la humanidad hacia una civilización multiplanetaria apoyada por inteligencia artificial.
El planteamiento conecta lanzamientos orbitales, internet satelital, robótica, semiconductores, energía solar y centros de datos en el espacio. La tesis también ubica a la Luna como ensayo general de una futura ciudad en Marte y como base industrial para sostener una expansión computacional sin precedentes.
En ese marco, la compensación de Musk en SpaceX habría sido diseñada alrededor de dos hitos extremos. El primero se pagaría si la empresa alcanza una valoración de USD $7,5 billones y establece una colonia humana permanente en Marte de al menos 1.000.000 de personas.
El segundo hito, según el texto, se activaría si SpaceX opera centros de datos en el espacio que consuman al menos 100 teravatios de energía. Esa cifra equivale a más de 1.000 veces el consumo de todos los centros de datos en la Tierra combinados, de acuerdo con la misma tesis.
Si ambos objetivos fracasan, Musk no recibiría nada más allá del salario de USD $54.080 que habría percibido desde 2019. La lógica detrás de ese acuerdo, siempre según el análisis, responde a dos décadas de promesas que parecían imposibles y que luego terminaron materializándose.
De empresa de cohetes a plataforma para una civilización espacial
El texto sostiene que SpaceX debe analizarse desde el destino final y no desde sus negocios actuales. Bajo esa lectura, Falcon 9, Starlink, Starship y la reciente integración con xAI serían peldaños de una arquitectura diseñada para construir ciudades fuera de la Tierra.
La referencia cultural central es la saga de Iain M. Banks sobre la Civilización. Musk dijo en 2023, durante la Cumbre de Seguridad de IA del Reino Unido, que los libros de la Cultura representan la mejor visión disponible de un futuro utópico o protopiano con inteligencia artificial.
Esa conexión no es decorativa. Tres de las plataformas autónomas de aterrizaje de SpaceX llevan nombres de naves sensibles de esas novelas: Of Course I Still Love You, Just Read the Instructions y A Shortfall of Gravitas.
La tesis resume ese futuro en cuatro requisitos. El primero es acceso a una fracción significativa de la energía de una estrella, el segundo es inteligencia física a gran escala, el tercero es inteligencia digital barata superior a la biológica y el cuarto es transporte masivo y económico fuera del planeta.
Desde esa óptica, SpaceX no sería solo un proveedor de lanzamientos. Se convertiría en la empresa que intenta reunir, en una sola estructura industrial, la energía, la computación, los robots y la logística necesarios para sostener una expansión humana más allá de la Tierra.
Marte, la Luna y el papel de Starship
El objetivo operativo de largo plazo, según el texto, es una ciudad autosostenible de 1.000.000 de personas en Marte dentro de la vida de quienes hoy están vivos. La parte crítica no es enviar humanos, sino garantizar que esa ciudad sobreviva incluso si la Tierra deja de mandar naves.
Esa autosuficiencia exige producir alimentos, agua, aire, energía, medicinas, maquinaria y eventualmente más población. El análisis afirma que trasladar a 1.000.000 de personas y millones de toneladas de carga requeriría varios miles de vuelos de Starship a más de 10 lanzamientos por día durante cada ventana Tierra-Marte.
Esas ventanas solo duran unas pocas semanas y se abren una vez cada 26 meses. Por eso la Luna aparece como una escala más cercana y útil, especialmente en el polo sur lunar, donde coinciden hielo en cráteres permanentemente sombreados y crestas con exposición solar continua.
Musk, según el texto, imagina algo más ambicioso que una base científica. Su idea incluye fábricas lunares capaces de construir satélites de IA y lanzarlos mediante un impulsor de masa, aprovechando la baja gravedad y la ausencia de atmósfera.
El regolito lunar, agrega el análisis, contiene cerca de 20% de silicio y 10% de aluminio por peso. Esos dos materiales son esenciales para paneles solares y estructuras satelitales, por lo que la Luna podría convertirse en la fuente industrial de una futura economía espacial.
Starship ocupa el centro de esa hoja de ruta. El texto afirma que Starship V3, cuyo vuelo inaugural ocurrió este año, es el cohete más grande y poderoso jamás construido, con una meta de reducir el costo a órbita a entre USD $100 y USD $500 por kilogramo.
Para ponerlo en contexto, la NASA calculó que históricamente alcanzar la órbita costaba cerca de USD $18.500 por kilogramo. Falcon 9 lo llevó a unos USD $2.700, Falcon Heavy a cerca de USD $1.400 y Starship apunta a un nuevo recorte de magnitud mucho mayor.
Starlink, Falcon 9 y el modelo operativo que financia la visión
La base económica del plan sería Starlink. Según el texto, el segmento de conectividad de SpaceX generó USD $11,4 billones en ingresos en 2025, con un aumento interanual de aproximadamente 50% y un margen EBITDA ajustado superior a 60%.
Para marzo de 2026, el servicio contaba con 10,3 millones de suscriptores en 164 países y operaba sobre más de 9.600 satélites. Lo que comenzó como una forma de llenar la capacidad de lanzamiento de la empresa se habría transformado en uno de sus motores financieros más relevantes.
Falcon 9, por su parte, aparece en el análisis como la “bestia de carga” que compra tiempo para todo lo demás. El cohete es descrito como el único impulsor orbital reutilizado a escala masiva, con unidades que ya vuelan más de 20 misiones antes de retirarse.
En 2025, SpaceX lanzó 83% de la masa enviada a la órbita desde la Tierra, siempre según la tesis. La compañía también habría puesto en órbita más carga útil que el resto del mundo combinado, pese a entrar décadas después que muchos actores tradicionales.
Detrás de esos resultados aparece el llamado “índice de idiota”, una regla interna asociada a Musk. La idea compara el costo de una pieza con el valor de sus materias primas y asume que una brecha excesiva indica ineficiencia o dependencia de proveedores sobrevalorados.
Esa lógica empujó a SpaceX hacia la integración vertical. También derivó en decisiones radicales, como construir internamente componentes que proveedores aeroespaciales vendían a precios mucho más altos, algo que ayudó a crear una cultura de reducción agresiva de costos.
El texto recuerda el caso de Steve Davis, quien recibió la misión de desarrollar un actuador para la etapa superior del Falcon 1. Un proveedor quería USD $120.000 por la pieza, pero el equipo de SpaceX terminó produciéndola por USD $3.900.
El “Algoritmo Musk” y una cultura de iteración extrema
La tesis atribuye buena parte de la ventaja de SpaceX no solo a la escala o a la integración vertical, sino a una cultura interna de velocidad. A diferencia del enfoque tradicional, SpaceX construiría prototipos baratos, los llevaría al fallo y aprendería con rapidez de cada error.
Esa filosofía quedó expuesta con el Falcon 1. Entre 2006 y 2008, SpaceX lanzó cuatro cohetes desde Kwajalein y los primeros tres fallaron por razones distintas, desde fugas de combustible hasta problemas en la separación de etapas.
El cuarto vuelo sí funcionó. Poco después, y cuando la empresa estaba a semanas de agotar su dinero, la NASA le adjudicó un contrato de carga por USD $1,6 mil millones, un hecho que resultó decisivo para la supervivencia de la compañía.
El texto también recupera el origen del proyecto. En 2001, Musk viajó a Rusia para intentar comprar misiles reacondicionados que sirvieran para enviar un invernadero a Marte y reactivar el interés público por la exploración espacial.
Tras una negociación fallida, Musk concluyó en el vuelo de regreso que podía construir el cohete por su cuenta. Poco después fundó SpaceX, arriesgando USD $100 millones, más de la mitad de los aproximadamente USD $180 millones que recibiría por la venta de PayPal.
De esa experiencia emergió lo que la empresa llama el “Algoritmo”, un proceso de cinco pasos. Consiste en cuestionar cada requisito, eliminar partes o procesos, simplificar y optimizar, acelerar el tiempo de ciclo y solo al final automatizar.
Según el análisis, esa disciplina se refleja incluso en el Raptor 3. El motor produciría 22% más empuje que el Raptor 2, pesaría 40% menos y evitaría la necesidad de escudo térmico gracias a una integración estructural más profunda por impresión 3D.
La misma exigencia habría sido aplicada a personas y equipos. El texto recuerda que en 2018 Musk voló a Redmond, despidió al liderazgo sénior de Starlink y rearmó el grupo con jóvenes ingenieros de la división de cohetes para acelerar el calendario.
xAI, Tesla y la apuesta por centros de datos orbitales
Uno de los puntos más audaces del análisis es que el lugar económicamente más atractivo para desplegar computación de IA podría ser el espacio. La razón sería el cuello de botella energético que enfrenta el sector mientras la demanda de cómputo crece de forma exponencial.
Los paneles solares en órbita entregarían entre cuatro y diez veces más energía que los mismos paneles instalados en la Tierra, dependiendo de la ubicación terrestre. En el espacio no hay atmósfera, nubes, estaciones ni ciclo día-noche que reduzcan la captación.
El texto afirma que esa es una de las razones por las que SpaceX se fusionó con xAI en febrero. Bajo esa apuesta, cohetes e inteligencia dejan de ser negocios separados y pasan a formar parte de un mismo problema industrial.
xAI aporta el modelo Grok y el equipo que construyó las supercomputadoras Colossus 1 y Colossus 2. El análisis dice que 100.000 GPU quedaron entrenando en 122 días en una antigua fábrica de Memphis y que, una vez llegaron los racks, el clúster estuvo activo en 19 días.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, es citado describiendo ese despliegue como sobrehumano. Según la tesis, un proyecto que normalmente tomaría al menos cuatro años fue completado por Musk y el equipo de xAI en apenas cuatro meses.
La rentabilidad potencial sería enorme. El texto señala que en mayo Anthropic acordó pagar a SpaceX USD $1,25 mil millones por mes por toda la capacidad de Colossus 1 y que Google pagará USD $920 millones por mes por acceso a 110.000 GPU.
Juntas, esas dos operaciones representarían cerca de USD $26 mil millones al año en ingresos. El dato es presentado como prueba de que la infraestructura de IA ya sería un mercado futuro mayor para SpaceX que varios de sus negocios espaciales tradicionales.
Tesla también forma parte de la constelación. La tesis le atribuye tres aportes: chips propios como AI5, AI6 y Dojo3, robots Optimus para trabajo físico y capacidad solar destinada a apoyar la expansión de IA tanto en la Tierra como en órbita.
En abril, Tesla informó que comenzó a ordenar equipos para una fábrica de semiconductores de investigación en Giga Texas. Musk dijo en la llamada de resultados del primer trimestre de 2026 que esa iniciativa rondaría USD $3 mil millones y produciría algunas miles de obleas al mes.
SpaceX, por separado, estaría financiando una instalación mucho mayor, diseñada para producir del orden de 1.000.000 de obleas por mes a plena capacidad. El objetivo final, según Musk, sería escalar la computación espacial desde 1 gigavatio anualizado hasta 1 teravatio por año.
La Luna como prioridad táctica y el “Sol sensible”
El cronograma hacia Marte cambió este año. Musk había dicho en septiembre de 2024 que SpaceX lanzaría cinco Starships no tripuladas a Marte en la ventana de noviembre de 2026 con robots Optimus a bordo para probar sistemas y explorar hielo.
En mayo de 2025 afirmó que existía una probabilidad de 50-50 de cumplir esa meta. Sin embargo, el 8 de febrero anunció que SpaceX aplazaba ese calendario para concentrarse primero en una ciudad autosostenible en la Luna.
La explicación fue práctica. Mientras Marte ofrece ventanas cada 26 meses y exige tránsitos de seis meses, la Luna es accesible cada 10 días con viajes de dos días, lo que permite iterar mucho más rápido sobre infraestructura, logística y soporte vital.
La tesis interpreta ese viraje no como una renuncia a Marte, sino como el momento en que su ruta se volvió más clara. Una base industrial lunar permitiría probar blindaje, producción local, gobernanza y cadenas de suministro en condiciones más manejables.
Los robots Optimus tendrían un papel importante en esa fase. Musk, según el texto, reiteró en su presentación de Marte de mayo de 2025 que las primeras Starships no tripuladas llevarán robots para explorar recursos y preparar la infraestructura necesaria para la llegada humana.
La misión formal que habría adoptado SpaceX tras absorber xAI resume la ambición en una frase llamativa: escalar para crear un sol sensible que entienda el universo y extienda la luz de la conciencia a las estrellas. El texto la presenta como una consigna extrema, pero honesta respecto al tamaño del proyecto.
En esencia, la tesis propone que SpaceX está ensamblando los requisitos de una transición post-escasez. Si esa lectura es correcta, la empresa ya no compite solo por contratos espaciales, sino por la infraestructura base de una futura economía orbital de energía e inteligencia.
Queda, por supuesto, una enorme distancia entre la narrativa y la ejecución real. Sin embargo, el análisis sostiene que el intento mismo ya no tiene precedentes históricos, tanto por la escala simultánea de sectores implicados como por la velocidad que Musk exige en cada frente.
Para los mercados de tecnología, IA y capital de riesgo, el mensaje es claro. Si el costo de llevar masa a órbita cae desde más de USD $54.500 por kilogramo en la era del transbordador a cerca de USD $100 con Starship, se abriría una nueva frontera industrial.
Eso incluiría no solo conectividad y defensa, sino también manufactura lunar, energía solar orbital, arrendamiento de capacidad de cómputo y, a largo plazo, colonias humanas fuera de la Tierra. Lo que hoy parece ciencia ficción, bajo esta tesis, es la hoja de ruta empresarial más audaz de la década.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
IA
SpaceX desata fiebre minorista récord y marca tendencia en Wall Street
IA
Anthropic rechaza supuesto jailbreak de Claude Fable 5 tras acusaciones de Pliny the Liberator
Canadá
Primer ministro de Canadá urge a diversificar en IA tras bloqueo de Anthropic en EE. UU.
Estados Unidos