Sam Altman cree que OpenAI tendrá un sistema que pueda llamar AGI para finales de 2026, mientras Astra ejecutaría tareas de investigación y programación. La promesa, sin embargo, depende de una definición controvertida y de demostrar que la IA puede producir conocimiento nuevo con impacto real.
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- Sam Altman proyecta que OpenAI tendrá una AGI interna para finales de 2026, aunque la compañía todavía no ha llegado a ese punto.
- Según el borrador de la información, Astra podría escribir código, ejecutar experimentos y realizar tareas de investigación que tomarían cerca de una semana a una persona.
- OpenAI busca financiar sus elevados costos con ChatGPT Work, agentes persistentes, anuncios y dispositivos de hardware previstos para 2027.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, sostiene que la compañía podría contar con un sistema que él describiría como inteligencia artificial general, o AGI, para finales de 2026. El pronóstico aparece acompañado de una cautela importante: OpenAI todavía no ha alcanzado completamente ese objetivo, por lo que la fecha depende tanto de la evolución técnica como del significado que la empresa atribuya al término.
La perspectiva coincide con el optimismo de otros miembros de la cúpula de la compañía. Según un informe de TIME elaborado por Alex Heath tras entrevistar durante más de dos semanas a más de 20 ejecutivos, inversionistas y rivales, el director de investigación Mark Chen calcula que OpenAI se encuentra al 80% del camino hacia la AGI, mientras el cofundador Greg Brockman considera que este periodo podría ser recordado como el momento en que surgió esa tecnología.
Astra concentra la apuesta por una IA investigadora
El centro de esa confianza es Astra, la próxima familia de modelos de OpenAI, presentada en la información original como un asistente automatizado de investigación. El científico jefe Jakub Pachocki habría dicho a TIME que Astra ya cumple con el estándar interno de la empresa, una afirmación que colocaría al sistema más cerca de ejecutar procesos completos que de limitarse a responder preguntas o generar fragmentos aislados de texto.
De acuerdo con Pachocki, un usuario puede entregarle una idea experimental y Astra puede escribir el código dentro de la base de código de OpenAI, ejecutar el experimento y devolver los resultados. También puede recibir un artículo académico y encargarse de una labor que a un investigador humano le habría tomado alrededor de una semana, aunque la información disponible no detalla qué controles, límites o revisiones humanas acompañan esas tareas.
El modelo incorpora además agentes persistentes, descritos como trabajadores virtuales capaces de abordar actividades por su cuenta durante periodos más largos. Esa característica apunta a un cambio relevante en el uso de la IA: el sistema no solo produciría una respuesta durante una sesión, sino que mantendría una tarea activa, tomaría decisiones intermedias y regresaría con un resultado cuando finalizara el proceso.
Altman atribuye el mayor potencial de Astra a la generación de conocimiento nuevo. Durante una vista previa para clientes, según el informe, afirmó que esperaba que fuera el primer modelo capaz de inventar cosas nuevas de una manera que importara, y vinculó esa capacidad con lo que entiende por AGI; sin embargo, la empresa aún debe demostrar públicamente hasta dónde llegan esos descubrimientos y cómo se distingue una contribución novedosa de una combinación sofisticada de información existente.
Una definición que mantiene abierto el debate
La AGI no cuenta con una definición única aceptada por la industria, la academia y los organismos reguladores. OpenAI la describe como sistemas altamente autónomos que superan a los humanos en la mayoría de los trabajos económicamente valiosos, una formulación centrada en el rendimiento laboral que permite evaluar la tecnología desde una perspectiva distinta a la de quienes exigen comprensión profunda del mundo.
La diferencia no es meramente semántica, porque una definición más económica podría considerar suficiente que un sistema realice numerosas tareas profesionales con autonomía y productividad. Otros investigadores sostienen que la AGI debería incluir una comprensión robusta del entorno, capacidad general de razonamiento y una habilidad confiable para transferir conocimientos a situaciones nuevas, requisitos que no necesariamente se desprenden de la ejecución automatizada de trabajos.
También existe desacuerdo sobre si los modelos de lenguaje, por sí solos, pueden realizar nuevos descubrimientos y generalizar de manera suficientemente sólida. Algunos investigadores creen que la auto-mejora recursiva, en la que una IA ayuda a perfeccionar sus propios sistemas, todavía está lejos; otros interpretan las primeras señales de agentes capaces de programar, experimentar y revisar resultados como indicios de que ese proceso ya comenzó.
En ese contexto, la declaración de Altman funciona como una previsión tecnológica y como una apuesta pública sobre el alcance de Astra. Si el modelo produce avances relevantes en investigación, OpenAI podría presentar esa capacidad como evidencia de AGI; si la autonomía se limita a tareas bien definidas, los críticos podrían considerar que la compañía ha ampliado la etiqueta antes de resolver los problemas de generalización, confiabilidad y comprensión.
La carrera también exige un modelo de negocio
Mientras eleva sus ambiciones científicas, OpenAI enfrenta una dificultad práctica: financiar los costos asociados con modelos cada vez más grandes, agentes que operan durante más tiempo y nuevos productos de hardware. La respuesta de la empresa consiste en integrar su agente de programación Codex con ChatGPT dentro de un proyecto interno llamado The Merge, iniciativa que dio lugar a ChatGPT Work.
ChatGPT Work busca llevar la IA agéntica a una audiencia masiva, con un producto enfocado en ejecutar tareas en lugar de limitarse a contestar consultas. Thibault Sottiaux, líder de producto del proyecto, dijo que OpenAI está cerca de lanzar una experiencia con ejecución persistente y siempre activa, que, en su opinión, se sentirá como algo nuevo para los usuarios.
La estrategia comercial también incluye publicidad dentro de ChatGPT. Las pruebas iniciales habrían funcionado lo bastante bien para que el liderazgo de OpenAI aumentara el volumen de anuncios, una decisión que busca convertir parte del uso gratuito en ingresos sin depender exclusivamente de las suscripciones de pago.
La directora financiera Sarah Friar señaló que 92% de los usuarios de ChatGPT no paga una suscripción, según la información citada por TIME. OpenAI también prueba los llamados Agentes Patrocinados, un formato en el que hacer clic en un anuncio dirige al usuario hacia una experiencia de inteligencia artificial patrocinada por una marca, lo que podría modificar la relación entre publicidad, recomendaciones y autonomía del asistente.
Dispositivos y robots amplían la visión de OpenAI
La empresa trabaja asimismo en un pequeño grupo de dispositivos, de acuerdo con Altman. El ejecutivo mencionó un equipo para colocarse sobre una mesa, otro pensado para llevarse en el bolsillo y un tercero de uso portátil, una cartera de productos que extendería la presencia de OpenAI más allá de las aplicaciones y convertiría al asistente en una interfaz permanente para el entorno del usuario.
El primer equipo esperado sería un dispositivo pequeño con forma de disco, capaz de detectar lo que ocurre a su alrededor y hablar con su propietario mediante un modo de voz. TIME sitúa su llegada para principios de 2027, aunque la información disponible no ofrece especificaciones técnicas completas, precio, fecha exacta de lanzamiento ni detalles sobre las medidas de privacidad asociadas con la captura de audio y contexto ambiental.
Altman agregó que OpenAI definitivamente construirá robots humanoides, una declaración que extiende la visión de la compañía hacia sistemas capaces de actuar físicamente en el mundo. Ese objetivo requeriría combinar modelos de inteligencia artificial con percepción, control motor, hardware especializado y mecanismos de seguridad, áreas que plantean retos diferentes a los de un asistente digital que opera dentro de una computadora.
La combinación de Astra, ChatGPT Work, publicidad, dispositivos y robótica muestra que OpenAI no presenta la AGI como un único lanzamiento aislado. La empresa intenta construir una plataforma en la que los modelos investiguen, programen, ejecuten tareas y se relacionen con las personas mediante distintas interfaces, pero el éxito dependerá de que sus promesas técnicas puedan sostenerse con resultados verificables y un esquema comercial capaz de cubrir la operación.
Por ahora, la fecha de finales de 2026 debe leerse como la meta declarada por Altman y no como una confirmación independiente de que la AGI haya sido alcanzada. Astra puede representar un avance significativo hacia agentes de investigación más autónomos, pero la discusión decisiva seguirá siendo si esos sistemas generan conocimiento nuevo, comprenden contextos amplios y superan de forma consistente la mayoría de los trabajos económicamente valiosos.
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