Por Canuto  

OpenAI está reduciendo con rapidez el costo de anunciarse en ChatGPT, en un movimiento que apunta a ampliar el acceso a su piloto publicitario y acelerar su negocio frente a Google y Meta. Pero el descenso de precios también deja al descubierto una pregunta incómoda: cuánto vale realmente una impresión publicitaria dentro de una interfaz conversacional que todavía no ha probado su impacto con mediciones independientes.
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  • El CPM de los anuncios en ChatGPT pasó de USD $60 al lanzamiento a un rango de entre USD $25 y USD $45, con reportes de precios incluso más bajos.
  • El gasto mínimo para entrar al piloto bajó de USD $250.000 a USD $50.000, lo que abre la puerta a más anunciantes y a una futura subasta más amplia.
  • OpenAI ya trabaja en modelos de costo por acción, costo por clic y seguimiento de conversiones, mientras persigue una meta de ingresos publicitarios de USD $102.000 millones para 2030.

La publicidad dentro de ChatGPT ya muestra señales claras de ajuste. A solo nueve semanas de su lanzamiento, el costo que pagan los anunciantes para alcanzar cada mil usuarios ha caído de USD $60 a apenas USD $25 en algunos casos, según ejecutivos del sector citados por Digiday.

El cambio es relevante porque revela dos dinámicas al mismo tiempo. Por un lado, OpenAI está moviéndose con rapidez para expandir su negocio publicitario. Por el otro, el mercado todavía intenta descifrar cuánto valor real puede ofrecer un anuncio dentro de una interfaz conversacional impulsada por inteligencia artificial.

Para quienes siguen el cruce entre tecnología, medios y mercados digitales, el caso es importante. ChatGPT no está compitiendo solo por atención de usuarios, sino también por presupuesto publicitario en una industria donde Google y Meta siguen dominando la medición, la atribución y la confianza de los compradores de medios.

De acuerdo con la información reportada por Digiday, la tarifa inicial de referencia se mantiene en USD $60. Sin embargo, Jai Amin, chief of media activation en Jellyfish, explicó que su firma está viendo promedios más cercanos a USD $45, dependiendo de la composición del inventario publicitario disponible.

Otros compradores están encontrando precios más bajos. Un ejecutivo publicitario que habló bajo condición de anonimato dijo haber visto CPM de entre USD $35 y USD $25 en días recientes al comprar anuncios a través de Criteo.

En paralelo, Ad Age informó de precios tan bajos como USD $15. No obstante, el reporte original aclara que no está confirmado si esos anuncios también fueron canalizados mediante Criteo.

En condiciones normales, una caída de precios así podría explicarse por la lógica de una subasta. Cuando hay más demanda, las tarifas tienden a subir. Cuando la demanda se enfría, los costos bajan. Pero el punto llamativo aquí es que ChatGPT todavía no opera con una subasta en vivo.

Eso hace que otra variable sea más reveladora: el umbral de entrada. El gasto mínimo necesario para participar en el piloto bajó de USD $250.000 al inicio a USD $50.000 en la actualidad, una reducción que amplía de manera importante el número de marcas capaces de probar el formato.

Ashley Fletcher, CMO de Adthena, dijo que la sensación general es que “todo está bajando”, en preparación para una accesibilidad más amplia a la subasta y para un despliegue global. Los clientes de su empresa forman parte del piloto desde la fecha de inicio del 9 de febrero.

Incluso con la baja reciente, el rango de entre USD $25 y USD $45 por mil impresiones sigue siendo alto para una plataforma que muchos anunciantes todavía consideran experimental. En otras palabras, OpenAI está cobrando una prima por un producto cuya utilidad comercial aún no ha sido validada del todo en el mercado.

Ese patrón, sin embargo, no es completamente nuevo. Netflix lanzó su plan con publicidad en 2022 con CPM de alrededor de USD $55 a USD $65. En el plazo de un año, esos niveles bajaron a un rango de entre USD $20 y USD $30 a medida que el inventario se amplió.

La diferencia es que Netflix contaba con un intercambio de valor más fácil de entender. Los usuarios sabían que accedían a contenido atractivo y que los anuncios eran el costo de una suscripción más barata. La propuesta estaba clara desde el principio.

En ChatGPT la situación es más delicada. Parte de su atractivo se ha basado en la idea de que sus respuestas no están mediadas por intereses comerciales directos, y de que cuando sugiere un producto o servicio no lo hace porque un anunciante pagó por ello.

Introducir anuncios en ese entorno complica esa percepción, incluso si OpenAI insiste en mantener separadas las ubicaciones pagadas de las respuestas orgánicas. Para una plataforma conversacional, esa línea no solo debe existir, también debe resultar visible y creíble para el usuario.

Hasta que OpenAI pueda demostrar que los anuncios integrados en una conversación aportan suficiente valor a los usuarios y resultados medibles a las marcas, la discusión sobre el CPM seguirá siendo parcial. El precio importa, pero no tanto como la capacidad de probar retorno sobre la inversión.

Robert Webster, fundador de la consultora de marketing con IA TAU, resumió esa tensión al afirmar que Google y Meta controlan la medición de la industria, y que ese es el verdadero foso defensivo, no la interfaz de usuario. Añadió que el post-clic es fácil de rastrear, pero que el post-visualización con un CPM de USD $60 es mucho más difícil de justificar.

Según Webster, mientras un actor independiente no pueda verificar cuánto vale realmente una impresión en ChatGPT, los anunciantes siguen aceptando la palabra de OpenAI. A su juicio, allí es donde la proyección de USD $102.000 millones en ingresos publicitarios vive o muere.

Cómo se compara ChatGPT con otras plataformas

El contraste con el mercado publicitario ya maduro es fuerte. Según cifras de Gupta Media citadas en el reporte, Facebook promedia USD $4,82 por CPM, Instagram USD $7,63, Google Display USD $10,33 y TikTok USD $3,02.

Esas plataformas operan con años de escala, herramientas de medición consolidadas y un historial de retorno probado para anunciantes de distintos tamaños. ChatGPT, en cambio, todavía está construyendo casi todo ese andamiaje.

Tal vez la comparación más útil sea LinkedIn, que registra un CPM promedio de USD $39,19. En ese caso, los anunciantes han aceptado el sobreprecio porque consideran que el contexto profesional justifica pagar más por llegar a audiencias específicas.

OpenAI parece estar defendiendo una lógica parecida. Su argumento implícito es que la interacción dentro de ChatGPT tiene una intención y una atención distintas a las de otras plataformas. El problema es que aún no ha tenido tiempo suficiente para probarlo con datos sólidos ante el mercado.

La infraestructura publicitaria se mueve a gran velocidad

A pesar de esas dudas, OpenAI no está frenando. La empresa ya desarrolla modelos de costo por acción y costo por clic, junto con herramientas de seguimiento de conversiones que podrían dar a los anunciantes la infraestructura de atribución que hoy le falta al piloto.

Si ese sistema llega a funcionar, el debate sobre el CPM podría perder protagonismo. En publicidad digital, los compradores suelen tolerar costos altos si la data final demuestra rendimiento consistente y verificable.

La velocidad de ejecución ha sido notable. En solo nueve semanas, OpenAI pasó de no tener negocio publicitario a contar con un administrador de anuncios self-serve, una alianza con Criteo, un umbral de entrada mucho más bajo y un responsable dedicado al negocio de anuncios en David Dugan.

Esa rapidez también refleja presión competitiva y financiera. OpenAI proyecta ingresos por USD $2.500 millones este año, mientras Google y Meta siguen defendiendo su terreno en publicidad digital y en productos de inteligencia artificial.

Además, la meta de alcanzar USD $102.000 millones en ingresos publicitarios para 2030 deja poco espacio para una construcción lenta. Para acercarse a esa cifra, OpenAI necesita no solo más inventario, sino también más marcas, mejores métricas y confianza suficiente para convencer a grandes presupuestos.

Por ahora, los precios se están ajustando hacia abajo mientras el mercado prueba el producto. Si el desempeño mejora y la atribución se vuelve más clara, la empresa podría estabilizar sus tarifas o incluso encontrar segmentos donde cobrar una prima. Si no lo logra, la caída de CPM puede ser leída como señal de una demanda todavía frágil.

OpenAI no respondió a la solicitud de comentarios realizada por el medio que publicó la información original. Esa ausencia deja sin aclarar si la reducción de precios es una táctica temporal de lanzamiento, una señal de menor demanda o parte de un plan más amplio para abrir el inventario a escala global.

En cualquier caso, lo ocurrido en estas primeras nueve semanas deja una conclusión clara. El negocio publicitario de ChatGPT ya no es una idea de laboratorio. Está tomando forma a gran velocidad, pero también está entrando en la fase donde el mercado exige pruebas, no promesas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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