Por Canuto  

NASA otorgó a AstraQua un contrato de Fase II por USD $1.274.990 para avanzar AstraSense, una tecnología que monitorea la salud de sistemas autónomos y busca ayudarles a tomar decisiones operativas más seguras.
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  • La Fase II apunta a avanzar AstraSense para aeronaves eléctricas e híbrido-eléctricas.
  • El software está diseñado para detectar degradación de componentes, diagnosticar fallas y anticipar posibles averías.
  • Durante la Fase I, AstraQua presentó a NASA capacidades de diagnóstico en tiempo real y salud predictiva.


NASA impulsa la siguiente fase de AstraSense

NASA otorgó a AstraQua un contrato de Fase II por USD $1.274.990 para avanzar AstraSense, su tecnología de inteligencia artificial física destinada a aeronaves eléctricas e híbrido-eléctricas. La empresa informó que el premio fue concedido el 7 de octubre de 2026. El trabajo busca llevar a las aeronaves un software capaz de monitorear la salud de sus sistemas y usar esa información para orientar decisiones operativas.

Según la descripción del proyecto, AstraSense está diseñado para detectar la degradación de componentes, diagnosticar fallas y anticipar posibles averías en sistemas de propulsión eléctrica. La nueva fase sigue a las demostraciones de Fase I, en las que AstraQua presentó a NASA capacidades de diagnóstico en tiempo real y salud predictiva.

La propuesta va más allá de alertar cuando ya ocurrió un problema. AstraQua busca que una máquina pueda considerar su condición y sus límites operativos para decidir si continúa una tarea, se adapta o se detiene. Por ahora, el contrato financia el avance de la tecnología; la información divulgada no especifica una fecha de despliegue comercial ni resultados de pruebas de certificación.

En términos prácticos, la propuesta cambia la pregunta que un sistema autónomo debería responder durante una misión. No basta con determinar adónde ir o qué tarea ejecutar: también tendría que reconocer si sus componentes y capacidades siguen siendo adecuados para completar ese trabajo, y ajustar su conducta cuando la respuesta sea negativa.

Una IA que considera el estado de la máquina

AstraQua describe AstraSense como una tecnología de autoconciencia operativa. En este contexto, el término no alude a conciencia humana, sino a la capacidad de interpretar información sobre la condición de una máquina y emplearla al tomar decisiones durante una tarea.

La distinción importa porque un sistema puede seguir recibiendo instrucciones aunque su estado ya no sea compatible con ellas. AstraSense pretende incorporar esa dimensión al razonamiento a bordo, de modo que la máquina pueda considerar su condición, evaluar sus límites operativos y escoger entre continuar, modificar el plan o detenerse.

Loay Elbasyouni, fundador y CEO de AstraQua, resumió esa idea con una comparación: «Un robot debería saber cuándo reducir la velocidad, no solo cuándo se ha averiado». Enseñar a los robots a «sentir dolor», como lo plantea la compañía, es una metáfora para describir el uso de información sobre su propia salud al tomar decisiones, no una afirmación de que las máquinas experimenten sensaciones humanas.

El trabajo de Fase II se centra en avanzar AstraSense para aeronaves eléctricas e híbrido-eléctricas. La información divulgada no detalla métricas de desempeño ni resultados de validación, por lo que no permite concluir que la tecnología esté aprobada para operaciones comerciales.

Coordinación entre robots con capacidades distintas

AstraQua también plantea que la información sobre la salud de cada máquina podría ayudar a coordinar equipos de robots. En ese esquema, si una máquina informa que su condición limita su capacidad de trabajo, el resto del equipo podría ajustar sus decisiones y asignar tareas pendientes a otro sistema con las capacidades necesarias.

La empresa ilustra la idea con un robot que avisa que está enfermo: si ya no puede realizar una tarea, otro robot equipado para esa labor podría asumirla. Esa reasignación no implica que cualquier máquina pueda sustituir a otra; el ejemplo subraya que la alternativa debe contar con las capacidades necesarias para hacerse cargo del trabajo restante.

En un escenario de inspección industrial descrito por AstraQua, drones sobrevuelan un sitio mientras robots terrestres revisan equipos. Si uno de los robots debe detenerse, otro preparado para esa labor podría asumir sus tareas pendientes, mientras los drones continúan con sus propias actividades. La empresa presenta este tipo de coordinación como una manera de adaptar el conjunto a cambios en la condición de sus integrantes.

AstraQua sostiene que su enfoque prioriza la inteligencia a bordo y reduce la dependencia de una conexión continua a la nube. La compañía busca que las decisiones reflejen la salud y los límites operativos de cada máquina, una consideración importante cuando varios sistemas autónomos deben coordinarse.

De la experiencia aeroespacial a la IA física

El contrato de NASA se enfoca en avanzar AstraSense para aeronaves eléctricas e híbrido-eléctricas. Elbasyouni aporta experiencia previa en proyectos aeroespaciales: trabajó en el desarrollo del helicóptero Ingenuity Mars de NASA y, más tarde, dirigió trabajo relacionado con los sistemas eléctricos de motores de cohete en Blue Origin.

Esa trayectoria aporta contexto a la apuesta de AstraQua por trasladar capacidades de diagnóstico y decisión a máquinas autónomas, aunque no constituye por sí sola una prueba del rendimiento de AstraSense ni reemplaza las evaluaciones específicas que requiera su integración en aeronaves.

El siguiente paso anunciado consiste en avanzar el software para esas aplicaciones. El contrato de Fase II aporta financiación a ese trabajo, pero la información divulgada no permite concluir cuándo estará lista la tecnología para operar en aeronaves ni qué resultados tendrán las pruebas. Su promesa concreta, por ahora, es que una máquina pueda reconocer cuándo sus límites aconsejan cambiar el curso de una misión.


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