Microsoft incorporó Rust a su grupo de lenguajes internos de nivel 1, una decisión que busca ampliar el soporte para el desarrollo corporativo y reducir los errores de memoria asociados con el código de Windows. La compañía ya utiliza el lenguaje en más de 100 repositorios y en servicios de Microsoft 365 y Copilot.
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- Rust ahora recibe en Microsoft un nivel de soporte comparable al de C++, C# y TypeScript.
- La compañía desarrolló herramientas para integrar Rust con la cadena de compilación de Windows basada en MSVC.
- El CTO de Microsoft Azure, Mark Russinovich, dijo que cerca de 70% de los CVE de Windows son problemas de memoria.
🛡️ Microsoft eleva Rust a lenguaje de nivel 1
Ya está en más de 100 repositorios, Microsoft 365 y Copilot.
Mark Russinovich señala que cerca del 70% de los CVE de Windows son fallos de memoria.
Su integración con MSVC permitirá usarlo junto a C++. pic.twitter.com/FE6t1APOw8
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Microsoft elevó a Rust a la categoría de lenguaje interno de nivel 1, una clasificación que lo coloca junto a C++, C# y TypeScript entre las herramientas con mayor respaldo para el desarrollo dentro de la compañía. La decisión fue explicada por Victor Ciura, ingeniero principal del equipo de herramientas de Rust de Microsoft, durante una charla magistral de RustConf celebrada en Montreal. Con este cambio, los programadores de Redmond obtienen un camino formal de herramientas y procesos para utilizar Rust durante todo el ciclo de vida del software.
Rust entra al grupo prioritario de Microsoft
La categoría de nivel 1 no significa que Microsoft vaya a abandonar de inmediato sus lenguajes históricos, sino que Rust pasa a contar con una infraestructura corporativa comparable a la de las tecnologías consideradas canónicas. Ciura explicó que la empresa preparó un conjunto de mecanismos para facilitar el desarrollo local, la compilación, las pruebas, la distribución y el mantenimiento de proyectos escritos en Rust. Para los equipos internos, esa estandarización reduce la fricción que suele aparecer cuando un lenguaje todavía depende de soluciones aisladas o de soporte informal.
Rust ya tenía presencia en Microsoft antes de recibir esta designación, con uso documentado en más de 100 repositorios de proyectos de la compañía. El nuevo estatus representa, por tanto, una consolidación de una tendencia que comenzó en distintos equipos y ahora recibe una dirección común, especialmente en áreas donde la seguridad de memoria resulta crítica. La empresa busca que sus ingenieros puedan adoptar el lenguaje sin tener que construir desde cero los procesos y herramientas que necesitan para trabajar en un entorno corporativo de gran escala.
La relevancia de Rust dentro de Microsoft también se observa en Oxidizer, un conjunto de crates creado para desarrollar servicios escalables en el lenguaje. Esos componentes se han utilizado para construir y perfeccionar servicios centrales de Microsoft 365, incluidos Outlook, Word, Excel, OneDrive y SharePoint. La tecnología detrás de Copilot también utiliza Rust en una parte importante de su pila, aunque la compañía no presentó en esta ocasión un desglose cuantitativo sobre el peso específico del lenguaje en ese producto.
El respaldo institucional llega en un momento en que Rust se ha convertido en una alternativa frecuente para equipos que quieren conservar el rendimiento de C y C++, pero con mayores protecciones frente a fallas de memoria. El lenguaje fue creado por Graydon Hoare, desarrollador de Mozilla, como un proyecto paralelo iniciado en 2006, con el objetivo de ofrecer alto rendimiento sin reproducir algunos de los riesgos habituales de los lenguajes tradicionales. Esa combinación explica su atractivo para sistemas operativos, bases de datos, gestores de paquetes y otros programas donde un error puede comprometer la seguridad.
Una integración más profunda con Windows
Microsoft lleva tiempo adaptando Rust a su entorno nativo de desarrollo para Windows, conocido como Microsoft Visual C++ o MSVC. El esfuerzo busca que los equipos puedan emplear el lenguaje dentro de una plataforma de compilación familiar, en lugar de mantener una ruta técnica completamente separada de la utilizada por los proyectos en C++. La integración resulta importante porque buena parte del software de Windows depende de componentes existentes y no puede reemplazarse de una sola vez.
Entre las piezas desarrolladas por los ingenieros de Redmond figura rustc_codegen_utc, un backend personalizado de generación de código para el compilador de Rust. Esta herramienta conecta directamente rustc con la cadena interna de herramientas de MSVC para Windows, lo que permite aprovechar inversiones ya realizadas en la plataforma y mantener una compatibilidad más uniforme desde el inicio. En la práctica, Microsoft intenta que Rust y C++ compartan una base de generación de código en Windows, en vez de duplicar cada capacidad específica del sistema operativo.
La estrategia tiene una consecuencia práctica para los proyectos que incorporen Rust de manera gradual: los desarrolladores pueden añadir componentes nuevos sin obligar a reescribir inmediatamente todas las dependencias antiguas. Esa posibilidad resulta especialmente relevante en productos complejos, donde una migración completa implicaría revisar décadas de código, interfaces internas y bibliotecas diseñadas originalmente para C o C++. La convivencia entre ambos lenguajes, sin embargo, también crea una superficie técnica que exige controles adicionales.
La compañía todavía enfrenta el desafío de conectar de manera segura el nuevo código con las partes heredadas de Windows. El compilador de Rust puede detectar numerosos problemas dentro de sus propias reglas de seguridad, pero no puede garantizar por sí solo la integridad de los punteros que apuntan a asignaciones de memoria administradas por componentes escritos en C++. Por eso, la adopción del lenguaje no elimina automáticamente los riesgos: desplaza parte del trabajo hacia las interfaces entre ambos ecosistemas y hacia las zonas donde se permite utilizar código considerado unsafe.
El problema de los errores de memoria
La apuesta por Rust adquiere mayor peso frente al historial de vulnerabilidades de Windows relacionadas con la gestión de memoria. En su discurso magistral de RustConf de 2025, Mark Russinovich, CTO de Microsoft Azure, señaló que aproximadamente 70% de los CVE de Windows corresponden a problemas de memoria. La cifra ayuda a explicar por qué Microsoft considera prioritario incorporar herramientas que prevengan categorías completas de errores, aunque no implica que todo defecto de seguridad pueda resolverse mediante una migración de lenguaje.
Los errores de memoria incluyen problemas como accesos fuera de los límites permitidos, uso de memoria después de su liberación y punteros que dejan de apuntar a una ubicación válida. En sistemas de alto rendimiento, estos fallos pueden provocar desde cierres inesperados hasta condiciones aprovechables por atacantes, especialmente cuando aparecen en componentes que procesan archivos, redes o entradas externas. Rust intenta reducir ese riesgo mediante reglas de propiedad y préstamos que el compilador revisa antes de generar el programa.
Russinovich sostuvo que Microsoft puede mejorar C y C++, pero que resulta difícil llevarlos al mismo nivel de seguridad con el que Rust comienza por diseño. La observación no equivale a una declaración de obsolescencia inmediata para esos lenguajes, que siguen sosteniendo una parte considerable del software de la empresa y de la industria. Más bien, refleja una preferencia por utilizar Rust en código nuevo o en componentes seleccionados donde el beneficio de las garantías de memoria justifique el costo de integración.
El trabajo más complejo aparecerá precisamente en las fronteras entre código nuevo y código heredado, donde una pieza segura puede recibir datos de una biblioteca que no comparte las mismas garantías. Los ingenieros que participaron en RustConf discutieron de forma recurrente cómo controlar el territorio unsafe cuando Rust y C++ operan juntos, una preocupación que también afecta a Microsoft. La empresa cuenta ahora con más herramientas para avanzar, pero la reducción de vulnerabilidades dependerá de la calidad de cada migración, de las revisiones y de los controles aplicados durante el desarrollo.
Qué significa la decisión para el ecosistema tecnológico
La clasificación de nivel 1 puede influir en la manera en que los equipos de Microsoft eligen lenguajes para nuevos servicios, bibliotecas y componentes del sistema. Cuando una herramienta recibe soporte oficial, documentación interna, integración con compiladores y procesos corporativos, disminuyen los obstáculos para que un proyecto la adopte desde su primera etapa. Ese efecto organizacional puede ser tan importante como las características técnicas del lenguaje, porque convierte una preferencia de algunos ingenieros en una opción respaldada por la empresa.
El movimiento también refuerza la posición de Rust en áreas donde el rendimiento y la seguridad deben coexistir. Bases de datos, gestores de paquetes, infraestructura de nube y sistemas operativos han explorado el lenguaje como parte de estrategias para limitar errores sin renunciar al control sobre el hardware. Microsoft se suma a esa tendencia con una adopción que abarca tanto servicios de productividad como una eventual modernización selectiva de componentes vinculados con Windows.
La inteligencia artificial puede acompañar estos procesos, pero no sustituye la ingeniería necesaria para verificar una migración. La fuente señala que algunos proyectos de rustificación han recibido ayuda de herramientas de IA, aunque el paso de un código heredado a otro lenguaje todavía exige comprender las interfaces, los supuestos de seguridad y el comportamiento de cada sistema. En Microsoft, esa cautela será indispensable porque una conversión automática puede trasladar errores de diseño o crear nuevos problemas en los límites entre Rust y C++.
Por ahora, la decisión de Redmond debe leerse como una ampliación gradual de su caja de herramientas, no como una sustitución inmediata de toda su base tecnológica. Rust ya tiene presencia en más de 100 repositorios, participa en servicios de Microsoft 365 y forma parte de la pila de Copilot, mientras la integración con MSVC prepara el terreno para usos adicionales. El resultado dependerá de cuánto código llegue a migrarse, de cómo se gestionen las zonas unsafe y de si la reducción esperada de errores se refleja en futuras versiones de Windows.
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