Microsoft y Amazon lideran un rebote bursátil masivo tras publicar resultados que muestran un crecimiento acelerado en sus negocios de nube impulsados por IA. Las acciones suben un 28% y 20% respectivamente en seis sesiones, sumando USD $1,3 billones. El mercado supera los temores sobre el gasto en IA y vuelve a apostar por las tecnológicas.
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- Microsoft y Amazon suman USD $1,3 billones en valor de mercado en seis sesiones tras sus resultados de nube.
- Las acciones tech revierten su caída del año y el S&P 500 alcanza un nuevo máximo histórico.
- El repunte es impulsado por un crecimiento de ingresos de Azure y AWS mejor de lo esperado.
Después de un año marcado por el escepticismo hacia el gasto en inteligencia artificial, las grandes tecnológicas vuelven a tomar las riendas del mercado de valores. Microsoft y Amazon, dos de las empresas más castigadas por ese temor, lideran un repunte espectacular tras publicar resultados que superaron las expectativas. En apenas seis sesiones, ambas compañías han añadido USD $1,3 billones combinados a su capitalización bursátil.
El detonante fue un par de informes de ganancias la semana pasada que mostrarón que el crecimiento de los ingresos relacionados con la IA se está acelerando. Microsoft publicó sus resultados el 29 de julio, y sus acciones subieron un 16% al día siguiente. Amazon siguió el 30 de julio, con un salto del 15% en la siguiente sesión.
El detonante: resultados de Microsoft y Amazon
Microsoft reportó ventas de Azure con un aumento del 43% en su cuarto trimestre fiscal, el ritmo más rápido desde principios de 2022. Esa cifra superó las estimaciones de los analistas, que esperaban un crecimiento cercano al 30%. Por su parte, Amazon Web Services (AWS) registró un incremento del 37% en los ingresos del segundo trimestre, marcando su quinto trimestre consecutivo de aceleración en el crecimiento de ventas.
Estos datos disiparon en parte las dudas sobre si el desembolso masivo en centros de datos y chips de IA estaba generando retornos tangibles. Según Bloomberg, el mercado interpretó que el gasto no solo se mantiene, sino que está rindiendo frutos en términos de ingresos por nube.
La reacción fue inmediata: Microsoft pasó de ser el mayor lastre por puntos en el S&P 500 a ubicarse entre los 20 mayores contribuyentes. Antes del informe, sus acciones habían perdido un 19% en el año; ahora suben un 3,4%. Amazon, que había quedado rezagado respecto al índice durante la mayor parte del año, ahora avanza un 18% en 2026 y es el quinto mayor contribuyente al avance del S&P 500.
La magnitud del movimiento es comparable a los rallies más acelerados de la historia reciente. En las seis sesiones posteriores a los resultados, Microsoft acumuló un alza del 28% y Amazon un 20%. El volumen de negociación fue notablemente alto, con una participación significativa de inversores minoristas y estrategias cuantitativas.
El contexto del gasto en IA
El repunte no ocurrió en el vacío. Durante gran parte del año, las empresas tecnológicas fueron castigadas por el temor a que sus inversiones en IA desviaran flujos de caja libre sin generar retornos proporcionales. Alphabet, la matriz de Google, vio sus acciones caer un 7,1% después de presentar resultados que mostraron un aumento en gastos de capital y una reducción del flujo de caja libre.
A esa presión se sumó la venta forzada de acciones relacionadas con IA en el fondo altamente apalancado de Leopold Aschenbrenner, conocido como Situational Awareness. Ese evento, junto con la preocupación por la salida de veteranos de IA de Alphabet, mantuvo a los inversores en vilo.
Otro factor que contribuyó al malestar fue el optimismo macroeconómico que se desvaneció temporalmente. El jueves, Irán anunció un acuerdo en principio con Omán para reabrir el estrecho de Ormuz, pero excluyendo a barcos de Estados Unidos e Israel. Este anuncio hizo subir los precios del petróleo, lo que arrastró al S&P 500 a números rojos, aunque la tendencia alcista se mantuvo a lo largo de la semana.
Según Michael O’Rourke, estratega jefe de mercado en Jonestrading, el evento de Situational Awareness fue una liquidación a corto plazo. El catalizador principal fueron las ganancias de Microsoft y Amazon: el crecimiento de sus ingresos por nube cumplió con las expectativas, lo que alivió el temor a que el gasto en IA no se tradujera en ventas.
Tom Plumb, presidente de Wisconsin Capital Management, señaló que hay una creciente aceptación de que estas empresas saben lo que hacen. “Creo que la gente empezó a decir: está bien, Google o Alphabet y Microsoft pueden estar por primera vez en varios años viendo un flujo de caja negativo debido a la inversión de capital, pero el retorno de esa inversión justifica más que suficiente el gasto”, dijo.
Valoraciones y oportunidad de compra
Uno de los motores del rebote fue la valoración relativamente atractiva de las acciones tecnológicas antes de los resultados. Microsoft y Amazon cotizaban por debajo de 20 veces las ganancias esperadas para los próximos 12 meses, aproximadamente en línea con el S&P 500. Ese nivel estaba muy por debajo de sus promedios históricos de 28 y 34 veces respectivamente.
Incluso después del avance, el Nasdaq 100 cotiza a 22 veces, un múltiplo que Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research, considera “relativamente barato para un sector de alto crecimiento”. Yardeni ve más alzas por delante para las acciones tecnológicas.
Además, datos de banca prime de Goldman Sachs indican que la exposición de los inversores al grupo de las Magnificent Seven —Microsoft, Amazon, Alphabet, Apple, Meta, Nvidia y Tesla— sigue siendo relativamente baja. Esto sugiere que hay mucho margen para que los inversores institucionales incrementen sus posiciones, lo que podría sostener el avance.
Sin embargo, no todos están convencidos de que el rebote sea sostenible. O’Rourke advierte que este comportamiento no es saludable. “Esto se acerca más a un rally de mercado bajista donde todas las ganancias se registran en pocos días”, afirmó. “No veo a mucha gente corriendo a comprar estos nombres de megacapitalización en términos de actividad. No se ve a las instituciones entrando y decidiendo que necesitan comprar ahora”.
Preocupaciones sobre el rebote
El cambio de sentimiento fue brusco porque los inversores estaban demasiado amargados por el gasto en IA que desviaba flujos de caja. La suma de esas presiones dejó al Nasdaq 100 un 11% por debajo de su máximo de junio hasta el 29 de julio, preparando el terreno para un rebote técnico.
El repunte se concentró en pocos días, lo que despierta dudas sobre su durabilidad. Los operadores normalmente prefieren avances más ordenados para confirmar que los precios se mantendrán. La compra minorista, así como los cuantitativos y la especulación con opciones, impulsaron en gran medida el movimiento, según O’Rourke.
Otro desafío es que los negativos anteriores siguen sin resolverse. El gasto en IA no desaparecerá pronto, y el flujo de caja libre de muchas empresas tecnológicas seguirá presionado. Aunque los ingresos por nube están creciendo, aún no está claro si esa tendencia compensará por completo las inversiones.
A pesar de esas preocupaciones, el optimismo es palpables. Microsoft y Amazon demostraron que pueden monetizar la IA a través de sus plataformas en la nube. Azure y AWS son los pilares del crecimiento, y los números los respaldan.
El mercado ahora espera con anticipación los resultados de otras grandes tecnológicas, como Alphabet, que presentó ganancias hace unas semanas pero no logró impresionar al mercado por sus planes de gasto. Sin embargo, si la tendencia de ingresos en la nube continúa, el sentimiento podría mejorar aún más.
Implicaciones para el mercado en general
El avance de las tecnológicas ha elevado al S&P 500 a un nuevo máximo histórico esta semana. Microsoft, en particular, fue uno de los principales impulsores de ese índice, lo que demuestra su influencia en el mercado.
La recuperación de Microsoft y Amazon también ha beneficiado a otros nombres tecnológicos. El índice Nasdaq 100 registró su mejor semana en meses, y los inversores revalorizan las perspectivas del sector.
Sin embargo, algunos analistas señalan que la concentración en unas pocas empresas gigantes puede ser riesgosa. Si estas compañías enfrentan decepciones futuras, el golpe para el mercado podría ser severo.
Por otro lado, el bajo posicionamiento de los inversores en las Magnificent Seven sugiere que aún hay espacio para más compras. La demanda reprimida podría prolongar el rally, especialmente si los resultados financieros siguen superando expectativas.
Bloomberg destaca que el cambio de sentimiento fue ayudado por una mejora en el panorama macroeconómico, con el petróleo retrocediendo tras el acuerdo sobre Ormuz. No obstante, la reacción de los mercados a las noticias geopolíticas muestra la vulnerabilidad del optimismo actual.
En conclusión, el regreso de las grandes tecnológicas marca un punto de inflexión en el sentimiento del mercado. La combinación de ingresos por nube sólidos, valoraciones razonables y una base de inversores poco expuestos podría sostener una etapa alcista. Pero los riesgos de un rally demasiado acelerado no deben subestimarse.
El futuro inmediato dependerá de si otras empresas tecnológicas pueden replicar el éxito de Microsoft y Amazon en la generación de ingresos por IA. Si lo logran, el miedo a la burbuja podría desvanecerse por completo, dando paso a la euforia. Si no, el mercado podría enfrentar otra corrección.
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