Por Canuto  

Jim Cramer alerta sobre la financiación circular en la industria de la IA, comparándola con la burbuja puntocom del 2000. Mientras Nvidia y OpenAI mueven miles de millones en acuerdos que se retroalimentan, analistas advierten que la demanda real podría estar enmascarada.
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  • Jim Cramer teme que la financiación circular en IA repita el colapso del 2000.
  • Nvidia y OpenAI firmaron acuerdos de cientos de miles de millones para infraestructura.
  • Analistas piden diversificar carteras y verificar que las empresas de IA generen ingresos externos.


Los temores por la financiación circular en la carrera de la inteligencia artificial (IA) vuelven a encender las alarmas en Wall Street. El presentador de CNBC, Jim Cramer, comparó la situación actual con la burbuja de las puntocom del año 2000, advirtiendo que los acuerdos entre gigantes tecnológicos podrían estar inflando un castillo de naipes.

El foco se centra en Nvidia (Nasdaq: NVDA), que se ha convertido en el principal proveedor de chips para IA. A finales de julio, la compañía anunció una asociación de USD $500.000 millones con el conglomerado surcoreano SK Group para impulsar la infraestructura de IA, incluidas fábricas y suministro de memoria.

Además, según el Wall Street Journal, Nvidia está en negociaciones con OpenAI para un respaldo de USD $250.000 millones destinado a un nuevo proyecto de centro de datos en el sur de Ohio. Estas cifras, sin precedentes, han generado inquietud entre inversores que ven un patrón peligroso.

En concreto, preocupa que las compañías de IA financien proyectos que aumentan artificialmente la demanda de sus propios productos. Si esas transacciones no generan ganancias reales, las pérdidas podrían amplificarse para quienes apuestan su futuro a la IA.

Jim Cramer, quien vivió en carne propia el estallido de la burbuja tecnológica hace más de dos décadas, no oculta su preocupación. “Hay tantas empresas que cuentan con el centro de datos para sus ganancias”, declaró en su programa. “Si el mercado decide que no quiere financiar más centros de datos, y las empresas mismas no tienen el dinero, o no reciben el pago, entonces volvemos al 2000”.

Y remató con una frase que resume su sentir: “Viví el 2000. No quiero la secuela”.

El sistema circular que enmascara la demanda

El capital circula cada vez más entre un mismo grupo de empresas que actúan simultáneamente como financiadores y proveedores. Moody’s Analytics publicó en julio un informe que alerta sobre este fenómeno, señalando que la interdependencia entre laboratorios de IA, hiperescaladores, proveedores de semiconductores y patrocinadores es mayor que en las relaciones tradicionales de capital de riesgo.

“Ese sistema circular podría enmascarar la demanda real”, advierte el informe. De esta manera, los acuerdos entre Nvidia, SK Group y OpenAI podrían inflar las expectativas de crecimiento sin que exista una demanda genuina de mercado.

Para los inversores, esto representa un riesgo adicional: la posibilidad de que sus carteras estén demasiado concentradas en un ecosistema artificial. Max Wasserman, cofundador de Miramar Capital, recomienda diversificar. “Seguimos advirtiendo a los inversores que no se concentren demasiado en tecnología”, dijo a Yahoo Finance a finales del año pasado.

La historia de la burbuja puntocom ofrece un paralelo inquietante. En aquel entonces, las incipientes empresas apostaron por la rápida adopción de internet y confiaron en que generarían ganancias rápidas. Cuando las acciones tecnológicas se desplomaron, las start-ups con escasez de efectivo fracasaron en masa.

Hoy, los analistas ven similitudes con la IA. La diferencia es que las empresas actuales son mucho más grandes y tienen más recursos, pero el patrón de inversión circular es similar.

La prueba definitiva para las empresas de IA

Ege Eksi, de la plataforma de valoración de IA Seedscope AI, ha calificado la capacidad de generar ingresos de clientes externos como “la prueba definitiva”. En un blog, escribió: “Las empresas de IA deben eventualmente generar ingresos de clientes externos fuera del círculo de las grandes tecnológicas para pagar sus enormes deudas de infraestructura. La transición del crecimiento impulsado por capital a una utilidad genuina impulsada por el cliente es la prueba definitiva”.

Esta transición no es sencilla. Muchas compañías de IA dependen de financiamiento interno para expandirse, pero sin una demanda externa real, el modelo podría colapsar cuando los inversores pierdan confianza.

Para los inversores, la recomendación es evaluar cuidadosamente los balances de las empresas y no confiar únicamente en las promesas de crecimiento. La diversificación sectorial y geográfica se convierte en una herramienta crucial para mitigar riesgos.

Jim Cramer, aunque conocido por sus recomendaciones de compra, también ha mostrado cautela en momentos de euforia. Su llamado a evitar la “secuela” del 2000 es un recordatorio de que los ciclos de auge y caída son parte de la historia de los mercados.

La pregunta que queda en el aire es si la IA logrará superar esta prueba o si terminará como las puntocom: un experimento que prometió revolucionar la economía pero que desapareció en el olvido. Solo el tiempo y los números lo dirán, pero las advertencias ya están sobre la mesa.

Mientras tanto, Nvidia y sus socios siguen adelante con sus megaacuerdos. La magnitud de las cifras es tal que muchos las consideran demasiado grandes para fallar, pero eso no garantiza que la demanda real esté a la altura.

Los próximos trimestres serán clave para observar si las empresas de IA logran convertir sus inversiones en ingresos sostenibles. Si no lo hacen, las advertencias de Cramer y analistas podrían convertirse en una profecía autocumplida.


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