Una investigadora de 22 años, conocida como Zerotistic, desarrolló en menos de una semana un método para registrar una máquina Linux en la red Find My de Apple y descifrar ubicaciones compartidas previamente con su cuenta. La técnica no permite rastrear arbitrariamente a usuarios, pero revela cómo un dispositivo ajeno al ecosistema de Apple puede obtener datos mediante los servicios internos de autenticación, notificaciones y mensajería de la compañía.
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- Zerotistic obtuvo un certificado de dispositivo de Apple mediante una solicitud personalizada firmada con RSA de 2.048 bits y SHA-1.
- La máquina Linux se registró en Find My, se conectó a APNs y recibió claves cifradas de ubicación mediante SubscribeAndFetch.
- El método solo funciona con personas que ya habían elegido compartir su ubicación con el propietario de la cuenta, y Apple no respondió de inmediato.
Una investigadora de seguridad de 22 años, conocida en línea como Zerotistic, encontró una forma de registrar una máquina Linux en la red Find My de Apple y leer datos de ubicación en tiempo real. El procedimiento permitió que un equipo fuera del ecosistema de la compañía recibiera y descifrara coordenadas, marcas de tiempo e información de precisión asociadas con personas que ya habían compartido su ubicación con la cuenta utilizada. El hallazgo pone bajo la lupa la frontera técnica que Apple mantiene entre sus dispositivos y otros sistemas operativos.
Find My permite localizar productos como AirTags, iPad y otros dispositivos compatibles, pero también incorpora funciones para compartir la ubicación entre personas. Las familias pueden emplearlas por motivos de seguridad y los amigos pueden consultar cuándo otros miembros del grupo se encuentran cerca. Apple restringe la experiencia completa al hardware de la compañía, mientras que el sitio web de iCloud ofrece la función Buscar Dispositivos, aunque no muestra las ubicaciones de personas compartidas con el usuario.
El trabajo descrito por The Register no constituye un mecanismo para recuperar de manera arbitraria la ubicación de cualquier usuario de Apple. Zerotistic necesitaba utilizar una cuenta propia y acceder a datos de personas que ya habían autorizado compartir su ubicación con el dueño de esa cuenta. La diferencia resulta importante porque el método aprovecha una relación de confianza existente, en lugar de crear acceso generalizado a la red de localización.
El primer paso: obtener una identidad de dispositivo
Para comenzar, Zerotistic vinculó la máquina Linux con una cuenta de Apple mediante el protocolo de autenticación estándar GrandSlam. El objetivo era conseguir un delegado de identidad que permitiera solicitar un certificado del Servicio de Identidad de Apple, conocido como IDS, capaz de asociar el dispositivo elegido con la cuenta. Ese certificado funciona como una credencial técnica para que los servidores reconozcan al equipo durante las etapas posteriores.
La investigadora creó una solicitud de firma de certificado personalizada, o CSR, utilizando el delegado de identidad obtenido durante la autenticación. Tras varios intentos, descubrió que Apple exigía el formato PKCS#10, una clave RSA de 2.048 bits y una firma con SHA-1. El requisito llamó la atención porque SHA-1 pertenece a una generación anterior de estándares criptográficos y normalmente se considera menos robusto que alternativas modernas.
Zerotistic empaquetó la CSR en un archivo XML comprimido y lo envió al punto de inscripción de perfiles authenticateDS. La necesidad de combinar XML con una firma SHA-1 fue inesperada, y la investigadora estimó que podía explicarse por la antigüedad de ese endpoint heredado. Apple firmó la solicitud y concedió al dispositivo Linux el certificado IDS necesario para registrar su clave pública en la cuenta.
Con ese paso, Linux quedó vinculado a la identidad de Apple utilizada en la prueba, pero todavía no podía comportarse como un cliente plenamente operativo de Find My. La inscripción exigía demostrar que el equipo podía recibir mensajes, manejar distintos servicios y cumplir con las capacidades criptográficas esperadas por la plataforma. En otras palabras, obtener una credencial válida resolvía solo la primera barrera.
La conexión con Find My y APNs
Zerotistic descubrió que la solicitud de registro de Find My debía suscribir el dispositivo a seis subservicios diferentes. Además, el equipo tenía que declarar los tipos de cifrado compatibles y proporcionar las claves públicas requeridas por el formato de mensajería entre dispositivos de Apple. La solicitud completa debía firmarse con un certificado IDS y con un certificado de notificaciones push de Apple, obtenido durante la configuración inicial de la red.
El siguiente desafío consistió en convencer a la infraestructura de Apple de que la máquina Linux podía recibir datos de ubicación. Para ello, la investigadora estableció una conexión TLS binaria persistente con los servidores privados de APNs, el servicio que Apple utiliza para enviar notificaciones a sus dispositivos. La combinación de certificados, suscripciones y conexión persistente hizo que el servidor tratara al equipo como un participante legítimo de Find My.
El registro, sin embargo, no descargó automáticamente las ubicaciones de personas que ya habían compartido sus datos con Zerotistic. En un dispositivo Apple convencional, ese intercambio puede activarse durante la configuración inicial, pero la máquina Linux necesitaba solicitarlo de forma explícita. La investigadora resolvió ese obstáculo mediante una petición denominada SubscribeAndFetch.
Después de enviar SubscribeAndFetch, el dispositivo de un amigo transmitió una clave de ubicación cifrada al equipo Linux recién registrado. Ese comportamiento confirmó que Apple reconocía la nueva máquina como un destino autorizado dentro de la cuenta, aunque el dispositivo no utilizara el sistema operativo ni el hardware de la compañía. También mostró que la recepción de datos dependía de una relación de intercambio configurada con anterioridad.
Descifrar los informes de ubicación
Recibir los mensajes no significaba que la investigadora pudiera leerlos de inmediato. Los datos procedentes del servicio SearchParty de Apple llegaban cifrados y envueltos en el formato de mensajería propio de la compañía. Sin una aplicación gráfica de Find My para Linux, Zerotistic tuvo que reconstruir el proceso de desempaquetado y descifrado desde un script ejecutado en el sistema.
El script desarrollado por la investigadora deshizo el sobre de mensajería de Apple, extrajo la clave de ubicación compartida y descifró la información transmitida por Find My. El contenido incluía coordenadas, marcas de tiempo y datos sobre la precisión de cada reporte. Una vez completado ese trabajo, la máquina pudo obtener y decodificar informes posteriores correspondientes al intercambio de ubicación ya existente.
El resultado no fue una aplicación completa de Find My ni una réplica visual del servicio de Apple. Fue una implementación técnica capaz de atravesar los pasos de inscripción, mantener la conexión necesaria con APNs y procesar los mensajes cifrados recibidos desde SearchParty. La demostración revela que la exclusividad de la experiencia para hardware Apple depende en buena medida de protocolos y controles de autenticación que pueden analizarse fuera de los clientes oficiales.
Según el relato publicado por The Register, Zerotistic tardó menos de una semana en desarrollar la técnica. La rapidez no implica que el método sea sencillo para cualquier usuario, pues exige comprender protocolos propietarios, certificados, formatos de mensajería y procesos criptográficos internos. Sí sugiere, no obstante, que algunas piezas de la arquitectura pueden reconstruirse mediante ingeniería inversa sin disponer del código de los servicios privados.
Alcance y respuesta pendiente de Apple
El alcance de la demostración debe interpretarse con cautela. La técnica no ofrece acceso libre a la ubicación de personas desconocidas, no elimina la necesidad de que exista un intercambio aprobado y no convierte cualquier máquina Linux en una herramienta universal de rastreo. Su efecto principal consiste en registrar un dispositivo no fabricado por Apple y hacerlo pasar por un cliente capaz de consumir información que la empresa normalmente reserva a sus plataformas.
Aun así, el caso plantea preguntas relevantes sobre el control de dispositivos dentro de servicios de localización. Find My combina identidades de cuenta, certificados IDS, credenciales APNs, claves públicas y mensajes cifrados, pero la investigación mostró que un cliente externo puede reproducir parte de ese flujo. Cuando una plataforma concentra datos sensibles de ubicación, cualquier diferencia entre la intención del diseño y la validación efectiva de los dispositivos merece una revisión cuidadosa.
La privacidad también depende de que los usuarios comprendan qué cuenta tiene permiso para recibir sus ubicaciones. En este caso, el acceso descrito se apoyó en personas que ya habían escogido compartir sus datos con el propietario de la cuenta de Apple. La investigación no cambia esa autorización inicial, aunque sí demuestra que el receptor no necesariamente debe utilizar un iPhone o una Mac para procesar la información.
El medio consultó a Apple para saber si conocía el trabajo de Zerotistic y si planeaba modificar el sistema, pero la compañía no respondió de inmediato. Sin una posición pública, todavía no está claro si Apple considera el comportamiento una falla de seguridad, una consecuencia prevista de sus protocolos o un problema que deba corregirse en el proceso de inscripción. La respuesta futura determinará si la empresa introduce controles adicionales para verificar el tipo de dispositivo que solicita acceso.
Mientras tanto, la demostración ofrece una mirada poco habitual a la infraestructura que sostiene Find My. Más allá del atractivo de llevar el servicio a Linux, el hallazgo muestra cómo una cadena de autenticación, notificaciones y cifrado puede reconstruirse hasta permitir que un sistema no oficial reciba datos sensibles de una cuenta autorizada.
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