El fondo del experto en inteligencia artificial Leopold Aschenbrenner concentró la mitad de su cartera pública en los fabricantes de memoria SanDisk y Micron, juste antes del colapso de julio. Un cóctel de apalancamiento y falta de liquidez provocó una pérdida del 67% en una semana, dejando ganancia anual superior 80% pero al costo de casi un mes negro.
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- Situational Awareness colocó el 50% de su participación en acciones de SanDisk y Micron.
- Aunque el fondo perdió 67% en julio, su renta acumulada del año se mantuvo cerca del 80%.
- El cuadro muestra el riesgo de las apuestas apalancadas en la cadena de semiconductores de IA.
🚨 El fondo de Leopold Aschenbrenner pierde un 67% en julio.
Apuesta concentrada en SanDisk y Micron lo llevó al colapso.
A pesar de perder 67%, sigue con ganancias anuales del 80%.
La falta de diversificación y apalancamiento resultaron en crisis de liquidez.
Los chips son… pic.twitter.com/CT18fsXOWh
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) August 15, 2026
Leopold Aschenbrenner, un nombre cada vez más conocido en el círculo de la inteligencia artificial, pasó de analista de IA a gestor de un fondo suficientemente agresivo como para llamar la atención de la SEC. La última presentación indica que el fondo Situational Awareness LP tenía casi el 50% de su cartera de renta variable estadounidense concentrada en SanDisk y Micron, los dos mayores fabricantes de memorias y unidades sólidas. Esas posiciones sufrieron una caída brutal en julio de 2023, cuando el valor del fondo se erosionó en un 67% en apenas treinta días.
Aschenbrenner, quien fuera un asesor reconocido en el campo del aprendizaje automático, no se limitó a los proyectos de infraestructura: decidió apostar un volumen de 13.000 millones de dólares en activos 13F, incluidos positivos estadounidenses y contratos de opciones. Aunque la última expediente formulada 13F-HR fue fechada en el 14 de agosto, refleja las tenencias al 30 de junio, mes del accidente. Las cifras hablan claro: cuando el fondo perdió el 67% de su cuerpo, la causa no fue una equivación en el censo de demanda, sino de cómo estaba financiando esa convicción.
La montaña de SanDisk y Micron
La notificación de la SEC hecha pública apenas el 14 de agosto dejó al descubierto que las acciones de SanDisk y Micron, juntas, representaban alrededor de la mitad de los valores activos de renta en EE. UU. del fondo, antes del golpe del mes séptimo. Al horizonte, esas compañías no eran una mala apuesta de por sí: la demanda por memoria DRAM y NAND crece por la transición del entrenamiento a la inferencia de los modelos, lo que llevó a que con los SSD de servidor igualaran el 48% de las remisiones de NAND en el primer trimestre de 2026, según Counterpoint Research. Pero una apuesta así no funciona si la inevolución desfinanciera no se gana a tiempo.
La presentación trimestral del 31 de marzo, que Cryptopolitan había revisado en julio, ya mostraba que el fondo tenía 5.520 millones de dólares invertidos en empresas tecnológicas y unos US$8.700 millones en opciones de venta sobre comerios de chips. La lista de posiciones largas encabezada por Bloom Energy con 879 millones, mientras SanDisk y CoreWeave también presentaban significativas. Aschenbrenner apostaba al rollout masivo de energía para las computadoras de IA, una visión a la par del negocio semisendero.
La estrategia de concentración sugirió una apuesta directa a que extremos como la memoria volverán central en la digitalización total. La firma alcanzó, además, a participar en la inversión del gran visionario de IA, que dijo que este mercado necesita $7,6 billones en construcciones a lo largo de los próximos cinco años. Sin embargo, la diversificación es un lujo el cual no todos dispon esos modelos porque un una sola vía de valor puede borrar años de éxito.
La historia de la compañía demuestra también la diferencia entre tener la teoría correcta y saber montarla en el mercado. Un informe de TrendForce confirmó que los ingresos de NAND Flash crecerán entre 10 y 15% trimestre a trimestre para el Q3 de 20226, y que los precios de DRAM subirán entre 13 y18%, impulsados por lascompradores de centros de datos. En ese contexto, la visión de Aschenbrenner no parecía errada, pero faltaba la pregunta de cómo el fondo financiaba su convicción.
Un estallido de 67%
Durante julio, el fondo tuvo que vender la mayor parte de sus activos enumerados para reducir el apalancamiento en una crisis de liquidez. Esto produjo una pérdida neta no auditada del 67%, con una ganancia acumulada del año de alrededor de un 80% aún, según información dada por reuters. En la carta que escribió a sus inversores, Aschenbrenner hizo la comptación clave: “Abrazamos la volatilidad. Pero nunca debe poner en peligro el fondo”. El quien quería estar “para luchar otro día”, reconociendo que el momento era para cubrir los márgenes que las contrapartes habían estado exigiendo.
El colofón llegó de la mano de un auditor externo: una cuenta anónima de @LeopoldTracker_ informó de una pérdida estimada de 600 millones de dólares para la cartera de Aschenbrenner dentro de la semana que el crash, aunque Cryptopolitan no pudo verificar esa cifra y las hermósinas solo incluyen posiciones públicas. Más significativo aún es que el mismo fondo sigue invirtiendo con secreto, machine dcerca de 400 millones de dólares en una startup de semiconductores llamada Source Foundry, una empresa de equipos de litografía que valoran en 5.000 millones de dólares.
Esa apuesta también sirve advertencia: la industria de semiconductores, que insume más del 95% del valor de un servidor de IA, es un espacio que requiere mucha capital y una permanencia de largo. Si el corto plazo cortó demasiado fuerte para principios, no hubo red que sostuviera. Los grandes plazos de la tecnología, por otro lado, siguen intactas por una razón: hay factores personal y corporativo que mudar, el monto que no está para ser derrochado en un bar?
La apuesta de 7,6 billones detrás de la trama
Lo que importa de este episodio no es solo la pérdida del fondo, sino la estructura de un despliegue de capital sin margen de error. Goldman Sachs calcula que 7,6 billones de dólares se moverán entre 2026 y 2031 en hardware, centros de dato y energía. Un nivel de inversión que requiere largo respiro, pero que está envuelto en productos muy volátiles, como los chips.
Aschenbrenner no está solo en esa visión: empresas, fondos y a la de por medio están haciendo una apuesta masiva por la IA. El flechazo del fondo es una demostración de que la ejecución es tan relevante como la tesis. Para los inversores, la lección es doble: hay que cofundar el avance del sector, pero también es fundamental tener estructuras que sobrevivan a los aterrizajes de energía.
Así como las Memorias DRAM y NAND dominan la demanda futura, la operación de las inversiones en etapas de turbulencia debe tener previsiones catastróficas. El caso le dió al sector una frase de alerta: los chips son un lugar para el largo plazo, pero la liquidación puede llegar antes que la recuperación.
El desalojo de Syck Industries y la mayor resistencia de la innovación de la energía que siguen preparando el escenario para que la IA crezca. No obstante, invertir en un momento de transición con cantidades extremas de deuda suela ser la fórmula de la catástrofe. Los del mundo financiero leen el caso de Aschenbrenner como una guía de supervivencia en el ciclo de euforia: entender el ciclo es no es lo mismo que ability administrar la incertidumbre.
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