Philipp Navratil plantea que la IA exige más que saber redactar prompts: los empleados también deben comprender el negocio y revisar cómo hacen su trabajo.
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- El CEO de Nestlé no espera que todos dominen la tecnología, pero sí que comprendan dónde puede aportar valor a la compañía.
- La firma busca rediseñar procesos y eliminar pasos innecesarios, mientras relaciona la automatización con un plan de ahorro y recortes de empleos.
- Unos 100.000 trabajadores usan Microsoft Copilot mensualmente, aunque Navratil sostiene que adoptar herramientas no basta para transformar el trabajo.
🚨 Nestlé: saber escribir prompts no basta para trabajar con IA
Navratil pide entender el negocio y rediseñar procesos.
100.000 empleados usan Copilot al mes. Nestlé prevé recortar 16.000 empleos y ahorrar 3.000 millones de francos para 2027. El plan incluye automatización, sin… pic.twitter.com/TvvDQEuG2o
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 8, 2026
El CEO de Nestlé dice que saber escribir prompts no basta para trabajar con IA
Para Philipp Navratil, consejero delegado de Nestlé, aprender a redactar instrucciones eficaces para una inteligencia artificial no alcanza para que los trabajadores aprovechen bien esta tecnología. En una entrevista con Business Insider, afirmó que el personal también debe comprender el negocio y cambiar la manera en que realiza sus tareas. Su enfoque desplaza la atención desde la herramienta hacia las decisiones y los procesos que determinan cómo se trabaja.
La postura importa en una compañía que cuenta con más de 270.000 empleados y ya integra herramientas de IA en distintas áreas. Navratil no plantea que cada persona tenga que convertirse en especialista técnico: espera que pueda reconocer aplicaciones útiles, anticipar hacia dónde puede avanzar la tecnología y entender qué implicaciones tendría para Nestlé. Esa diferencia apunta a una capacitación ligada al trabajo cotidiano, no limitada a dominar una interfaz o escribir mejores prompts.
La IA exige revisar los procesos, no solo añadir herramientas
Navratil cuestiona la idea de incorporar IA sobre las rutinas existentes como si se tratara simplemente de sumar otro programa al conjunto de herramientas de oficina. A su juicio, mantener los mismos hábitos y pasos puede añadir complejidad en vez de simplificar el trabajo. Por eso, propone que los equipos reconsideren sus procesos y retiren las etapas que hayan dejado de ser necesarias.
Ese planteamiento cambia el foco de la conversación habitual sobre productividad, que suele concentrarse en cuánto tiempo ahorra una aplicación o qué tareas puede automatizar. Para el CEO, el beneficio potencial depende también de cómo se organiza el trabajo alrededor de la tecnología y de si los empleados pueden reconocer qué pasos ya no aportan valor. La IA, bajo esa lógica, no produce por sí sola un proceso más sencillo: el rediseño requiere decisiones de la empresa.
Navratil dijo que el tiempo liberado al eliminar pasos innecesarios podría destinarse a analizar datos y reunirse con socios comerciales. Son actividades que, en su planteamiento, permitirían usar la capacidad recuperada para tareas distintas, en vez de limitar el resultado a ejecutar más rápido el mismo flujo de trabajo. La entrevista no especifica qué procesos concretos cambiaría Nestlé ni cuantifica cuánto tiempo espera recuperar con estas modificaciones.
El ejecutivo tampoco pide que los empleados dominen los aspectos técnicos de la inteligencia artificial. Lo que considera necesario es que entiendan cómo se aplica, qué posibilidades podría abrir y qué significaría para las operaciones de Nestlé. En una organización de ese tamaño, esa comprensión puede variar según el área y la función, pero su argumento es que la adopción no debería reducirse a seguir instrucciones para usar un sistema.
Adopción tecnológica y reducción de empleos
La discusión sobre cómo reorganizar el trabajo coincide con cambios recientes en la dirección y en la estructura de Nestlé. Navratil llegó a la compañía en 2001 como auditor interno y después dirigió el negocio de Nespresso. Asumió como consejero delegado el 1 de septiembre de 2025, tras la salida de Laurent Freixe, despedido por el consejo debido a una relación no revelada con una subordinada directa.
Unas seis semanas después de su nombramiento, Nestlé anunció que planeaba recortar cerca de 16.000 empleos durante dos años. La empresa distribuyó esa cifra entre unos 12.000 puestos de oficina y alrededor de 4.000 empleos en manufactura y cadena de suministro. También señaló que la automatización de procesos formaba parte de su plan y elevó su objetivo de ahorro a 3.000 millones de francos suizos para finales de 2027.
La compañía presentó los recortes, la automatización y el ahorro como elementos de un plan de transformación, pero la información disponible no permite atribuir cada puesto eliminado directamente al uso de inteligencia artificial. En el comunicado de entonces, Navratil sostuvo: «El mundo está cambiando, y Nestlé necesita cambiar más rápido». Esa declaración acompaña el argumento de que la empresa debe adaptarse, aunque no detalla qué tareas o equipos específicos cambiarán a causa de la IA.
La adopción de herramientas ya tiene una escala considerable dentro de la compañía: unos 100.000 empleados de Nestlé usan Microsoft Copilot cada mes, según dijo en enero a Fortune el director de información, Chris Wright. La cifra muestra el alcance de una herramienta, pero no mide por sí sola si los procesos se han rediseñado o si los trabajadores recibieron formación suficiente. Navratil pone precisamente esa diferencia en el centro: utilizar IA y cambiar la forma de trabajar no son necesariamente lo mismo.
Otros responsables empresariales han defendido una idea cercana. A principios de esta semana, el consejero delegado de Miro, Andrey Khusid, dijo que las compañías deberían reorganizar el trabajo alrededor de la IA, en lugar de incorporarla sin más a equipos y rutinas existentes. Por otro lado, una encuesta de la TU Darmstadt, en Alemania, encontró que solo el 15% de las personas consultadas había recibido algún tipo de formación en IA, una cifra que ilustra el reto de preparar a los trabajadores.
La propuesta de Navratil, por tanto, no consiste en exigir que cada empleado sepa construir sistemas de IA ni en presentar los prompts como una habilidad inútil. Su argumento es que la competencia técnica básica necesita acompañarse de conocimiento del negocio y de una revisión de los procesos, para que el uso de estas herramientas tenga un propósito claro. En Nestlé, ese debate se desarrolla mientras la empresa impulsa automatización, anuncia recortes y persigue un objetivo de ahorro de 3.000 millones de francos suizos.
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