Por Canuto  

El Banco de Pagos Internacionales advierte que la escala de la inversión en inteligencia artificial, financiada cada vez más con deuda y crédito privado, podría generar nuevas vulnerabilidades para la estabilidad financiera.
***

  • El BIS calcula que las cinco mayores tecnológicas invertirán más de USD 1 billón en IA entre 2025 y 2026.
  • La institución alerta sobre valoraciones elevadas, concentración de mercado y estructuras de financiación opacas e interconectadas.
  • La IA puede elevar la productividad, pero también desplazar tareas cognitivas rutinarias y ampliar las diferencias entre economías.

 


El rápido crecimiento de la inteligencia artificial (IA) ya dejó de ser únicamente una historia tecnológica y comenzó a adquirir dimensiones macroeconómicas.

Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales, afirmó que el gasto en infraestructura relacionada con la IA alcanzó una escala capaz de influir en las condiciones económicas globales, al combinar inversiones masivas, expectativas de rentabilidad y una creciente demanda de equipos especializados. Su advertencia apunta a un fenómeno que involucra a empresas tecnológicas, mercados de crédito, cadenas de suministro y autoridades monetarias.

El BIS estima que las cinco mayores empresas tecnológicas del mundo invertirán más de USD 1 billón en IA durante 2025 y 2026. Al mismo tiempo, las previsiones del sector citadas por la institución apuntan a que la inversión mundial podría pasar de unos USD 500.000 millones actuales a USD 4 billones en 2030, una expansión que elevaría la importancia de la IA dentro de la actividad económica y financiera.

Hernández de Cos sostuvo que la promesa de la IA es real, aunque sus efectos finales dependerán de decisiones de política pública, inversiones en habilidades e infraestructura y de la amplitud con que se distribuyan sus beneficios. La tecnología puede impulsar la eficiencia de empresas y trabajadores, pero el resultado general no estará determinado solamente por la capacidad de los modelos, sino también por la velocidad de adopción y por la forma en que las economías reasignen capital y empleo.

Para los bancos centrales, el auge no modifica los mandatos de política monetaria, según el funcionario, pero sí vuelve más compleja la interpretación de la economía. La IA puede estimular simultáneamente la demanda de infraestructura, ampliar la oferta de determinados servicios y alterar los mercados financieros, de modo que los indicadores tradicionales podrían reflejar con mayor dificultad qué parte del crecimiento procede de mejoras permanentes y cuál responde a expectativas todavía no comprobadas.

Deuda, crédito y posibles vulnerabilidades

Uno de los principales motivos de cautela está en la manera en que se financia la expansión. Hernández de Cos señaló que el auge de la IA depende cada vez más de deuda y crédito privado, en lugar de sostenerse exclusivamente con beneficios empresariales, una tendencia que merece escrutinio porque buena parte de esas estructuras financieras continúa siendo opaca e interconectada.

La combinación puede volverse especialmente sensible si los ingresos y las ganancias no crecen al ritmo que esperan los inversionistas. Una desaceleración de la demanda, un aumento de los costos de financiación o un retraso en la adopción empresarial podría presionar a compañías que asumieron compromisos importantes para construir centros de datos, adquirir equipos y desarrollar servicios de IA antes de demostrar retornos comerciales proporcionales.

El funcionario también mencionó las valoraciones elevadas y la concentración del mercado como fuentes adicionales de vulnerabilidad. Cuando un grupo reducido de empresas controla buena parte de la infraestructura, los modelos y los proveedores estratégicos, un ajuste en sus precios puede transmitirse a otros segmentos mediante inversiones cruzadas, crédito privado y expectativas compartidas sobre el futuro de la tecnología.

Hernández de Cos aclaró que no considera inevitable un desenlace negativo, pero sostuvo que la escala y la velocidad del actual boom de inversión justifican cautela. El director general del BIS comparó la situación con episodios anteriores, como la expansión ferroviaria y la burbuja de las puntocom, etapas en las que una innovación real convivió con expectativas comerciales que, en algunos casos, superaron ampliamente la capacidad de generar beneficios.

Productividad, empleo y brechas económicas

La IA generativa ya muestra efectos medibles en tareas concretas, aunque todavía existe incertidumbre sobre su impacto en el conjunto de las economías. Hernández de Cos citó estudios que encuentran ganancias de productividad de entre 10% y 65% en actividades específicas, particularmente en programación, consultoría y redacción profesional, pero remarcó que esos resultados no equivalen automáticamente a un aumento similar en la productividad nacional.

Las estimaciones actuales sugieren que la IA podría elevar el crecimiento de la productividad total de los factores en alrededor de medio punto porcentual anual. El resultado dependerá del ritmo con que las empresas adopten las herramientas y de la eficacia con que trabajadores y capital se desplacen hacia actividades de mayor valor, un proceso que puede generar beneficios agregados incluso mientras provoca pérdidas y transiciones difíciles en sectores concretos.

El funcionario también advirtió que la tecnología puede sustituir tareas cognitivas rutinarias, aunque las pérdidas de empleo siguen siendo limitadas hasta ahora. Ya aparecen señales en atención al cliente, programación y funciones administrativas, áreas donde la automatización puede reducir la cantidad de tareas repetitivas y aumentar la presión sobre las empresas y los gobiernos para financiar programas de reconversión y reciclaje profesional.

Las economías avanzadas podrían beneficiarse primero debido al peso de sus sectores de servicios y a una mayor disposición para desplegar sistemas de IA. Las economías emergentes enfrentan perspectivas más variadas, pero Hernández de Cos consideró que India tiene una oportunidad genuina para reducir la brecha gracias a su infraestructura digital pública, que puede facilitar la adopción y ampliar el acceso a servicios tecnológicos.

El nuevo mapa del comercio tecnológico

El auge de la IA también está modificando los flujos comerciales globales, especialmente mediante la demanda de semiconductores, servidores y equipos especializados. Las economías estrechamente vinculadas con esa cadena de suministro, entre ellas Corea del Sur, Singapur, Malasia y Taiwán, se han beneficiado de mayores precios de exportación para chips y componentes destinados a la infraestructura de IA.

Este cambio crea oportunidades de crecimiento, pero también puede aumentar la exposición de ciertos países a un ciclo concentrado de inversión tecnológica. Si las expectativas sobre la demanda futura se enfrían, las economías que dependen de exportaciones de equipos de IA podrían enfrentar menores ingresos externos, ajustes en la producción y una presión más fuerte sobre sus mercados financieros.

La concentración geográfica de la cadena de suministro añade otra capa de complejidad para las autoridades económicas. La expansión de la IA requiere infraestructura física, capacidades digitales, energía y trabajadores especializados, por lo que las diferencias en acceso a esos recursos pueden determinar qué países capturan los beneficios y cuáles quedan limitados a importar tecnología sin desarrollar una base productiva propia.

Para los bancos centrales, ese panorama exige observar no solo la inflación y el crecimiento, sino también la composición de la inversión y la salud de los mercados que la sostienen. La promesa tecnológica puede impulsar productividad y comercio durante años, pero sus beneficios serán más sólidos si la financiación es transparente, la competencia permanece abierta y los trabajadores cuentan con herramientas para adaptarse a los cambios.

La advertencia del BIS no plantea que la inteligencia artificial deba frenarse, sino que su escala requiere una evaluación financiera más cuidadosa. El desafío consiste en aprovechar una innovación con potencial real sin permitir que el endeudamiento, las valoraciones excesivas y las expectativas de retornos rápidos conviertan el progreso tecnológico en una fuente de inestabilidad global.

La información fue publicada el 10 de septiembre de 2026 en un reporte de Reuters sobre declaraciones realizadas por Hernández de Cos durante el Global Fintech Fest de 2026, celebrado en Mumbai, India. El BIS también publicó el discurso correspondiente a esa intervención.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín