Por Canuto  

Amazon afirma que su constelación Leo está cerca de iniciar operaciones comerciales en 2026: ya fabricó su satélite número 1.000, tiene 396 unidades en órbita y se prepara para lanzar más con cohetes Vulcan. La compañía busca competir con Starlink mediante velocidades prometidas más altas, seguridad para empresas y una oferta de consumo integrada con sus otros servicios.
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  • Amazon produjo su satélite número 1.000 y asegura que su fábrica puede ensamblar 27 unidades por semana.
  • La empresa planea iniciar el servicio Leo en 2026 y prepara nuevos lanzamientos con Vulcan y Arianespace.
  • Amazon presenta como ventajas frente a Starlink el rendimiento, el cifrado AES-256 y las conexiones privadas para clientes empresariales.

 


Amazon se acerca al lanzamiento comercial de Leo, su servicio de internet satelital, después de casi una década de desarrollo. La compañía fabricó recientemente su satélite número 1.000 en una planta de Kirkland, Washington, y sus directivos dijeron que esperan comenzar a ofrecer el servicio inicial durante 2026, mientras preparan nuevos lanzamientos para ampliar la cobertura.

La apuesta coloca a Amazon frente a Starlink, el servicio de SpaceX que ha dominado el mercado de banda ancha desde la órbita terrestre baja. En una entrevista con Ars Technica, Rajeev Badyal, Paul Palcisco y Chris Weber describieron los avances industriales y los planes de despliegue, además de exponer las ventajas que Amazon atribuye a Leo, todavía por demostrar a escala comercial.

Una fábrica preparada para producir a gran escala

Amazon dice que convertir el diseño de un satélite en un producto fabricable exigió replantear desde el comienzo cómo trabajarían los equipos de ingeniería y producción. Rajeev Badyal, quien dirige los esfuerzos de banda ancha de la empresa y lideró Starlink en sus primeros años, explicó que fabricar unos pocos satélites resulta mucho más sencillo que sostener una producción masiva con estándares consistentes de calidad y confiabilidad.

El salto de volumen que describió Badyal es considerable: la empresa necesitó seis meses para fabricar sus primeros 27 satélites y ahora, según él, puede producir 27 por semana. El directivo atribuyó el cambio a la mejora continua de diseños, procesos y capacitación, en una operación que incorporó técnicos con experiencia en fabricación pero que no necesariamente conocían de antemano el trabajo con satélites.

Paul Palcisco, director de producción, contó que Amazon instaló su fábrica en un edificio vacío de 170.000 pies cuadrados, en un proceso iniciado en diciembre de 2022. Durante los siguientes 15 meses, la compañía adecuó el espacio y construyó allí su primer satélite de calificación; una vez que la planta comenzó a operar, el equipo identificó ajustes necesarios tanto en el edificio como en los procedimientos de trabajo.

La compañía no fabrica internamente cada componente. Palcisco dijo que Amazon recurre a proveedores externos cuando estos ya cuentan con décadas de experiencia, mientras reserva para sus propios equipos las áreas donde considera que aporta más valor y conocimiento propio; citó como ejemplo el sistema de propulsión, diseñado y construido íntegramente por la empresa.

Las pruebas también obligaron a conciliar rigor y ritmo industrial. Palcisco explicó que los protocolos espaciales tradicionales, incluidos estándares de la NASA, podían tomar días o semanas, por lo que Amazon los combinó con métodos de prueba de mayor volumen inspirados en la electrónica de consumo, con el objetivo declarado de mantener o elevar el nivel de exigencia y reducir el proceso a horas.

Lanzamientos pendientes y una fecha de inicio para 2026

La producción no basta para poner en marcha una constelación: Amazon necesita que sus socios de lanzamiento transporten los satélites al espacio con una cadencia que acompañe el ritmo de su fábrica. Badyal dijo que la empresa diversificó desde el inicio sus proveedores de cohetes y firmó acuerdos con United Launch Alliance, Blue Origin, Arianespace y SpaceX, una decisión que, según él, ayudó a limitar el impacto de los retrasos de cada proveedor.

El directivo afirmó que Amazon estaba a semanas de lanzar satélites con Vulcan y que después esperaba una misión de Arianespace y, al menos, otro vuelo de Vulcan durante el mismo año. También señaló que dos cohetes Vulcan se encontraban en instalaciones de integración preparándose para misiones de Amazon, y que la infraestructura acordada con United Launch Alliance permite procesar dos vehículos simultáneamente.

Badyal vinculó parte de las demoras de Vulcan con un problema en una tobera que, aseguró, ya había sido corregido. Dijo que Amazon espera una frecuencia más regular de vuelos una vez superado ese inconveniente, aunque reconoció que los retrasos de los proveedores pueden resultar frustrantes; al mismo tiempo, destacó el trabajo de los socios para avanzar con los lanzamientos.

En cuanto a la red, los ejecutivos dieron dos cifras cercanas pero no idénticas: Badyal habló de unos 400 satélites en órbita y dijo que eran suficientes para el servicio inicial, mientras Weber precisó que había 396. Weber añadió que todavía debían llevarlos a sus posiciones finales y completar tareas en tierra antes de ofrecer el servicio, cuyo inicio Amazon mantiene previsto para 2026.

Los lanzamientos que vienen, según Badyal, no son una condición para comenzar, sino una forma de ampliar la cobertura y aumentar la resiliencia de la red con el tiempo. La constelación de primera generación contempla 3.232 satélites; el directivo indicó que Amazon ya trabaja en el diseño de una segunda generación y presentó documentación ante la Comisión Federal de Comunicaciones, pero no reveló detalles del proyecto.

La competencia con Starlink y la oferta para empresas

Amazon construye su argumento competitivo alrededor del rendimiento, la seguridad y las prestaciones para clientes empresariales y gubernamentales. Weber sostuvo que Leo apunta a velocidades de hasta 1 gigabit por segundo de descarga y 400 megabits por segundo de subida, y comparó esas cifras con unos 350 megabits de descarga y cerca de 40 de subida que atribuyó a Starlink.

Con esa comparación, Weber afirmó que Leo tendría una ventaja de tres veces en descarga y de entre ocho y diez veces en subida. También dijo que algunos clientes empresariales eligieron Amazon por el rendimiento, en especial por necesidades relacionadas con la velocidad de carga, aunque no identificó a esas organizaciones porque los acuerdos todavía no se habían anunciado.

La compañía también destacó el cifrado AES-256 en toda la red y la posibilidad de contratar una conexión privada. Según Weber, esa opción permitiría que los datos viajen desde la antena del cliente hasta el satélite y la estación terrestre, para luego llegar a un centro de datos privado del cliente o a uno de AWS sin pasar por internet público.

Para el mercado empresarial, Amazon también promete instalaciones profesionales, acuerdos de nivel de servicio con compromisos sobre las velocidades de descarga y subida, y atención al cliente. Weber describió la propuesta como una extensión de las capacidades que Amazon Web Services desarrolló para empresas, aunque el valor efectivo de esas garantías dependerá de la oferta final y de la experiencia que tengan los clientes cuando el servicio empiece a operar.

Consumidores, acuerdos y lo que falta por probar

En el segmento de consumo, Weber presentó tres ejes: valor, facilidad de uso y combinación con productos de Amazon. La empresa promete competir con una relación atractiva entre precio y rendimiento, pero no divulgó en la entrevista tarifas ni detalles completos de los planes, por lo que los clientes todavía no pueden comparar el costo final de Leo con el de otras opciones.

El ejecutivo anticipó que Amazon buscará simplificar la compra, instalación y configuración del servicio, aunque no explicó de qué manera concreta lo hará. También insinuó que la compañía podría combinar Leo con servicios y dispositivos como Prime, Prime Video, routers y extensores eero, Fire TV y Ring, sin precisar qué paquetes o beneficios integrados llegarán efectivamente al mercado.

Amazon ya ha firmado contratos con clientes y, según la información presentada en la entrevista, Delta Air Lines acordó utilizar su servicio en lugar de Starlink en sus aviones. Informaciones posteriores señalaron que el acuerdo contempla equipar cerca de 500 aeronaves y que las instalaciones no comenzarían hasta 2028, según Yahoo Finance. El acuerdo ha provocado una reacción pública del fundador de SpaceX, Elon Musk, de acuerdo con la cobertura de Ars Technica; el interés de aerolíneas, navieras y gobiernos refleja que la conectividad satelital tiene usos que van más allá del acceso doméstico.

El debut comercial será una prueba distinta de la fabricación y los ensayos internos: Amazon tendrá que demostrar que puede ofrecer cobertura, capacidad y continuidad suficientes mientras aumenta el número de satélites. Badyal y Weber expresaron confianza en la arquitectura de Leo y en sus diferencias frente a Starlink, pero la disponibilidad efectiva, las tarifas, el desempeño para los usuarios y el ritmo de expansión serán los factores que permitan medir esa competencia.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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