La Fuerza Aérea de Estados Unidos acordó comprar información atmosférica recopilada por los globos autónomos de WindBorne, en un contrato que podría alcanzar USD $49 millones. El monto, sin embargo, no representa un pago garantizado: la institución desembolsa dinero según sus pedidos de datos y, hasta ahora, solicitó servicios por USD $1,7 millones.
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- WindBorne opera cerca de 700 globos meteorológicos autónomos que reúnen mediciones atmosféricas en distintas partes del mundo.
- El contrato, adjudicado sin licitación competitiva, permite pedidos por región y momento; la Fuerza Aérea ha solicitado hasta ahora USD $1,7 millones.
- La startup también utiliza sus datos para desarrollar WeatherMesh 6 y afirma que su modelo supera en precisión a un pronóstico tradicional del ECMWF.
🎈🇺🇸 WindBorne firma un contrato de hasta USD 49 millones con la Fuerza Aérea
El monto no está garantizado: los pagos dependen de los pedidos de datos.
Hasta ahora, la Fuerza Aérea solicitó servicios por USD 1,7 millones.
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La Fuerza Aérea de Estados Unidos comprará datos recopilados por la flota de globos meteorológicos autónomos de WindBorne Systems, en un contrato que podría alcanzar USD $49 millones. La institución paga según sus necesidades y puede encargar información de regiones concretas en momentos específicos; hasta ahora, sus pedidos suman USD $1,7 millones, de acuerdo con TechCrunch.
El acuerdo es el mayor en el que ha participado la empresa, fundada en 2015 y con sede en California. WindBorne opera alrededor de 700 globos en distintas zonas del planeta y vende las mediciones de sus sensores a clientes, además de usarlas para alimentar su propio modelo de pronóstico meteorológico basado en inteligencia artificial.
Un contrato cuyo valor depende de los pedidos
La cifra de USD $49 millones representa el valor máximo potencial del contrato, no una suma que la Fuerza Aérea haya comprometido a pagar de inmediato. Según la información publicada por TechCrunch, el organismo solicita los datos que necesita y define tanto las áreas de interés como el momento en que requiere las mediciones, por lo que los desembolsos dependen de órdenes concretas.
Hasta la fecha, esas solicitudes alcanzan USD $1,7 millones, una fracción del monto total disponible. Los ejecutivos de WindBorne esperan que aparezcan nuevos pedidos, aunque la información divulgada no especifica cuántos se emitirán ni cuándo podrían elevar el valor acumulado del acuerdo.
El cofundador y director de tecnología de la compañía, Andrey Sushko, describió el contrato como un mecanismo para respaldar la expansión continua de la constelación y financiar trabajos de investigación y desarrollo. Esas tareas, explicó, buscarán mejorar el hardware y el desempeño de los globos, dos aspectos centrales para ampliar la recopilación de datos atmosféricos.
La Fuerza Aérea adjudicó el contrato sin una licitación competitiva. Sushko atribuyó esa decisión a que el gobierno consideró que WindBorne era la única empresa capaz de ofrecer la recopilación global de datos de la manera requerida para esas operaciones; esa explicación corresponde a la compañía y no constituye una evaluación independiente de otros posibles proveedores.
Globos que alimentan mediciones y pronósticos con IA
Los globos de WindBorne recogen lecturas de sensores atmosféricos mientras recorren el planeta, y la empresa comercializa esa información entre sus clientes. Al mismo tiempo, las mediciones sirven como insumo para WeatherMesh, el sistema de pronóstico desarrollado por la startup, que busca aprovechar datos empíricos y técnicas de aprendizaje profundo para anticipar las condiciones meteorológicas.
La compañía forma parte de un campo que ha ganado impulso con el uso de modelos de inteligencia artificial para pronosticar el clima. En lugar de depender exclusivamente de cálculos físicos ejecutados en supercomputadoras, estos sistemas pueden aprender patrones a partir de grandes conjuntos de observaciones históricas y producir predicciones con mayor rapidez, aunque eso no elimina la necesidad de métodos meteorológicos tradicionales.
A comienzos del verano, WindBorne presentó WeatherMesh 6 y sostuvo que sus resultados son más precisos que los del modelo tradicional del Centro Europeo para Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo, conocido como ECMWF. Se trata de una afirmación de la empresa: la información disponible no detalla una comparación independiente ni las condiciones específicas utilizadas para evaluar ambos sistemas.
La evolución de los modelos meteorológicos con IA también incluye avances de laboratorios y organismos públicos, mientras que las previsiones basadas en física siguen siendo relevantes para entender la atmósfera. La fuente señala que ambos enfoques todavía se necesitan para obtener una perspectiva útil del clima, un matiz importante frente a las afirmaciones de superioridad que algunas compañías hacen sobre sus propios productos.
Una flota que también pone a prueba la navegación autónoma
WindBorne ha trabajado con el Servicio Meteorológico Nacional y con las fuerzas armadas de Estados Unidos, incluida la Fuerza Aérea y la Armada. El nuevo contrato amplía esa relación con el gobierno y, por su tamaño potencial, podría servir para mantener el crecimiento de la flota y mejorar las capacidades técnicas que la empresa ofrece a sus clientes.
En agosto, la startup recaudó una ronda Serie B de USD $37 millones para seguir ampliando el negocio, según declaró su director ejecutivo, John Dean, a TechCrunch. Ese financiamiento y el contrato militar son elementos distintos: la ronda corresponde a capital recaudado por la empresa, mientras que los pagos del acuerdo dependen de los datos que la Fuerza Aérea solicite.
También en agosto, WindBorne se convirtió, según la compañía, en la primera organización en enviar un sistema de vuelo sin propulsión para recoger información dentro del ojo de un tifón. La maniobra aprovecha las corrientes de viento y la capacidad de los globos para modificar su altura; la empresa puede ajustar su trayectoria liberando aire o soltando arena que transportan como lastre.
Sushko explicó que esa navegación requiere contar con modelos de viento y clima que permitan elegir las corrientes adecuadas, además de una constelación suficientemente grande para tener globos en los lugares oportunos. A su juicio, el vuelo en el tifón fue una de las primeras ocasiones en que un modelo de aprendizaje profundo se utilizó para tomar decisiones operativas reales, una aplicación que vincula las predicciones con el control de los vehículos.
El contrato abre así una vía para que la Fuerza Aérea compre datos globales y para que WindBorne busque sostener su infraestructura de globos, pero su valor final dependerá de las necesidades que el organismo convierta en pedidos. Por ahora, los USD $1,7 millones solicitados son la medida concreta del uso del acuerdo, mientras la empresa intenta demostrar que sus mediciones y modelos pueden ampliar las herramientas disponibles para el pronóstico meteorológico.
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