Por Canuto  

Vittorio Colao sostiene que Europa debe revisar cómo regula la inteligencia artificial, pero distingue entre normas que considera excesivamente complejas y protecciones que no deberían sacrificarse: defendió el copyright y la Ley de Servicios Digitales, y alertó sobre empleo, concentración de riqueza, juicio humano y ciberseguridad.
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  • El exdirector ejecutivo de Vodafone calificó de demasiado compleja la implementación de la Ley de IA, pero defendió los derechos de autor y la responsabilidad que establece la DSA.
  • Colao pidió que Europa acelere sus ciclos de política pública ante tecnologías como Starlink y SpaceX, y reclamó más cooperación entre los Estados miembros.
  • Identificó cuatro riesgos de la IA: impacto laboral y social, deterioro del juicio de las personas, concentración de riqueza y ciberseguridad.

 


El ejecutivo pidió reglas más ágiles para responder a los cambios tecnológicos, pero advirtió que la protección de los creadores y la responsabilidad por los contenidos digitales no deben quedar relegadas.

Vittorio Colao considera que la regulación sí dificulta el desarrollo de la inteligencia artificial en Europa, aunque advierte que no todas las normas generan el mismo problema ni deben evaluarse como un solo paquete. El exdirector ejecutivo de Vodafone y actual vicepresidente para Europa, Oriente Medio y África de General Atlantic expuso esa postura durante el evento Wave by Vento, celebrado en Turín el 9 de octubre de 2026.

En una conversación titulada «The Whole Board», entrevistado por Ian King, presentador y periodista de The Times, Colao diferenció entre disposiciones que, a su juicio, complican la innovación y otras que cumplen una función necesaria. También respondió preguntas de periodistas durante la jornada, en la que insistió en que el debate no debería reducirse a una oposición simple entre regular y dejar actuar a las empresas, informa TNW.

Copyright y responsabilidad en las plataformas

Al referirse al paquete ómnibus de la Unión Europea, Colao reconoció que simplificó algunas reglas, aunque dijo que el avance no basta. Señaló al Reglamento General de Protección de Datos, conocido como RGPD, como una fuente de dificultades para el sector; sin embargo, adoptó una postura distinta frente al copyright, al sostener que la propiedad intelectual y el valor del trabajo creativo necesitan protección.

Su defensa de los derechos de autor fue explícita ante las quejas de algunas compañías de inteligencia artificial sobre las normas de copyright. «Cuando las empresas de IA se quejan de las leyes de copyright, digo: miren, perdón chicos, ¿quieren que les permita robar?», planteó Colao, al argumentar que la innovación no elimina la obligación de respetar el trabajo ajeno.

En contraste, describió la Ley de IA de la Unión Europea como una iniciativa de buenas intenciones cuya implementación resulta demasiado complicada. «Buenas intenciones, demasiado complicado de implementar, y ahora no somos capaces de implementarlo», dijo; su crítica apunta a la distancia entre el propósito de una norma y la capacidad de aplicarla de forma efectiva.

La discusión también incluyó una crítica de Nick Clegg, exdirectivo de Meta, quien calificó la Ley de IA como un «batiburrillo». Esa coincidencia en el cuestionamiento a la implementación no implica que Colao rechace toda regulación: sus comentarios, según informó The Next Web, separaron la complejidad de esa ley de la protección al copyright y de las obligaciones de las plataformas.

La DSA y el ritmo de las normas europeas

Colao defendió la Ley de Servicios Digitales, o DSA, y recordó que el gobierno del que formó parte contribuyó a su elaboración. En su opinión, debe existir alguien responsable cuando se difunden contenidos falsos o dañinos, una premisa que vincula con la rendición de cuentas de quienes operan plataformas digitales.

«Siento mucho que a mis amigos estadounidenses no les guste», comentó sobre la norma, antes de describirla como «un pilar de la democracia digital». Con esa formulación, Colao planteó que la responsabilidad por el contenido en línea no es solo un asunto técnico o empresarial, sino también una cuestión relacionada con el funcionamiento de la vida democrática.

El debate adquirió dimensión internacional después de que, en septiembre, Estados Unidos pidiera a un tribunal de la Unión Europea permiso para respaldar el desafío de Elon Musk a una multa de EUR 120 millones impuesta a X bajo la DSA. La solicitud muestra el desacuerdo en torno a la aplicación de la ley, aunque la fuente no presenta ese episodio como una resolución judicial ni como un cambio en la norma.

Para Colao, además del contenido de las reglas importa la velocidad con que las autoridades pueden revisarlas. Sostuvo que la tecnología avanza más rápido que la legislación, que requiere consultas, y propuso ciclos de política pública más ágiles, liderados por personas competentes, incluidas muchas provenientes del sector privado.

Europa, cooperación y competencia económica

El ejecutivo reconoció que las empresas pueden sentirse incómodas cuando las normas cambian con frecuencia, pero sostuvo que la transformación del entorno tecnológico hace necesario discutir cómo responder con mayor rapidez. Citó a Starlink y SpaceX como ejemplos de compañías que, en su valoración, cambiaron las reglas, y utilizó esos casos para pedir políticas capaces de adaptarse a nuevas realidades.

Colao también instó a Europa a dejar de atribuir a «Europa» los problemas que, según él, surgen cuando los Estados miembros no cooperan. A su juicio, los responsables políticos nacionales deben pensar a mayor escala en áreas como el espacio, la defensa y la energía, en lugar de tratar la falta de coordinación como un asunto abstracto de las instituciones comunitarias.

Para ilustrar su argumento sobre la capacidad de ejecución, recordó que, cuando fue ministro, Italia lanzó una constelación de satélites en dos años. No presentó ese plazo como una receta automática para otros países, sino como un ejemplo de lo que puede lograrse cuando un gobierno organiza una iniciativa ambiciosa y actúa con rapidez.

La energía fue otro punto de fricción que mencionó: Europa paga demasiado, afirmó, y puso como ejemplo que España puede vender energía a Francia mientras Francia no está contenta con la competencia. El comentario relaciona la integración económica con los intereses nacionales y refuerza su planteamiento de que la cooperación requiere decisiones políticas que no se queden en declaraciones generales.

Startups de IA y riesgos que requieren atención

Colao no ofreció una respuesta única a la pregunta de si las startups nativas de inteligencia artificial podrán competir con los grandes actores. Consideró que las compañías con un enfoque singular, que utilicen la IA en su propio trabajo y se mantengan cerca de sus clientes, tienen mejores posibilidades, mientras que las propuestas más indiferenciadas podrían encontrar mayores dificultades.

En General Atlantic, afirmó, el equipo es el factor más importante porque una dirección no dogmática puede cambiar de rumbo cuando las circunstancias lo exigen. La flexibilidad aparece así como un criterio de supervivencia empresarial en un sector en movimiento, donde una idea inicial puede necesitar ajustes para responder a las necesidades de sus clientes.

El ejecutivo sostuvo que las buenas empresas seguirán encontrando capital durante los próximos 12 a 18 meses, aunque anticipó un panorama más difícil para las ideas de corto plazo. La distinción no equivale a una previsión general sobre toda la financiación tecnológica: Colao puso el acento en la calidad de las compañías y en la capacidad de sus equipos para adaptarse.

Más allá de las advertencias sobre una posible extinción asociada a la IA, Colao enumeró cuatro riesgos que, a su juicio, requieren trabajo: el empleo y el impacto social, el juicio de las personas, la concentración de la riqueza y la ciberseguridad. Dijo que las preocupaciones de los políticos por el empleo son legítimas, y pidió que los jóvenes reciban formación para que la inteligencia artificial fortalezca, en vez de sustituir, su propio juicio.

También advirtió que una concentración de la riqueza podría llevar a discutir alguna reforma fiscal, sin proponer una medida concreta. Su llamado final fue que la industria trabaje junto con los políticos en los cuatro frentes, una postura que reúne su defensa de algunas obligaciones regulatorias con la exigencia de que las normas respondan mejor al ritmo de la tecnología.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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