Por Canuto  

Travis Kalanick volvió al centro de Silicon Valley con Atoms, una compañía enfocada en robótica, inteligencia artificial y cocinas automatizadas. Su regreso también reavivó una disputa sobre su salida de Uber: sus defensores hablan de una destitución injusta, mientras críticos recuerdan las acusaciones y los problemas de cultura corporativa que marcaron aquella etapa.
***

  • Atoms ha captado USD $1.700 millones en financiación de capital liderada por Andreessen Horowitz, pero no reveló su valoración.
  • Kalanick sostiene que aún defiende sus decisiones en Uber y atribuyó su salida a la llamada «wokeness extrema».
  • El plan de Atoms combina cocinas fantasma, IA y robótica para automatizar la preparación y entrega de comida, aunque todavía debe demostrar que puede escalar.

 


Travis Kalanick regresó al centro de la conversación tecnológica con Atoms, una compañía que combina infraestructura para preparar comida, inteligencia artificial y robótica industrial. El fundador de Uber presenta su retorno como una nueva oportunidad para transformar sectores tradicionales, mientras una ola de emprendedores y algunos inversores lo reivindica como un constructor apartado antes de completar su proyecto; sus críticos, en cambio, recuerdan las controversias que precipitaron su salida.

Una salida de Uber que todavía divide a Silicon Valley

Kalanick y Garrett Camp fundaron Uber en 2009 y, mediante una expansión agresiva y una estrategia de crecimiento de alto riesgo, construyeron una de las plataformas de transporte compartido más reconocidas del mundo. El éxito comercial convivió con denuncias sobre una cultura corporativa misógina y permisiva con el acoso, además de reportes acerca de programas internos llamados Greyball y Hell, que habrían empleado métodos indebidos contra reguladores y competidores.

La compañía también enfrentó cuestionamientos por la seguridad de pasajeros y la verificación de conductores, con especial atención al caso de una pasajera violada por un conductor en Delhi en 2014. La controversia creció cuando se conoció que altos ejecutivos habían manejado de forma inadecuada los registros médicos confidenciales de la víctima; aunque no todas las acusaciones involucraban directamente a Kalanick, sus detractores afirmaban que su liderazgo había contribuido a crear las condiciones para esos problemas.

En 2017, la exingeniera de Uber Susan Fowler publicó un memorando sobre una cultura de impunidad para gerentes de alto rendimiento y describió el acoso sexual que, según ella, había sufrido por parte de un superior. El directorio encargó entonces una investigación independiente encabezada por el exfiscal general estadounidense Eric Holder; el informe completo no se hizo público, pero sus recomendaciones divulgadas incluyeron pautas sobre alcohol y drogas y la prohibición de relaciones entre superiores y subordinados.

La crisis de reputación se combinó con inquietud financiera y con la percepción de que la presencia de Kalanick perjudicaba el valor de Uber cuando la empresa necesitaba prepararse para cotizar en bolsa. Benchmark, uno de sus principales inversores, impulsó su reemplazo, con Bill Gurley como figura central de una coalición que también incluyó a Fidelity y Menlo Ventures; el directorio terminó eligiendo a Dara Khosrowshahi, quien continúa como CEO de Uber.

El relato del fundador y sus nuevos patrocinadores

La destitución de Kalanick ocurrió poco después de una tragedia familiar: su madre murió en un accidente de bote que también dejó gravemente herido a su padre, y la carta que lo apartó de la dirección llegó 11 días después. Una persona cercana al empresario describió aquella secuencia como un episodio decisivo para su visión del mundo; en su interpretación, la caída dejó de ser solo una disputa empresarial y se convirtió en el origen de una identidad pública de antagonista.

Durante años, esa imagen quedó asociada a la serie de televisión basada en el libro Super Pumped, con Joseph Gordon-Levitt como un Kalanick estridente y ambicioso, y a la exposición pública de Fowler como una de las figuras del movimiento #MeToo. También pesaron las acusaciones de que Uber había considerado investigar la vida privada de periodistas críticos, incluida Sarah Lacy, quien había cuestionado el sexismo de la empresa; Lacy dijo que el clima político reciente había dado a algunos líderes tecnológicos más permiso para ignorar esas críticas.

Ahora Kalanick ofrece una versión distinta de su historia en entrevistas y podcasts favorables a fundadores. En un video difundido por Andreessen Horowitz, firma que respalda Atoms, dijo que todavía defendía cada decisión tomada en Uber y atribuyó su salida a la llamada «wokeness extrema»; en otra conversación reconoció que actuó demasiado cerca del límite y que no entendió cuánto cambiarían el escrutinio y las expectativas cuando la empresa se volvió grande.

Sus aliados defienden su carácter y su capacidad para orientar a emprendedores jóvenes. Bradley Tusk, inversor temprano de Uber, sostiene que Kalanick aprendió de lo ocurrido y cuestiona que deba disculparse, mientras Ben Horowitz lo presentó como el tipo de fundador necesario para transformar sectores pesados y anticuados; el respaldo de Andreessen Horowitz también contrasta con el reproche de Lacy, quien considera que los empresarios tecnológicos suelen recuperar prestigio cuando ya han generado grandes retornos.

Atoms apuesta por automatizar la comida, pero aún debe probar su escala

Tras dejar Uber, Kalanick vendió cerca de un tercio de sus acciones a un inversor privado en 2018 y el resto seis meses después de la salida a bolsa de la compañía, en 2019. La venta final le reportó aproximadamente USD $4.000 millones antes de impuestos; durante los años siguientes, el empresario compró inmuebles para centros de reparto, desarrolló tecnología de inteligencia artificial y robótica y adquirió una compañía minera dirigida por su antiguo colaborador en Uber, Anthony Levandowski.

CloudKitchens fue una parte temprana de ese plan: la empresa desarrolló instalaciones conocidas como cocinas fantasma, desde las que restaurantes pueden preparar pedidos para entrega sin operar necesariamente un comedor tradicional. El negocio acabó integrado en Atoms, que Kalanick plantea como una plataforma capaz de llevar automatización a la cocina y al reparto; la compañía recaudó USD $1.700 millones en financiación de capital liderada por Andreessen Horowitz, además de inversiones previas en CloudKitchens que Fortune describió como probablemente de cientos de millones.

Atoms no divulgó una valoración total y todavía no está claro si su visión podrá extenderse más allá de la preparación y entrega de comida. La compañía describe su actividad como el desarrollo de automatización física para los sectores de comida, minería y transporte. Kalanick habla de una nueva revolución industrial y pronostica que la IA y los robots podrían cocinar y llevar alimentos hasta los hogares, reduciendo la necesidad de ir al supermercado; también ha elogiado a Elon Musk en robótica e IA física y se ha descrito a sí mismo, con tono jactancioso, como un aspirante a referente del sector.

El entusiasmo en torno a Kalanick no depende únicamente de la empresa, sino también de la forma en que Silicon Valley ha vuelto a celebrar el llamado modo fundador, una idea popularizada por el inversor Paul Graham en un ensayo sobre Brian Chesky, cofundador de Airbnb. Para sus seguidores, el concepto reivindica que los fundadores mantengan el control de las decisiones y protejan su visión frente a asesores y ejecutivos; para sus críticos, esa defensa puede confundirse con una licencia para eludir rendición de cuentas.

El empresario también cultivó vínculos con jóvenes emprendedores, entre ellos Shayne Coplan, fundador de Polymarket, quien había contado que Kalanick le ofreció orientación durante un periodo legal difícil para la plataforma a finales de 2024. Tusk lo describe como generoso con su tiempo, su dinero y su mentoría, aunque un antiguo colaborador sostuvo que también le gusta reunir a personas cercanas y financiar viajes para mantenerlas a su alrededor; ambas versiones ilustran la mezcla de carisma y control que acompaña su reputación.

El retorno de Kalanick se apoya además en un circuito de podcasts y videopodcasts que suele ser más receptivo a los fundadores que los medios tradicionales, y en un entorno político y empresarial donde algunos líderes tecnológicos han vuelto a ocupar un lugar visible. La pregunta para Atoms no es solo si Kalanick puede recuperar influencia, sino si su compañía logrará convertir una narrativa de reinvención en resultados industriales; por ahora, su ambición está clara, pero la escala de la promesa aún está por demostrarse.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín