Por Canuto  

La startup india TakeMe2Space prepara MOI-1A, un satélite con procesadores Nvidia que busca ejecutar tareas de IA en órbita y enviar a sus clientes resultados procesados en lugar de grandes volúmenes de datos sin filtrar.
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  • MOI-1A es un CubeSat 6U de menos de 50 kg, con una capacidad de cómputo declarada de 117 TOPS, 2 TB de almacenamiento y un imager multiespectral de nueve bandas.
  • SpaceX tiene previsto lanzar la misión el 1 de octubre de 2026, como parte del viaje compartido Transporter-18, después de que el satélite MOI-1 se perdiera en un lanzamiento fallido.
  • TakeMe2Space dice que ya cuenta con 23 clientes potenciales y plantea ampliar su capacidad orbital con nuevos satélites desde aproximadamente 2027.


TakeMe2Space prepara un satélite indio para procesar inteligencia artificial en órbita

La startup india TakeMe2Space planea llevar su satélite MOI-1A a la órbita terrestre baja en un cohete Falcon 9 de SpaceX, con el objetivo de ejecutar tareas de inteligencia artificial cerca de donde se generan los datos. SpaceX tiene previsto lanzar la misión Transporter-18 el 1 de octubre de 2026, según la programación publicada por la compañía. El satélite marcaría el primer proyecto de computación orbital de India, de acuerdo con la información publicada por CryptoBriefing.

El planteamiento no consiste en trasladar un centro de datos completo al espacio, sino en utilizar un nodo compacto para analizar información antes de enviarla a la Tierra. Los clientes subirían modelos de IA al satélite y recibirían resultados procesados, en vez de transmitir primero grandes conjuntos de datos sin procesar para analizarlos desde el suelo.

Un satélite pequeño diseñado para procesar datos

MOI-1A es un CubeSat de formato 6U que pesa menos de 50 kilogramos, de acuerdo con los detalles difundidos sobre la misión. Su carga incluye procesadores Nvidia Orin NX para computación en el borde. La capacidad de cómputo declarada para el sistema es de 117 billones de operaciones por segundo, cifra que la industria expresa como 117 TOPS.

La plataforma también incorpora un imager multiespectral de nueve bandas, pensado para observar la Tierra, y 2 TB de almacenamiento a bordo. El sistema completo debe funcionar con un presupuesto de energía de aproximadamente 150 vatios, una restricción que ayuda a explicar por qué la empresa lo presenta como un equipo compacto de procesamiento y no como una infraestructura de gran escala.

En este contexto, computar en el borde significa procesar información cerca de su punto de captura, en lugar de enviar todos los datos a otro lugar antes de analizarlos. Aplicado al satélite, el enfoque permitiría filtrar imágenes u otras observaciones en órbita y transmitir al cliente una selección de resultados útiles, aunque la información disponible no detalla el rendimiento que alcanzará en cada tipo de tarea.

El fundador de TakeMe2Space, Ronak Samantray, ha descrito MOI-1A como un nodo de computación en el borde, no como un centro de datos espacial. Esa diferencia importa para entender el alcance de la propuesta: el satélite no sustituiría la infraestructura terrestre, sino que intentaría reducir cuánto material debe enviarse desde la órbita para que los usuarios obtengan información procesada.

Un nuevo intento después de perder MOI-1

El camino hacia MOI-1A incluye una prueba tecnológica anterior y un revés en el calendario. TakeMe2Space puso en vuelo una carga útil de demostración en una misión PSLV de la Organización de Investigación Espacial de India, ISRO, en diciembre de 2024; esa experiencia sirvió como prueba de concepto para su trabajo en computación orbital.

El satélite original MOI-1, sin embargo, se perdió en enero de 2026 tras el fallo del lanzamiento PSLV-C62. La empresa decidió reconstruir el satélite y reservar un espacio en un Falcon 9 de SpaceX, en lugar de abandonar la misión después de ese incidente.

La startup anunció una ronda semilla de USD $5 millones, según SpaceNews. Esa cifra da contexto a la decisión de reconstruir el equipo y buscar un nuevo vehículo de lanzamiento, aunque no permite determinar por sí sola cuánto costará la misión ni qué proporción del capital se destinará al satélite.

El plan actual contempla que MOI-1A viaje en Transporter-18 el 1 de octubre de 2026. La fecha es una programación prevista, no una confirmación de que el lanzamiento ya haya ocurrido; el desempeño de la misión dependerá de que el satélite llegue a órbita y pueda operar de acuerdo con las condiciones y objetivos planteados por la compañía.

Clientes y planes de expansión más ambiciosos

TakeMe2Space afirma que 23 clientes están en fila para utilizar la plataforma. La lista descrita incluye empresas de sistemas de información geográfica, compañías agrícolas, operaciones mineras, aseguradoras e instituciones educativas, sectores que pueden trabajar con datos de observación terrestre o beneficiarse de análisis asociados a ellos.

Entre los nombres que muestran interés figura Little Place Labs, una empresa con sede en Estados Unidos. La información no especifica el alcance de una eventual contratación ni confirma que todos los clientes mencionados ya hayan firmado acuerdos, por lo que la cifra debe entenderse como el grupo de interesados que la startup reporta.

La lógica comercial de la propuesta depende de que el procesamiento orbital permita entregar resultados relevantes sin transmitir imágenes completas en cada caso. Si el método funciona para las necesidades de esos clientes, podría modificar qué parte del análisis se realiza en órbita y cuál sigue dependiendo de sistemas en tierra; por ahora, MOI-1A debe demostrar esa capacidad en una misión operativa.

Los planes de la compañía van más allá de este satélite. TakeMe2Space apunta a una segunda generación de equipos con 1.500 vatios de capacidad de cómputo y 100 TB de almacenamiento por satélite, cuyo despliegue comenzaría aproximadamente en 2027, según las metas divulgadas.

La meta de una constelación de computación orbital

La visión de más largo plazo contempla construir una constelación que alcance 50 kilovatios de capacidad de computación orbital para 2029. Se trata de un objetivo de expansión, no de una capacidad que MOI-1A ofrezca por sí solo: el primer satélite funcionaría como un paso inicial dentro de una infraestructura que la startup todavía debe desarrollar.

Para acompañar esa expansión, la empresa trabaja también en componentes endurecidos contra la radiación, sistemas de energía avanzados, rastreadores estelares y enlaces ópticos entre satélites. Son tecnologías de apoyo que forman parte de la hoja de ruta comunicada por TakeMe2Space, aunque la información disponible no fija fechas específicas para cada desarrollo.

La combinación de procesadores, almacenamiento y sensores apunta a resolver una dificultad concreta: mover grandes volúmenes de datos desde el espacio puede ser menos útil que analizarlos antes de transmitirlos. En el modelo propuesto, el satélite haríaparte del trabajo de selección y devolvería información refinada; su valor práctico dependerá de que esa operación sea compatible con el consumo de energía y la capacidad disponible a bordo.

MOI-1A reúne así una apuesta tecnológica y una prueba comercial para TakeMe2Space, después de la pérdida de su primer satélite y de la reconstrucción del proyecto. La compañía todavía tiene que convertir sus planes de lanzamiento, su grupo de clientes interesados y sus metas de constelación en operaciones verificables, comenzando por la misión prevista para Transporter-18.


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