Por Canuto  

Starcloud sumó USD $250 millones a su Serie A y alcanzó una valoración de USD $2.300 millones, mientras intenta ampliar su fábrica, desarrollar Starcloud-3 y asegurar lanzamientos en un mercado cada vez más limitado. La inversión de Nvidia refuerza su apuesta por procesar y entrenar modelos de IA directamente en órbita.

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  • Starcloud agregó USD $250 millones a una Serie A de USD $170 millones y usará el capital para ampliar su fabricación y avanzar en Starcloud-3.
  • La empresa prevé lanzar dos satélites Starcloud-2 de 8 kW en vuelos compartidos durante 2027, con agencias del gobierno estadounidense entre sus clientes.
  • El CEO Philip Johnston advirtió que asegurar capacidad de lanzamiento se ha convertido en uno de los mayores costos, ante la transición del Falcon 9 a Starship.

 


 

Starcloud, startup estadounidense dedicada a desarrollar satélites capaces de ejecutar inferencia de inteligencia artificial (IA) en órbita, añadió USD $250 millones a la ronda Serie A de USD $170 millones anunciada en marzo.

La extensión elevó la valoración de la compañía a USD $2.300 millones y le permitirá ampliar su capacidad industrial, avanzar en una nave espacial de mayor tamaño y reservar transporte para sus próximas misiones.

El capital llega mientras la empresa intenta convertir la computación orbital en una alternativa para ciertas cargas de trabajo de IA que hoy dependen de centros de datos terrestres. Su CEO, Philip Johnston, dijo a TechCrunch que Starcloud ya observa una presión creciente sobre el acceso a cohetes y que necesitará contratar una cantidad considerable de lanzamientos para sostener sus planes de expansión.

Financiamiento para ampliar la infraestructura orbital

La nueva inversión permitirá a Starcloud abrir una instalación de fabricación más grande y desarrollar Starcloud-3, su nave espacial más ambiciosa hasta ahora para centros de datos orbitales. La compañía prevé que ese vehículo viaje en un próximo cohete Starship de SpaceX, una apuesta que vincula su calendario industrial con la evolución de un sistema de lanzamiento todavía en proceso de demostración operativa.

Starcloud tiene actualmente 25 empleados y está desarrollando líneas de producción en una instalación de 100.000 pies cuadrados ubicada en Woodinville, Washington. El lugar se encuentra cerca de instalaciones donde SpaceX y Amazon preparan satélites para sus redes de comunicaciones, una proximidad que sitúa a la startup dentro de un corredor industrial relacionado con la fabricación espacial.

La extensión fue liderada por Pentagon/Manhattan West Ventures y contó con la participación de Nvidia y Cisco, además de Benchmark, EQT, Suma, N1, Crecimiento, C7, 7Global, Goanna Capital y Standard Capital. Una persona familiarizada con el acuerdo indicó que Nvidia aportó USD $25 millones, una contribución que Johnston considera especialmente relevante por la experiencia técnica que la compañía de chips puede aportar al desarrollo de computación espacial.

El CEO también subrayó que Starcloud ya solicitó autorización a la FCC para operar 88.000 naves espaciales, aunque esa cifra corresponde a una capacidad regulatoria solicitada y no a satélites actualmente desplegados. La magnitud de la petición muestra el alcance potencial del proyecto, pero también explica por qué el acceso sostenido a lanzamientos se convirtió en una prioridad financiera y operativa.

La escasez de lanzamientos complica los planes

Johnston afirmó que Starcloud quiere firmar contratos con proveedores como SpaceX tan pronto como sea posible, porque asegurar capacidad de lanzamiento representa uno de los mayores costos de su modelo. Según su explicación, el lanzamiento está limitado mientras SpaceX programa el retiro gradual del Falcon 9 para dar paso a Starship, un cohete mucho más grande que todavía debe demostrar operaciones frecuentes y reutilización rápida.

La transición introduce incertidumbre para los operadores satelitales, que deben planificar misiones con vehículos disponibles hoy y, al mismo tiempo, evaluar plataformas que podrían reducir significativamente el costo por unidad en el futuro. Johnston señaló que el programa Falcon 9 está previsto para terminar en 2028, lo que obliga a Starcloud a considerar alternativas para sus vuelos inmediatos y para la constelación que aspira a construir.

El panorama competitivo tampoco ofrece una solución plenamente consolidada. New Glenn, de Blue Origin, y Vulcan, de United Launch Alliance, no vuelan con regularidad, mientras que Neutron, de Rocket Lab, aún no ha llegado a la plataforma de lanzamiento; por ello, las opciones disponibles para una startup que necesita múltiples misiones siguen siendo restringidas.

Starcloud evalúa comprar un lanzamiento dedicado de Falcon 9 para desplegar más satélites, además de negociar contratos con otros proveedores que respalden futuras misiones. La empresa también contempla la posibilidad de contratar vuelos compartidos, una modalidad que puede reducir costos, aunque ofrece menos control sobre el calendario, la órbita y la disponibilidad de espacio para cada carga.

La dependencia de Starship es particularmente importante para la visión de largo plazo de Starcloud, porque la startup espera que la capacidad del vehículo permita abaratar los lanzamientos lo suficiente como para competir con centros de datos terrestres. Johnston dijo que mantiene su confianza en que SpaceX demostrará la reutilización rápida y frecuente del cohete, pero reconoció que la falta de capacidad reservada para 2029 constituiría un desafío para la compañía.

Los próximos satélites y la apuesta por Nvidia

En el corto plazo, Starcloud concentra sus esfuerzos en dos nuevos satélites de computación de 8 kW, denominados Starcloud-2, cuyo lanzamiento está previsto para vuelos compartidos durante 2027. Las unidades realizarán tareas de inferencia orbital para clientes, entre ellos agencias del gobierno de Estados Unidos, que utilizarían los sistemas para ejecutar modelos sin trasladar cada carga de datos a infraestructura ubicada en tierra.

La inferencia consiste en utilizar un modelo ya entrenado para producir resultados a partir de nuevos datos, mientras que el entrenamiento requiere procesar grandes volúmenes de información para construir o ajustar ese modelo. Llevar la inferencia al espacio puede interesar en escenarios donde los datos se generan en órbita y transmitirlos a la Tierra añade demora, consumo de ancho de banda o dependencia de enlaces disponibles.

Johnston sostiene que Starcloud es, hasta donde conoce la empresa, la única compañía que opera actualmente en órbita una GPU Nvidia H100 de centro de datos terrestre y la primera que entrenó un modelo con ese equipo en el espacio. La mayoría de las otras GPU espaciales, según la startup, están diseñadas para procesamiento en el borde, una arquitectura orientada a analizar datos cerca de su punto de origen con recursos más especializados.

La experiencia obtenida con Starcloud Two también fue un elemento central para la inversión de Nvidia. Johnston explicó que la compañía realizó un análisis técnico más profundo que otros inversionistas y que Starcloud comparte sus aprendizajes mientras Nvidia desarrolla Vera Rubin Space-1, su primer procesador construido específicamente para operar en el espacio.

Ese chip todavía no ha sido fabricado, pero Starcloud espera colocarlo en órbita en algún momento de finales de 2028. El diseño exige resolver la relación entre el comportamiento térmico de los componentes y el tamaño de los radiadores que disiparán el calor, además de definir la ubicación de los elementos de blindaje y aislamiento frente a la radiación.

Un modelo que aún depende de la economía espacial

Los centros de datos orbitales buscan aprovechar la energía solar disponible y procesar información cerca de satélites, sensores u otras plataformas espaciales, pero deben enfrentar condiciones que no existen en un centro de datos convencional. La radiación, la disipación térmica, la durabilidad de los componentes durante el lanzamiento y la dificultad de mantenimiento obligan a diseñar equipos específicos, incluso cuando se utilizan procesadores originalmente creados para instalaciones terrestres.

Starcloud está estudiando precisamente cuánto pueden resistir los chips durante el lanzamiento y qué nivel de protección necesitan para operar durante su vida útil. La startup también analiza cómo ubicar el blindaje y el aislamiento, decisiones que influyen en la masa del satélite, el consumo energético, el costo de fabricación y la cantidad de capacidad informática que puede enviarse en cada misión.

El desafío económico no termina cuando el satélite alcanza la órbita. Para que la computación espacial compita con centros de datos terrestres, el precio del lanzamiento, la fabricación de los equipos, la conectividad y la operación deben integrarse en una estructura que permita cobrar por inferencia sin trasladar al cliente todos los costos extraordinarios del entorno orbital.

La estrategia de Starcloud intenta resolver esa ecuación mediante una combinación de hardware de alto rendimiento, producción a mayor escala y acceso a cohetes más grandes. Sin embargo, la compañía todavía debe demostrar que sus satélites pueden operar de forma confiable, atender clientes de manera sostenida y ampliar el servicio sin quedar expuesta a retrasos en los programas de lanzamiento.

El calendario anunciado resume esa tensión: Starcloud necesita misiones compartidas para avanzar en 2027, considera un Falcon 9 dedicado para acelerar el despliegue y mira hacia Starship para reducir costos en 2029 y después. La apuesta por Nvidia y por chips diseñados para el espacio fortalece la tesis tecnológica, pero el acceso a transporte seguirá siendo una de las pruebas decisivas para convertirla en un negocio de infraestructura.

La startup no ha presentado una constelación operativa de 88.000 satélites, sino una solicitud regulatoria que refleja su ambición de largo plazo. Hasta que Starship y otras alternativas ofrezcan vuelos más frecuentes, Starcloud deberá equilibrar el crecimiento de su fábrica, la contratación de lanzamientos y la validación comercial de una tecnología que pretende llevar la carrera por la IA más allá de la atmósfera.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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