Por Canuto  

Apenas 18 meses después de vender Silo AI a AMD por USD $665 millones, Peter Sarlin impulsa QuTwo, una startup que quiere ayudar a las empresas a prepararse desde ya para la computación cuántica mediante herramientas de IA híbrida, sin esperar a que el hardware cuántico alcance plena madurez.

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  • Peter Sarlin dejó su cargo como CEO de AMD Silo AI y ahora preside QuTwo y el laboratorio de IA física NestAI.
  • QuTwo desarrolla una capa de orquestación llamada QuTwo OS para facilitar el salto de cargas de trabajo de IA desde sistemas clásicos a entornos cuánticos e híbridos.
  • La startup ya trabaja con clientes como Zalando y OP Pohjola, y según Sarlin cuenta con asociaciones de diseño valoradas en decenas de millones.

 


Peter Sarlin, empresario finlandés conocido por haber vendido su startup Silo AI a AMD, vuelve al centro del ecosistema tecnológico con una nueva apuesta enfocada en inteligencia artificial (IA) y computación cuántica.

Apenas 18 meses después de aquella operación por USD $665 millones, el ejecutivo dejó su cargo como CEO de la unidad ahora conocida como AMD Silo AI y asumió la presidencia de dos nuevos proyectos: el laboratorio de IA física NestAI y QuTwo.

La nueva empresa se presenta como un “laboratorio de IA para la era cuántica”, pero su enfoque no parte de esperar a que la computación cuántica esté lista a escala industrial. Por el contrario, QuTwo ya trabaja con clientes empresariales y busca resolver problemas actuales usando una arquitectura que pueda adaptarse a sistemas clásicos, inspirados en la cuántica y, eventualmente, cuánticos.

De acuerdo con la información reportada por TechCrunch, la startup está financiada por completo por PostScriptum, la oficina familiar de Sarlin. Esa estructura de respaldo le da margen para avanzar sin depender, al menos por ahora, de capital externo, en un campo donde los tiempos de maduración tecnológica suelen ser largos y la validación comercial todavía está en construcción.

La idea central detrás de QuTwo es que la inteligencia artificial podría acercarse a un techo de eficiencia si sigue dependiendo solo de infraestructura clásica. En esa tesis, la computación cuántica aparece como una herramienta que en el futuro podría ampliar la capacidad de cálculo y reducir parte de las demandas energéticas asociadas al avance de la IA.

Una plataforma para conectar el presente clásico con el futuro cuántico

El producto en desarrollo de la compañía se llama QuTwo OS. Sarlin explicó que esta capa de orquestación está pensada para permitir a las empresas pasar de la computación clásica a la cuántica, aprovechando en el camino modelos híbridos. En la práctica, la propuesta consiste en abstraer la complejidad técnica para que los clientes se concentren en sus necesidades de negocio y no en la administración del hardware subyacente.

Esa visión es relevante porque la llegada de la computación cuántica útil para empresas no parece inminente ni uniforme. Distintos tipos de chips, algoritmos y arquitecturas compiten entre sí, mientras muchas organizaciones aún no tienen claro en qué procesos podría encajar esta tecnología. QuTwo intenta posicionarse precisamente en esa capa intermedia, donde la promesa futura puede traducirse en herramientas utilizables hoy.

Sarlin no está apostando a una fecha concreta para el despegue de la computación cuántica. Su postura, según la nota original, es que los primeros casos de uso reales necesitarán entornos de hardware mixto. Por eso, QuTwo OS fue diseñado para ser flexible y admitir tanto algoritmos y chips cuánticos como no cuánticos.

En ese marco, también entra en juego la llamada computación “inspirada en la cuántica”. Este enfoque utiliza hardware clásico para simular comportamientos cuánticos y sortear varios de los obstáculos que todavía frenan al hardware cuántico real. La ventaja es que esa aproximación ya puede desplegarse en el presente, lo que encaja con la estrategia comercial inmediata de la startup.

Zalando y OP Pohjola aparecen entre sus primeros aliados

QuTwo ya tiene al menos dos vínculos corporativos destacados. Uno de ellos es con el minorista europeo de moda Zalando. Ambas compañías trabajan en lo que describen como “agentes de estilo de vida”, herramientas de IA que buscan ir más allá de la búsqueda tradicional de productos para sugerir de forma proactiva bienes y experiencias a los usuarios.

Este tipo de caso de uso ilustra bien la tesis de QuTwo. La empresa no se limita a un discurso técnico sobre física cuántica o capacidad de cómputo, sino que intenta aterrizar la conversación en aplicaciones de negocio con impacto visible. En el caso del comercio electrónico, eso implica sistemas de recomendación más avanzados, con mayor capacidad para anticipar preferencias y contexto del consumidor.

La compañía también puso en marcha una iniciativa conjunta de investigación en IA cuántica con OP Pohjola, un importante proveedor finlandés de servicios financieros. Aunque no se revelaron detalles sobre productos concretos o plazos, la participación de un actor financiero relevante sugiere interés en explorar usos corporativos en sectores donde la optimización y el modelado avanzado son especialmente valiosos.

Desde su arranque, QuTwo ha operado con una lógica comercial. Sarlin afirmó que la empresa ya cuenta con “grandes asociaciones de diseño que están en decenas de millones”. Este tipo de acuerdos, en los que proveedor y cliente cocrean el producto, permite a una startup ajustar su desarrollo a necesidades reales del mercado y, al mismo tiempo, da a las empresas una posición temprana si la computación cuántica termina consolidándose.

Un equipo con peso en IA, cuántica y grandes empresas

La composición del equipo es otro de los elementos que QuTwo usa para respaldar su ambición. En el frente cuántico figura Kuan Yen Tan, cofundador de IQM, una empresa finlandesa del sector. También participa en la junta Antti Vasara, quien además preside SemiQon, startup de semiconductores enfocada en chips cuánticos.

Del lado empresarial aparecen el propio Sarlin y Kaj-Mikael Björk, uno de sus antiguos cofundadores en Silo AI. A la junta también se sumó Pekka Lundmark, ex CEO de Nokia, un nombre con fuerte peso en el ecosistema industrial y tecnológico de Finlandia. En conjunto, la empresa asegura reunir a más de 30 científicos de computación cuántica e inteligencia artificial.

Esa mezcla responde a una tensión habitual en este tipo de proyectos. El desarrollo cuántico exige talento científico de alto nivel, pero el salto a mercado requiere experiencia en producto, alianzas y venta a grandes organizaciones. QuTwo intenta cubrir ambos frentes desde su nacimiento, en lugar de priorizar solo la investigación o solo el discurso comercial.

Sarlin fue claro sobre cómo quiere que se entienda a la compañía. “Estamos construyendo para el mundo cuántico, pero QuTwo es una empresa de IA”, dijo. Bajo esa definición, la misión consiste en “trasladar las cargas de trabajo de IA de lo clásico a lo cuántico”, una frase que resume el corazón estratégico de la startup.

La apuesta de fondo: no esperar al futuro para empezar a construirlo

Más allá del entusiasmo que despierta la computación cuántica, el sector sigue enfrentando dudas sobre tiempos, costos y alcance práctico. Todavía no existe consenso sobre cuándo superará de forma sostenida a las computadoras clásicas en un abanico amplio de aplicaciones industriales. Aun así, crece el grupo de inversionistas y tecnólogos que cree que ese momento llegará.

Sarlin forma parte de ese grupo y, a través de PostScriptum, ya invirtió en compañías finlandesas como IQM y QMill. Su visión combina convicción de largo plazo con una ejecución pragmática de corto plazo. En lugar de esperar el hardware ideal, busca construir desde ya la capa de software y de adopción empresarial que podría ser necesaria cuando la infraestructura cuántica madure.

Para los lectores menos familiarizados con el tema, la relevancia de esta estrategia está en que muchas revoluciones tecnológicas no despegan solo cuando aparece un nuevo chip o una nueva máquina. También necesitan interfaces, sistemas operativos, herramientas de gestión y casos de uso comprensibles para las empresas. Ese parece ser el espacio que QuTwo intenta ocupar.

Si el plan funciona, la compañía podría convertirse en un puente entre la IA corporativa actual y una siguiente etapa de computación más potente y flexible. Si la computación cuántica tarda más de lo previsto, su enfoque híbrido y “cuántico inspirado” le da una vía para seguir siendo útil. En ambos escenarios, la empresa quiere que sus clientes no lleguen tarde a una transición que muchos consideran inevitable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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