Por Canuto  

El ascenso de Anthropic está obligando aparte del mercado a revisar con más cuidado la tesis detrás de OpenAI. Aunque la empresa de Sam Altman acaba de cerrar una ronda récord, algunos inversores ya cuestionan si su valoración, estrategia y ritmo de ejecución pueden sostenerse frente a una competencia que gana fuerza.

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  • Algunos inversores de OpenAI dudan que la valoración de USD $852.000 millones sea sostenible sin una eventual salida a bolsa por encima de USD $1,2 billones.
  • Anthropic elevó sus ingresos anualizados de USD $9.000 millones a USD $30.000 millones entre finales de 2025 y marzo de 2026, impulsada por herramientas de programación.
  • OpenAI reorienta su estrategia para defender el liderazgo de ChatGPT y competir en IA empresarial, en medio de altos costos y varios ajustes internos.

 


La competencia en inteligencia artificial (IA) ya no se mide solo por lanzamientos de modelos o popularidad entre usuarios. Ahora también se refleja en la paciencia de los inversionistas, en las valoraciones privadas y en la capacidad de cada empresa para convencer al mercado de que puede convertir su crecimiento en un negocio dominante y rentable.

En ese contexto, OpenAI atraviesa un momento de escrutinio poco común para una compañía que hasta hace poco parecía incuestionable. Aunque mantiene una posición privilegiada con ChatGPT y acaba de asegurar una ronda de financiación histórica, parte del ecosistema inversor comenzó a revisar con más detalle si su estrategia actual justifica una valoración de USD $852.000 millones.

La razón principal detrás de esa revisión es el rápido ascenso de Anthropic, su principal rival en varios frentes del negocio de IA generativa. La empresa creadora de Claude ha logrado convencer a una parte del mercado de que su apuesta por herramientas corporativas, en especial de programación, podría convertirla en una alternativa más enfocada y, al menos para algunos fondos, más atractiva.

Según reportó TechCrunch al citar información del Financial Times, la valoración de OpenAI enfrenta escepticismo incluso entre algunos de sus propios respaldos, mientras la empresa acelera una reorientación hacia clientes empresariales y busca defenderse del avance de Anthropic. El debate no es menor, porque toca la pregunta central de este ciclo tecnológico: quién capturará la mayor parte del valor económico creado por la IA.

El ascenso de Anthropic cambia la conversación

El punto que más ha alterado la percepción del mercado es la velocidad con la que Anthropic incrementó sus ingresos. Sus ingresos anualizados pasaron de USD $9.000 millones a finales de 2025 a USD $30.000 millones a finales de marzo de 2026, un salto atribuido principalmente a la demanda por sus herramientas de programación.

Ese crecimiento ha sido leído por varios inversionistas como una señal de que el mercado empresarial de IA podría ser más rentable y defensivo que la exposición masiva al consumidor. OpenAI sigue conservando una ventaja visible entre usuarios finales gracias a ChatGPT, pero Anthropic parece haber encontrado un punto de apoyo fuerte en software corporativo y desarrollo de código.

Un inversor que ha respaldado a ambas compañías señaló que para justificar una entrada en la ronda reciente de OpenAI tendría que asumir una valoración de salida a bolsa de al menos USD $1,2 billones. Bajo esa lógica, la valoración actual de Anthropic, estimada en USD $380.000 millones, luce para algunos como una alternativa comparativamente más barata.

Los datos del mercado secundario apuntan en la misma dirección. Allí, la demanda por exposición a acciones de Anthropic se ha vuelto casi insaciable, mientras que los títulos vinculados a OpenAI cotizan con descuento. Esa divergencia no implica un veredicto definitivo, pero sí sugiere que una parte del capital está reajustando expectativas.

Roy Luo, socio de Iconiq Capital, resumió esa tensión al afirmar que existe espacio para ambas compañías, pero que en el fondo opera una dinámica entre el número uno y el número dos, donde el líder termina capturando una parte desproporcionada del valor. Añadió que su firma invirtió con fuerza en Anthropic, más de USD $1.000 millones, y mantiene una participación menor en OpenAI.

Luo también dijo que Anthropic disfruta ahora su momento bajo el sol y que los inversores tempranos de esa compañía reciben felicitaciones. Sin embargo, recordó que el año anterior muchos decían exactamente lo mismo sobre los primeros respaldos de OpenAI. La frase refleja una cautela importante: en IA, el liderazgo sigue siendo volátil.

Las dudas sobre OpenAI van más allá de la valoración

El cuestionamiento no se limita al precio implícito de la empresa. También existe preocupación por la claridad estratégica. Un respaldo temprano de OpenAI criticó que, teniendo ChatGPT como un negocio con 1.000 millones de usuarios y un crecimiento anual de entre 50% y 100%, la empresa esté hablando tanto de empresa y código. Para ese inversionista, OpenAI es una compañía profundamente desenfocada.

Otro inversor expresó incomodidad por la adquisición de TBPN y la describió como una distracción que le irrita. De acuerdo con otra fuente inversora citada en los reportes, la compañía estaba intentando hacer demasiadas cosas al mismo tiempo y necesitaba reenfocarse alrededor de un par de apuestas centrales, porque ninguna empresa puede competir en 30 frentes distintos.

Ese diagnóstico coincide con movimientos internos recientes. Sam Altman emitió una “code red” a finales del año pasado para recordar al personal que debía concentrarse en el negocio principal. Más recientemente, Fidji Simo, exjefa de Instacart y directora ejecutiva de aplicaciones de OpenAI, actualmente de baja médica, pidió a los empleados abandonar las “misiones secundarias”.

La nueva estrategia parece orientarse a dos objetivos: preservar el dominio de ChatGPT en consumo y competir con más agresividad contra Anthropic en el mercado de herramientas empresariales de IA, donde los márgenes son más altos. La dificultad está en ejecutar ambas metas a la vez, en una industria que exige capital masivo, velocidad técnica y disciplina organizacional.

Denise Dresser, nueva directora de ingresos de OpenAI, reconoció en una nota al personal que el enfoque de Anthropic en programación le dio una ventaja inicial en la carrera por clientes empresariales. No obstante, también sostuvo que ese mercado sigue estando disponible para que OpenAI lo gane.

Dresser, además, acusó a Anthropic de exagerar sus ingresos en aproximadamente USD $8.000 millones al inflar la participación de ingresos con Amazon y Google. Esa acusación eleva el tono competitivo y muestra que la disputa ya no solo ocurre a nivel de producto, sino también en la narrativa financiera que cada empresa presenta ante el mercado.

La defensa de OpenAI y el peso de una ronda histórica

Frente a las críticas, la gerencia de OpenAI sostiene que el respaldo de los capitales más importantes del mundo contradice la idea de una crisis de confianza. La empresa cerró el mes pasado una ronda de USD $122.000 millones, descrita como la mayor captación privada de fondos de la historia, con más de 25 inversores de primer nivel.

Entre los participantes se mencionan SoftBank, Amazon, Nvidia, Andreessen Horowitz, Sequoia Capital y Thrive Capital. Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, afirmó que sugerir que los inversores no respaldan la estrategia de la empresa contradice los hechos. Agregó que la ronda fue sobresuscrita, se completó en tiempo récord y reflejó una fuerte convicción en la dirección del negocio, su impulso actual y su valor de largo plazo.

Ese argumento es relevante porque una financiación de semejante tamaño no solo aporta efectivo. También funciona como voto de confianza sobre la posibilidad de que OpenAI mantenga el liderazgo en una industria todavía en formación. En otras palabras, el mercado no está comprando el presente de la empresa, sino su potencial para apropiarse del futuro de la inteligencia artificial.

Sin embargo, incluso esa visión optimista convive con dudas razonables. Tanto OpenAI como Anthropic pierden miles de millones de dólares cada año, ya que ambas gastan agresivamente en capacidad de computación para entrenar y ejecutar modelos. Eso convierte a la escala en una ventaja, pero también en un riesgo si el crecimiento comercial no compensa el consumo de capital.

Costos, alianzas y proyectos que han cambiado de rumbo

El examen sobre OpenAI también se alimenta de varios ajustes recientes en su hoja de ruta. La inversión planificada de USD $1.000 millones de Disney desapareció después de que la empresa cerrara Sora, su servicio de generación de video. Ese episodio dejó preguntas sobre la continuidad de algunas apuestas no centrales.

Al mismo tiempo, Microsoft ha indicado que emprenderá acciones legales si la nueva alianza de USD $50.000 millones entre OpenAI y Amazon viola su acuerdo exclusivo de nube con la compañía. Aunque el conflicto aún no se ha resuelto, el simple hecho de que exista esa amenaza muestra lo complejas que se han vuelto las relaciones entre socios, proveedores y competidores en el ecosistema de IA.

Las ambiciones alrededor de Stargate, el proyecto de centros de datos por USD $500.000 millones anunciado en la Casa Blanca el año pasado, también han cambiado. Fueron abandonados los planes para desarrollar un centro de datos en Reino Unido y para ampliar un sitio en Abilene, Texas.

Además, un acuerdo de USD $100.000 millones con Nvidia se redujo de forma sustancial. OpenAI dijo a sus inversores la semana pasada que aseguró acceso a 8 gigavatios de capacidad de cómputo y que aspira a llegar a 30 GW para finales de 2030. Es una meta enorme, pero también una muestra del tamaño de la infraestructura que estas empresas necesitan para sostener su ambición.

Mientras tanto, la expansión continúa en otras áreas. OpenAI planea casi duplicar su plantilla hasta 8.000 empleados antes de que termine el año. Varias personas familiarizadas con la estrategia de la empresa también indicaron que Codex podría eventualmente tomar prioridad sobre ChatGPT, a medida que el personal busca hacer el software más accesible para usuarios no técnicos.

Todo esto ayuda a explicar por qué algunos inversores piden mayor foco. No cuestionan necesariamente que OpenAI tenga activos estratégicos excepcionales. Cuestionan si puede organizarlos en una secuencia coherente que convierta su liderazgo tecnológico en una posición comercial incontestable.

Una carrera abierta por el dominio de la IA

El debate entre OpenAI y Anthropic recuerda que los mercados emergentes rara vez premian para siempre al primer líder visible. Jai Das, presidente de Sapphire Ventures, firma que no tiene participación en ninguna de las dos empresas, dijo que veía a OpenAI como “el Netscape de la IA”. La referencia al antiguo navegador sugiere una posibilidad incómoda: dominar al principio no garantiza conservar el trono.

Sam Altman ya conoce ese tipo de ciclos. Durante su etapa al frente de Y Combinator, la expansión agresiva de valoraciones dejó a algunas empresas del portafolio financieramente atrapadas, mientras otras sí terminaron justificando cada dólar y mucho más. Esa historia ayuda a entender por qué el mercado observa con atención, pero todavía evita conclusiones finales.

Por ahora, OpenAI conserva una marca de consumo incomparable y una capacidad de financiación que pocas compañías tecnológicas han tenido en su etapa privada. Anthropic, por su parte, gana tracción con un mensaje de enfoque, disciplina y ejecución sólida en programación e IA empresarial.

La pregunta de fondo no es solo cuál empresa vale más hoy. La verdadera incógnita es cuál podrá transformar la euforia de la IA en hábitos duraderos, productos irremplazables y márgenes sostenibles. De esa respuesta dependerá si las cifras actuales parecen exageradas con el tiempo o si, por el contrario, terminan pareciendo baratas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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