Por Canuto  

Omen AI adquirirá Aquatic Labs por USD $16 millones para combinar sensores que analizan distintos aspectos de los fluidos de refrigeración. La compañía busca detectar problemas con mayor rapidez, reducir desperdicios de agua y proteger la continuidad operativa de centros de datos que atienden la creciente demanda de inteligencia artificial.
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  • La operación combina la tecnología de Omen AI, que identifica elementos presentes en el agua, con sensores de Aquatic Labs que miden su alcalinidad.
  • Omen espera integrar ambos sistemas en un único sensor y llevarlo al mercado a comienzos de 2027.
  • La empresa proyecta monitorear chips con un consumo de entre 250 y 300 MW hacia finales de 2026, y alcanzar el equivalente a 1 GW para finales de 2027.


Una compra para medir mejor el agua

Omen AI acordó adquirir Aquatic Labs en una operación valorada en USD $16 millones, pagaderos en efectivo y acciones. La compañía busca unir dos tecnologías de sensores que examinan propiedades distintas de los fluidos utilizados para refrigerar centros de datos, un componente cada vez más importante en la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.

La operación responde a un desafío con implicaciones económicas y ambientales: los centros de datos de Estados Unidos utilizan entre 17.000 y 19.000 millones de galones de agua al año para enfriar chips de alta temperatura, según la Water Foundation. La organización prevé que ese consumo se triplique durante los próximos cinco años, una perspectiva que añade presión sobre las empresas que construyen y operan estas instalaciones.

Omen AI nació en 2024 con el objetivo de mejorar la supervisión de esos fluidos. En lugar de depender exclusivamente de muestras enviadas a laboratorios, cuyo análisis puede tomar varios días, la startup desarrolla sensores que ofrecen información en tiempo real y pueden advertir sobre válvulas defectuosas o bacterias capaces de obstruir el flujo de agua.

La empresa captó USD $31 millones en una ronda de financiación Serie A en junio, y ahora incorpora a una competidora que desarrollaba instrumentos complementarios. Omen se enfoca en detectar elementos presentes en el agua, mientras que el sensor de Aquatic Labs mide su alcalinidad; combinadas, ambas capacidades podrían proporcionar una lectura más amplia de las condiciones del fluido, según explicó Allan Adams a TechCrunch.

Dos tecnologías y un sensor integrado

La adquisición se concretó después de que un inversionista del sector de filtración presentara a Zach Laberge, fundador de Omen AI, con Adams, director ejecutivo de Aquatic Labs. La integración reúne dos aproximaciones al mismo problema: automatizar un análisis que todavía suele exigir procedimientos manuales y resultados que no llegan de inmediato.

Adams describió la combinación como una forma de obtener una imagen más completa del agua y del fluido. La alcalinidad y la presencia de otros elementos ofrecen mediciones diferentes, por lo que el valor de la fusión dependerá de que ambas tecnologías puedan funcionar juntas y entregar información útil a los operadores sin interrumpir sus sistemas.

Los fundadores también llegan desde trayectorias distintas. Laberge dejó la universidad para crear su primera compañía, que analizaba fluidos de grandes equipos de construcción con sistemas hidráulicos; Adams, en cambio, se formó como físico y dedicó buena parte de su carrera académica a desarrollar sensores oceánicos avanzados.

Antes de fundar Aquatic Labs, Adams fue profesor del MIT e investigador del Woods Hole Oceanographic Institute. Tras la compra, asumirá como director científico de la compañía combinada, cuyos equipos trabajan para integrar ambas tecnologías en un solo sensor que esperan llevar al mercado a comienzos de 2027.

Menos desperdicio y más continuidad operativa

El monitoreo puede ayudar a los operadores a prolongar el uso de los fluidos y limitar los costos asociados a su limpieza. Si las condiciones se desajustan, las empresas suelen preferir desechar el agua antes que arriesgarse a dañar equipos de alto costo; esa decisión puede obligarlas a detener operaciones mientras restauran el sistema.

Ese tiempo de inactividad convierte la calidad del refrigerante en un asunto operativo, además de ambiental. Un sensor que identifique a tiempo un problema podría ayudar a decidir cuándo intervenir y reducir la necesidad de sustituir el fluido de forma preventiva, aunque la información disponible no detalla todavía cuánto podrían ahorrar los clientes ni qué rendimiento tendrá el producto integrado.

Omen prevé que sus sensores iniciales monitoreen, hacia finales de 2026, chips con un consumo conjunto de entre 250 y 300 megavatios. Laberge estimó que ese parque de chips representa un valor de entre USD $5.000 millones y USD $7.000 millones, y señaló que la empresa aspira a cubrir el equivalente a 1 gigavatio de chips para finales de 2027.

Adams también espera que la tecnología pueda servir más allá de los centros de datos, porque el agua que entra en esas instalaciones finalmente sale y se vierte en sistemas municipales. A su juicio, medir ese recorrido permite gestionar el proceso de manera más segura y responsable, aunque la compañía aún debe demostrar cómo extenderá la solución a esos usos.

Un mercado grande, pese a la cautela inversora

La expansión de los centros de datos ocurre en medio de interrogantes sobre el ritmo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial. Algunas estimaciones de la industria habían situado en hasta USD $4 billones el gasto en infraestructura de IA para 2030, pero varios inversionistas han expresado dudas sobre la construcción de nuevas instalaciones. Las acciones de grandes operadores de nube cayeron en los días previos a la publicación de TechCrunch, aunque esa coincidencia temporal no establece por sí sola el motivo de la caída.

Laberge sostuvo que el cambio de ánimo no altera de inmediato el trabajo de Omen, porque sus clientes desarrollan proyectos que ya están en marcha o fueron construidos. Según el fundador, muchos de esos proyectos recibieron financiación hace 12 meses, por lo que la compañía considera que su actividad está vinculada a instalaciones existentes y no solo a futuras expansiones.

El ejecutivo añadió que, incluso si el mercado se contrae, seguiría siendo enorme aun con una reducción a la mitad de su tamaño. Esa visión expresa la confianza de Omen en la demanda estructural de centros de datos, pero no elimina la incertidumbre sobre cuánto capital se destinará a nuevas obras ni sobre la velocidad con que los clientes adoptarán sensores especializados.

La compra de Aquatic Labs coloca a Omen en una posición para combinar mediciones y ofrecer una lectura más completa de los fluidos de refrigeración. El siguiente hito será comprobar si la integración llega al mercado en el plazo previsto y si los operadores adoptan la herramienta para reducir desperdicios, evitar interrupciones y administrar mejor el agua que circula por sus instalaciones.


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