Mosqitter quiere aprovechar los mosquitos que atrapan sus dispositivos para crear una red de monitoreo con inteligencia artificial. Su sistema Febris busca identificar especies y señalar riesgos potenciales, sin diagnosticar enfermedades.
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- La startup afirma que ya tiene más de 5.000 dispositivos en funcionamiento en cinco continentes, frente a poco más de 250 en 2022.
- Febris combina identificación de especies con datos de clima, viento y humedad para seguir cambios en las poblaciones de mosquitos.
- Mosqitter dijo que buscaba recaudar USD $5 millones y proyectó que su negocio de datos podría superar USD $3,5 millones el año siguiente a esas declaraciones.
🦟🤖 Mosqitter convierte trampas en vigilancia con IA
La startup afirma tener más de 5.000 dispositivos en cinco continentes.
Febris identifica especies y usa datos ambientales para seguir poblaciones y señalar riesgos potenciales.
No diagnostica enfermedades ni confirma virus… pic.twitter.com/RcTJlRvwFB
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 14, 2026
Mosqitter quiere convertir sus trampas para mosquitos en una red de vigilancia con IA
De control de plagas a monitoreo de riesgos
Mosqitter, una startup de Pensilvania con 30 empleados, busca ampliar el propósito de sus trampas para mosquitos: además de capturarlos sin usar químicos, quiere convertir los dispositivos en puntos de monitoreo con inteligencia artificial. La compañía plantea que su sistema podrá identificar especies, observar cambios en sus poblaciones y emitir alertas tempranas sobre posibles riesgos de enfermedades, aunque no determinará si un insecto específico porta un virus.
La apuesta ocurre en un contexto de expansión geográfica de los mosquitos transmisores de enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones de lluvia y los viajes internacionales están modificando los lugares donde estas especies pueden prosperar. Los casos de dengue reportados en el mundo pasaron de 6,5 millones en 2023 a 14.434.584 en 2024, según la OMS.
La empresa comenzó sus labores de investigación y desarrollo en Ucrania en 2019 y puso en marcha sus operaciones comerciales en 2021, año que considera su lanzamiento oficial al mercado. En 2022, cuando TechCrunch informó sobre Mosqitter, la firma tenía poco más de 250 dispositivos en funcionamiento; sus cofundadores afirman que ahora cuenta con más de 5.000 unidades instaladas en cinco continentes.
La compañía combina el negocio de hardware con una oferta de datos para instituciones que necesitan observar de manera continua la presencia de mosquitos, entre ellas gobiernos, organismos de salud pública, aeropuertos, municipios y universidades. La propuesta suma monitoreo a las trampas que hasta ahora se centraban en capturar los insectos.
Cómo funcionan las trampas y el sistema de IA
Mosqitter diseñó sus dispositivos para atraer y capturar mosquitos hembra mediante señales que imitan aspectos de la presencia humana, como el calor, el olor y la respiración. La directora ejecutiva y cofundadora, Anastasiia Romanova, explicó que la compañía buscaba ofrecer alternativas más sostenibles en un mercado que todavía depende ampliamente de productos químicos para controlar mosquitos.
La empresa basó su estrategia en el ciclo reproductivo de estos insectos: las hembras son las que pican y buscan sangre antes de poner huevos. De acuerdo con Romanova, suelen poner entre 100 y 200 huevos cada vez, en un ciclo de aproximadamente tres semanas; por eso, Mosqitter pensó que capturarlas antes de la puesta podía ayudar a reducir la población y limitar su crecimiento.
Para atraerlas, los equipos reproducen señales como una temperatura similar a la de la piel y un olor que imita el de la piel humana, además de utilizar luz. El modelo Grand, la alternativa más avanzada de la compañía, también emplea dióxido de carbono para simular la respiración; Mosqitter ofrece además el dispositivo Mini, orientado a viviendas pequeñas y utilizable como unidad portátil de monitoreo.
La identificación de especies comienza cuando el sistema de visión artificial analiza una imagen del mosquito capturado y la procesa con una red neuronal. Después compara el resultado con conjuntos de datos externos y solicita a entomólogos que validen los hallazgos; la plataforma asigna una puntuación de confianza según el grado de coincidencia entre esas evaluaciones, un método que Romanova comparó con tres jueces que revisan un caso.
Febris busca aportar información, no diagnosticar
Febris Monitoring System es la capa de datos de Mosqitter para seguir poblaciones de mosquitos y evaluar la posible propagación de enfermedades que estos transmiten. La compañía aclara que Febris no diagnostica enfermedades ni puede confirmar que un mosquito individual porte dengue; su función consiste en señalar la presencia de especies asociadas con riesgos potenciales para la salud.
Además de las imágenes y la identificación biológica, el sistema incorpora información ambiental sobre clima, viento y humedad. Mosqitter sostiene que, a medida que reúna más registros, podrá utilizar esos insumos para pronosticar cambios en las poblaciones de mosquitos y advertir sobre posibles riesgos, aunque la información disponible no detalla la metodología ni el alcance de esas previsiones.
La empresa dirige Febris a clientes institucionales que requieren vigilancia continua, un modelo distinto de la venta de sus dispositivos físicos. Olga Diachuk, directora de operaciones y cofundadora, señaló que Mosqitter busca socios empresariales en distintos países, especialmente distribuidores con redes comerciales establecidas y vínculos con gobiernos y minoristas.
La compañía trabaja con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido para desplegar Febris en lugares que incluyen los aeropuertos de Heathrow y Gatwick. Romanova relacionó ese tipo de instalaciones con la necesidad de observar los riesgos asociados a los viajes internacionales, que pueden trasladar mosquitos y enfermedades desde otras regiones; según la cofundadora, los gobiernos representan compradores importantes de datos de vigilancia.
Expansión, ingresos y búsqueda de capital
Brasil es uno de los mercados en los que Mosqitter está ampliando su actividad, y sus fundadores afirman que allí creó operaciones locales de manufactura y ventas. La elección del país responde a su elevada carga de dengue, mientras que la empresa también considera prioritarios a Estados Unidos, Grecia, India, Ucrania y Nigeria, con una estrategia comercial diferente en cada mercado.
En Grecia, Mosqitter trabaja con una empresa de control de plagas con trayectoria; en Estados Unidos, vende el Mini directamente a consumidores a través de Amazon y de su propio sitio web. Esas rutas conviven con el enfoque institucional de Febris, que apunta a clientes que necesitan datos de monitoreo y no solo una trampa para uso residencial o en espacios públicos.
Los precios mencionados para los productos son USD $199 por el Mini y USD $1.999 por el sistema profesional Grand, diseñado para áreas mayores y espacios públicos. Mosqitter obtiene ingresos de la venta de hardware y espera que Febris añada ingresos recurrentes mediante monitoreo, paneles de control, análisis y servicios de datos.
Romanova dijo que la empresa esperaba superar USD $1 millón en ingresos durante 2026. La compañía también proyectó que su negocio de datos podría aportar más de USD $3,5 millones el año siguiente a esas declaraciones, una previsión que vinculó con el valor de los contratos en licitación y no con ingresos ya asegurados.
La startup dijo que buscaba recaudar USD $5 millones en dos tramos: primero USD $1 millón y luego otros USD $4 millones, una división vinculada a los hitos que quería alcanzar con Febris. En ese momento, había recaudado USD $1,9 millones; además, Diachuk explicó que el nombre Mosqitter combina «mosquito» y «eater», en referencia a la etapa en que el negocio se concentraba principalmente en atraparlos.
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