Moment Energy aseguró una ronda Serie B por USD $40 millones para expandir su negocio de almacenamiento energético con baterías de vehículos eléctricos reutilizadas, una apuesta que combina seguridad, modularidad y una lectura clara del nuevo estrés que enfrentan la red eléctrica, los centros de datos y la electrificación en Norteamérica.
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- La startup elevó su financiamiento total a más de USD $100 millones tras una Serie B liderada por Evok Innovations.
- La empresa reutiliza paquetes de baterías de vehículos eléctricos, reemplaza su software de gestión y los convierte en sistemas modulares para la red.
- Moment Energy afirma ser la primera compañía de reutilización de baterías en obtener certificación UL, un punto clave para seguridad y asegurabilidad.
Moment Energy, empresa con operaciones en Canadá y Estados Unidos, anunció una ronda Serie B por USD $40 millones para ampliar su negocio de almacenamiento energético a partir de baterías reutilizadas de vehículos eléctricos. La operación eleva su financiamiento total a más de USD $100 millones y llega en un momento en que la presión sobre la red eléctrica norteamericana se intensifica.
La tesis de la compañíaparte de una idea simple, pero ambiciosa. Su CEO, Edward Chiang, sostiene que la demanda de energía en Norteamérica es prácticamente infinita, impulsada por fenómenos meteorológicos más extremos, el crecimiento del parque de vehículos eléctricos y el auge de los centros de datos.
En ese contexto, Moment Energy busca extender la vida útil de paquetes de baterías retirados de automóviles eléctricos y convertirlos en soluciones de almacenamiento a escala de red. La empresa sostiene que su propuesta se diferencia por dos factores centrales: seguridad y modularidad.
Según reportó TechCrunch, la ronda fue liderada por la firma canadiense de capital de riesgo Evok Innovations. También participó el fondo W23, vinculado al sector minorista de comestibles, además de inversionistas ya presentes como el Climate Pledge Fund de Amazon e In-Q-Tel, la firma de venture capital financiada por la CIA.
Para lectores menos familiarizados con este mercado, el almacenamiento energético con baterías se ha vuelto una pieza clave para estabilizar redes eléctricas cada vez más exigidas. Estos sistemas permiten guardar energía cuando sobra y liberarla cuando la demanda aumenta, algo valioso para utilities, instalaciones industriales y centros de datos.
La oportunidad no es menor. Chiang argumenta que, hasta ahora, buena parte de esa demanda ha sido atendida por empresas chinas, que concentran cerca de 72% del mercado global, de acuerdo con datos de BNEF citados en la cobertura original. Esa concentración, bajo su lectura, también añade un componente de seguridad nacional al debate.
Cómo funciona la propuesta de Moment Energy
El modelo de la startup consiste en tomar paquetes de baterías de vehículos eléctricos ya retirados de servicio automotriz, remover los sistemas de gestión de baterías desarrollados por los fabricantes de autos y sustituirlos con software propio. Después, integra esos módulos en sistemas de almacenamiento energético a gran escala para la red.
La modularidad es una parte esencial de esa arquitectura. La empresa afirma que sus soluciones pueden alojar una mezcla amplia de químicas de baterías, lo que permitiría a los clientes beneficiarse de mejoras futuras en la tecnología y reducir tiempos de inactividad si uno de los módulos presenta fallas.
Ese enfoque también tiene implicaciones operativas. En vez de depender de un solo tipo de celda o de una sola configuración heredada del fabricante automotriz, el diseño busca ofrecer mayor flexibilidad para mantenimiento y actualización. En mercados donde la disponibilidad de equipos es crucial, esa promesa puede ser un diferenciador importante.
Chiang enfatizó que la compañía ha logrado avanzar con certificación UL, algo que considera decisivo. Según dijo, Moment Energy se convirtió en la primera empresa en reutilizar baterías con el sello de aprobación de esa organización de seguridad.
Aunque el tema puede parecer técnico, la certificación UL pesa en varias capas del negocio. No solo toca aspectos de seguridad, sino también el costo y la viabilidad del seguro para instalaciones de almacenamiento de energía, un punto que puede definir si un proyecto termina desplegándose o no.
La disputa por la seguridad y el seguro
Chiang fue especialmente crítico con otros actores del segmento de baterías de segunda vida. Aseguró que varias empresas dicen probar sus productos conforme a estándares UL, pero no completan el proceso de certificación, entre otras cosas porque eso exige ciertos componentes y requisitos más estrictos.
En sus palabras, muchas de esas compañías preferirían que la certificación UL para sistemas de segunda vida se flexibilizara. Frente a eso, defendió la postura de su empresa con una frase directa: “Pero en Moment, decimos que eso no es cierto. Nosotros la conseguimos”.
El directivo también sostuvo, sin identificar competidores concretos, que algunas empresas dejan intacto el sistema de gestión de baterías del fabricante automotriz y básicamente engañan al paquete para que crea que todavía está en un vehículo. Según su argumento, eso puede complicar o encarecer seriamente la cobertura de seguros.
Para Chiang, ese punto no es una discusión menor entre ingenieros. Señaló que inspectores de incendios y fabricantes de automóviles podrían reaccionar de forma muy distinta si una batería se incendia y se descubre que un sistema original de Tesla o Nissan fue alterado sin autorización para otra aplicación.
Como señal de respaldo a su tesis, destacó la presencia del brazo de capital de riesgo de Liberty Mutual en la Serie B. En su lectura, esa participación sugiere que la propuesta tecnológica y regulatoria de Moment Energy pasa un filtro importante para una industria donde la asegurabilidad se ha vuelto un tema crítico.
Acuerdos, préstamo federal y fábrica en Texas
Pese a contar con una plantilla relativamente pequeña, de alrededor de 72 empleados según Chiang, la startup ya aseguró acuerdos de suministro con Mercedes-Benz y Nissan. Ese dato es relevante porque muestra acceso a baterías provenientes de marcas globales con fuerte presencia en movilidad eléctrica.
La compañía también obtuvo un préstamo por USD $20 millones del Departamento de Energía de Estados Unidos. Ese respaldo público agrega otra capa de validación para un modelo que intenta resolver al mismo tiempo residuos tecnológicos, resiliencia energética y dependencia industrial externa.
Además, Moment Energy está construyendo una fábrica a escala de gigavatios en Austin, Texas. La ubicación no parece casual. Texas se ha consolidado como un nodo importante para energía, manufactura avanzada, infraestructura de datos y proyectos industriales de gran escala.
Su cartera de clientes también se está ampliando. Chiang afirmó que la empresa atiende desde compañías de servicios públicos hasta firmas industriales y centros de datos, un segmento especialmente vigilado por el mercado debido al fuerte aumento de consumo eléctrico asociado con la inteligencia artificial y la expansión de infraestructura computacional.
De hecho, el ejecutivo aseguró que “todas las empresas de centros de datos se han puesto en contacto con nosotros”. Sin embargo, también dejó claro que la empresa no quiere basar su crecimiento en promesas lejanas o acuerdos difíciles de ejecutar solo para facilitar una futura recaudación de capital.
Una estrategia de crecimiento con foco operativo
Chiang describió esa postura como una forma de mantenerse concentrados en lo que la empresa sabe hacer, en lo que está construyendo y en clientes reales. Contrastó esa visión con la de algunas startups del Área de la Bahía que, a su juicio, priorizan más la próxima ronda que la entrega efectiva de producto.
Según explicó, Moment Energy intenta evitar compromisos que estén a cinco o diez años de distancia si esos acuerdos no son consistentes con la capacidad de despliegue actual. Esa cautela puede parecer conservadora, pero en tecnología energética suele verse como una señal de disciplina operativa.
El CEO atribuyó parte de esa cultura a las raíces canadienses de la empresa. En su opinión, muchas compañías canadienses tienden a enfocarse en construir un negocio tangible, real y rentable, además de uno con alto crecimiento, lo que influye en una ejecución más realista.
El caso de Moment Energy ilustra una tendencia más amplia en Norteamérica. A medida que la electrificación, la digitalización y la IA elevan la presión sobre la infraestructura, tecnologías que antes parecían de nicho, como el reciclaje y la reutilización de baterías EV, pasan a ocupar un lugar más estratégico en la conversación industrial y energética.
Por ahora, la empresa busca capitalizar esa ventana con una propuesta que combine reutilización de activos, flexibilidad tecnológica y cumplimiento normativo. Si logra escalar su fábrica en Texas y sostener el acceso a suministro de baterías, podría ganar un lugar relevante en un mercado donde la demanda sigue creciendo y la competencia global ya es intensa.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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